Camilo Marks
Domingo 13 de Noviembre de 2011
El Pito, la Maca, el Juaco


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Los lectores de Vendo casa en el barrio alto, la celebrada novela de Elizabeth Subercaseaux con el corredor de propiedades Alberto Larraín como protagonista, pueden sentirse algo desconcertados al comienzo de Compro Lago Caburga, segunda parte de esta suculenta serie. Es bastante más reflexiva que la narración anterior, y si bien la capacidad de la autora para ser amena permanece intacta, el cuadro social que pinta conforma un espectro psicológico rico, matizado, de tal forma que la sátira hilarante da paso a la ironía urbana y la comedia burlesca pasa a ser comedia de maneras. Así, en lugar de reír, sonreímos y en lugar de indignarnos, simpatizamos con las extravagantes aventuras de quienes entran y salen de Compro…

Subercaseaux es una escritora intensamente política y lo que le interesa, en verdad le fascina, es la derecha chilena. La ha investigado tanto que se diría que ya no va a ser capaz de sacar nada fresco de ella. Sin embargo, sorprende cada vez que publica un volumen en que la vivisecciona o compone historias en torno a ese segmento de nuestra sociedad. En el trasfondo de su inquietud, subyace una honda preocupación por el sistema de clases, por los prejuicios, por la desigualdad que impera en el país. No es que su aguda pluma deje de castigar a otros sectores, en concreto los nuevos ricos de la Concertación o los oportunistas que han medrado en gobiernos recientes. Pero es indudable que su atención se centra en los viejos clanes que han detentado el poder por generaciones. Y he aquí que a pesar del tono programático que podrían tener estos relatos, al final de ellos sentimos simpatía, incluso cariño por gente humana, demasiado humana y que sufre tantas tribulaciones como el común de los mortales.

En Compro…, Alberto se siente devastado tras el abandono de la Pila, su mujer, quien convive con Gonzalo Carrera, un narrador desconocido. Ni sus hijas ni su madre le dan apoyo, pues comprenden lo aburrida que debe ser una persona que piensa todo el día en negocios. El Pito Balmaceda, amigo de la infancia, acude en su auxilio proponiéndole una audaz operación inmobiliaria: construir un resort turístico para multimillonarios en un paraje incontaminado. Las transacciones van y vienen, encabezadas por Míster Chang, genio de las finanzas. El Pito, mientras tanto, alberga otros planes que dejan pasmado a Alberto: será candidato a senador por Santiago poniente en las próximas elecciones parlamentarias con una plataforma liberal y renovada. Para ello cuenta con la imprescindible Maca Huidobro en Las Condes, aunque su base está en Lo Prado, donde instala oficina en la peluquería del Rucio Mariposa, un gay que aportará diversidad a la discusión valórica. El tema homosexual cruza transversalmente a los partícipes en la contienda y, en definitiva, subraya las actitudes de cada uno de los personajes. Un variopinto grupo llega a esa comuna empobrecida: la Jackie, esposa del Pito, el flaite Washington Farías y varios más, todos dirigidos por el Juaco Aldunate, inefable gurú que define las estrategias a seguir en los sufragios populares. El enemigo principal del Pito no está en las huestes adversarias, representadas por el magnate socialista Mauro Fabrizzi, sino en el seno de su propio partido. Estanislao Amunátegui, ultraconservador, católico acérrimo, reacciona horrorizado frente al giro inmoral que está tomando el debate y aun cuando es un tipo decente colabora para arruinar al Pito.

La descabellada empresa turística ocupa un segundo plano ante el lúgubre y cómico espectáculo electoral. Subercaseaux echa mano al vocabulario y la jerga de los expertos en estas materias y mediante el diálogo, uno de sus mejores recursos, nos entrega sugestivas explicaciones acerca de la construcción del relato, la creación de imágenes, la ropa que debe usarse, qué hay que decir o no decir y una vasta gama de conductas para cualquier situación.

Lo más destacable no es la envoltura de los acontecimientos, sino la evolución de los protagonistas. Alberto quizá logre madurar. La Maca se pregunta si valió la pena un matrimonio de abnegación y sacrificio para terminar sola. El Pito queda fulminado por culpa de Jackie. Amunátegui obtiene una victoria pírrica a costa del derrumbe familiar.

Después de todo, moverse de Zapallar a Cachagua y desplazarse por los enrarecidos espacios del barrio alto, conlleva riesgos y privaciones afectivas. Y Subercaseaux vuelve a probar que entretener sin ser trivial es un don escaso y considerable.

Compro Lago Caburga
Elizabeth Subercaseaux
Editorial Catalonia, Santiago, 2011,
247 páginas, $9.500.
NOVELA

15 Comentarios publicados
Posteado por:
Anastasia Angelescu Vladimirov
13/11/2011 13:45
[ N° 1 ]

Me encanta Elizabeth Subercaseaux, me gusta cómo se burla de la clase "alta" y las otras no tanto.

He leído todos sus libros, que nos enseñan a ejercer la crítica, la cual debemos tener presente antes de aceptar cualquier tontera que nos rodea.

Posteado por:
Germán Tapia
13/11/2011 17:33
[ N° 2 ]

La clase alta chilena y su representación en la derecha política no han estado jamás ausentes de nuestra literatura y en concreto de la narrativa chilena, como parece desprenderse de la crítica. Muy por el contrario, desde Casa Grande, de Orrego Luco, hasta Coronación, de Donoso, ha sido la protagonista casi exclusiva de la novela chilena y debo incluir también las historias evanescentes, espirituales y sutiles de María Luisa Bombal, cuyas heroínas son todas hacendadas, latifundistas o pertenececientes a la aristocracia castellano vasca. La diferencia con Elizabeth Subercaseaux, quien proviene de ese medio, no puede ser de otra forma con su apellido, es que ella hace pedazos a la gente rica, los satiriza sin piedad, los deja a la altura del unto, no deja títere sin cabeza. Y lo hace riéndose y haciéndonos reir, empleando su mismo lenguaje para demostrar lo incultos y provincianos que son, internándose en sus mentes y psicologías para exhibirlos en su increíble provincianismo, fustigándolos en su valores arcaicos y, a la vez, exponiendo la profunda hipocresía y el doble estandar en que se mueven. En ese sentido, Subercaseaux es una de las grandes cronistas sociales del Chile de hoy y al decir esto no desconozco sus méritos literarios, que parece que recién los críticos están descubriendo, ya que su fina pluma nunca cansa, es entretenida siempre y la aparente liviandad de su prosa no oculta una seria y profunda formación cultural.

Posteado por:
Luis Muñoz González
13/11/2011 17:52
[ N° 3 ]

A mí también me encanta Elizabeth Subercaseaux y coincido plenamente con Anastasia Angelescu, Nº 1, porque además de entretener como pocos, poquísimos escritores lo hacen en este país estirado, nos hace ejercer la crítica y ella misma entrega una mirada lúcida sobre la actual sociedad chilena.

Posteado por:
Marcela Valenzuela
13/11/2011 18:26
[ N° 4 ]

No hay que olvidar que, además de ser una excelente novelista, Elizabeth Subercaseaux ha tenido una dilatada y notable carrera como periodista, en ese sentido sus libros de entrevistas deberían ser manuales para los futuros periodistas. Y creo que debido a que un periodista no puede jamás ser aburrido, eso se nota en las novelas de Elizabeth.

Posteado por:
ingrid maria victoria lara leon
13/11/2011 23:14
[ N° 5 ]

Elizabeth Subercaseaux es siempre agradable y entretenida de leer. Su estilo periodistico la hace facil de leer, hay que agregarle a ello su humor y cultura. Escudriña en la derecha chilena de cuya vida nos enteramos con cierta morbosidad, mirando desde afuera, enterandonos de sus vicios y algunas virtudes.. Ingrid.

Posteado por:
Cecilia Palma Jara
14/11/2011 10:19
[ N° 6 ]

Lo que más me gusta de la pluma de Elizabeth Subercaseaux, es el lenguaje, su manera de usarlo y claro, la elegante ironía; esa burla que se teje hábilmente entre línea y línea de la clase alta y de aquella que trepó con la Concertación. Las historias se desarrollan con mucha habilidad, tanto, que al menos a mí me pasa, ni cuenta me doy cuando ya me he devorado el libro. Bien por ella, felicitaciones y gracias a Camilo Marks por esta nueva aproximación a su obra.

Posteado por:
Elena Latlippe
14/11/2011 14:15
[ N° 7 ]

Me sumo a todas las loas y aplausos por la nueva novela de Elizabeth Subercaseaux, soy una más de entre sus devotas seguidoras, que siga escribiendo por mucho tiempo más esas deliciosas novelas.

Posteado por:
Ulises Gomez
14/11/2011 16:05
[ N° 8 ]

Entretener sin ser trivial es un don escaso y considerable, absolutamente de acuerdo, además, me parece una forma magistral para describir la obra de Elizabeth Subercaseaux.

Posteado por:
Nuvia Jarpa
14/11/2011 17:25
[ N° 9 ]

Me encató Compro casa en el barrio alto, sencillamente me reí hasta llorar y no me pierdo el lago Caburga ni aunque me maten.

Posteado por:
Fernando Herrera
14/11/2011 20:37
[ N° 10 ]

Al paso que vamos, Elizabeth Subercaseaux se transformará en la nueva estrella literaria chilena, bien por ella porque disfruto enormemente sus libros, son entretenidos, chispeantes, divertidos, se leen de una tirada y uno queda pensando en sus burlas a nuestra clase alta y a las otras, las deja como chaleco de mono.

Posteado por:
Sergio Rojas Fernández
15/11/2011 00:00
[ N° 11 ]

Repito la cita que hace Ulises Gómez en el Nº 8, entretener sin ser trivial es un don escaso y considerable y vaya que lo es cuando todos los días se publican libros tan aburridos en todas partes del mundo, y Chile no es para nada la excepción.

Posteado por:
Leo Campos
16/11/2011 02:59
[ N° 12 ]

Qué bueno que alguien tome en serio a Elizabeth Subercaseaux, me alegra que de una vez por todas las crítica se empiece a fijar en ella, lo merece de sobra y sus libros no deben mirarse en menos, porque además de ser muy entretenidos, nos hacen pensar mucho,

Posteado por:
Ernesto Parra
16/11/2011 15:38
[ N° 13 ]

Estoy leyendo Compro Lago Caburga y es muy cierto lo que dice Camilo Marks, al comienzo desconcierta, porque no es ni la décima parte de divertido que Vendo casa en el barrio alto, pero a medida que uno avanza, se da cuenta que tiene un plus, la mirada compasiva, simpática, generosa y no por eso menos crítica y sarcástica sobre la derecha chilena y sus protagonistas.

Posteado por:
Paula Vega
17/11/2011 17:42
[ N° 14 ]

Long, long, a very long live to Elizabeth Regina, the absolute queen of Chilean women writers!

Posteado por:
Santiago Montenegro
17/11/2011 18:25
[ N° 15 ]

A very long life, no live, que significa vivir, también me sumo al deseo de que Elizabeth Subercaseaux nunca deje de escribir sus comiquísimos libros.

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