

La novela de maneras, antecedente remoto de las populares sitcoms de la actualidad, es un género típicamente angloamericano, entre cuyos máximos exponentes se hallan Jane Austen, Henry James, P. G. Woodhouse y Evelyn Waugh. Opuestas a la corriente romántica y al realismo, estas ficciones se ocupan de la gente del sector alto, dotada de recursos económicos ilimitados, ociosos, inteligentes, cultos, refinados, que usan un lenguaje fino y por lo general son talentosos o fracasados con gran ingenio. También hay maquinadores competentes y arribistas profesionales que se deslizan por la vida en medio de conflictos de clases -los ingleses son los maestros supremos en retratarlos- o participan en elaboradas, delicuescentes confabulaciones para lograr espurios objetivos. En apariencia, estaríamos ante tópicos estrechos, de poca monta, pero la excelencia literaria, así como la profundidad psicológica de los autores mencionados y varios más han producido cimas insuperables: Orgullo y prejuicio , de Austen; Los embajadores , de James; Brideshead revisitado , de Waugh, son algunos de los ejemplos supremos de esta tendencia novelística.
Por múltiples razones, los españoles han estado ausentes de estas sofisticadas manifestaciones en prosa. Sin embargo, la democracia y la consolidación de un régimen político sólido trajeron consigo una avalancha de escritores interesados en lo mismo que sus precursores británicos; es decir, personas que tienen mucho tiempo para pensar, son cosmopolitas y se dedican a intensas introspecciones acerca de ellos mismos o el prójimo: Soledad Puértolas, Eduardo Mendicutti, Adelaida García Morales, Javier Tomeo, el versátil David Trueba están dentro de la avanzada hispánica de una forma de ver la sociedad y los individuos de un modo desprejuiciado, liberal, jocoso o simplemente desfachatado.
El aragonés Joaquín Berges, quien se dio a conocer con la premiada El club de las estrellas (2009), en Vive como puedas , homenaje explícito a la película de Frank Capra, llama "lío de situaciones" a esta narración. ¡Y vaya qué lío! Al promediar la lectura del volumen ha habido divorcios, adulterios, sospechas de drogadicción, conflictos generacionales, embrollos computacionales, accidentes con internamiento hospitalario y un conjunto de enredos que se tornan inmanejables. En la segunda parte, hay revelaciones esperadas o súbitas: la homosexualidad del mejor amigo, el cáncer terminal de una importante figura, la doble personalidad de un actor clave, el futuro de una firma que explota energía eólica, supuestamente menos contaminante, aunque bastante más dañina de lo que se cree.
En una ciudad innominada, que debe ser pequeña a juzgar por el cúmulo de coincidencias y absurdas concomitancias de la trama, Luis, ingeniero industrial, brega contra Óscar, su jefe y primo, quien además de ser un completo idiota, le ha robado a Carmen, esposa a la cual el protagonista sigue amando años después de haberla sorprendido in fraganti haciendo el amor con su pariente. Casado en segundas nupcias con Sandra, vegetariana religiosa, debe lidiar con Valle, hija de ella y con el pequeño de ambos, Everest, blanco de burlas en el colegio por su inusitado nombre. Asimismo, mantiene a los frutos de su primer matrimonio, Cristina, estudiante de medicina en malos pasos -léase Éxtasis- y Alex, un joven conectado todo el día a internet. A ellos se añaden Pablo, payaso terapéutico que hace reír a muchachos enfermos; Pura, la madre anciana e hipocondríaca; Lucía, maestra de Everest; Carles, que dará al héroe una sorpresa inimaginable, y un vasto reparto secundario.
Berges controla el material temático mediante dos procedimientos. Luis lleva un diario donde procura poner orden, si bien no se reprime en sus venenosas observaciones ni en ocasionales arrebatos de cariño. En rigor, carece de originalidad, aun cuando es sincero y egoísta: "Quien no se quiere a sí mismo es incapaz de querer a los demás... la prueba es mirarse al espejo sin avergonzarse de lo que ve, porque nuestro reflejo no es más que la imagen del amor propio".
El otro método narrativo es la tercera persona y funciona mejor que la autorreferencia de Luis. Vive... descansa en chispeantes diálogos, en los cuales registramos muy diversos matices de los excéntricos sujetos que pueblan el relato. Es imposible que un argumento tan disparatado se sostenga con regularidad; Berges cae en el cliché y la adjetivación exagerada, que se olvidan ante un libro tan cómico y saludable como éste.
Al promediar la lectura de "Vive como puedas", de Joaquín Berges, ha habido divorcios, adulterios, sospechas de drogadicción, conflictos generacionales, embrollos computacionales, accidentes con internamiento hospitalario y un conjunto de enredos que se tornan inmanejables.
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Posteado por: ingrid maria victoria lara leon 25/12/2011 15:07 [ N° 1 ] |
Sea como sea es bastante merito para Berges escribir sobre situaciones sociales, como lo hacian James, Waugh, a lo mejor no con el refinamiento de James, pero la manera como maneja el tema Berges, dice bastante sobre el. Muy acertado el titulo de la obra"Vive como puedas.Ingrid Lara |
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Posteado por: Germán Tapia 25/12/2011 22:06 [ N° 2 ] |
Si se piensa un poco, gran parte de la narrativa inglesa se basa en gente ociosa, acomodada, que se cambia de ropa varias veces al día, que vive en palacios, mansiones con parques o castillos o bien en grandes pisos de Londres, que decida el tiempo a leer, practicar deportes y hablar de los demás. Con excepción de los deportes, esas son las situaciones de la snovelas de Jane Austen, gran escritora, pero muy sobrevalorada por la crítica y la academia inglesas y norteamericanas, hasta el punto en que se la considera un genio en los demás países del mundo, debido a la absoluta primacía de esa cultura sobre las demás durante todo el siglo pasado y lo que va corrido del actual. Los españoles, como acertadamente se señala en esta columna, no han tenido tiempo para tanta entretención improductiva, su reciente clase media ha viajado poco y han conocido lapropseridad económica en fechas muy recietnes, la que ha sido muy precaria, como se ve ahora por la crisis europea. Y en mi opinión, como ha ocurrido en otras, épocas, se han saltado las etapas, ya que ahora han pasado a la osmodernidad sin siquiera haber conocido bien la modernidad. |
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Posteado por: marcelo lopez garcia 26/12/2011 14:28 [ N° 3 ] |
Me parece algo forzada la referencia |
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Posteado por: Ernesto Parra 26/12/2011 17:43 [ N° 4 ] |
En mi opinión, el humor de los españoles, que sí existe y es muy divertido, efectista, a veces surrealista, tiene poco o nada que ver con el de los ingleses, más sutil y verbal, pues en España lo más fino es lanzarse tortazos, saltar por las ventanas, romper vidrios, etc. |
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Posteado por: Leo Campos 26/12/2011 17:45 [ N° 5 ] |
Una crítica muy ilustrada e ilustradora, que nos dice algo sobre esa cosa sublime que son o fueron las novelas de maneras. |
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Posteado por: Elena Latlippe 26/12/2011 19:18 [ N° 6 ] |
Sólo he leído Orgullo y Prejuicio y Sensatez y sentimientos, de Janes Austen, que en inglés ya se conocen con las siglas P&P y S&S, son novelas preciosas y no veo cómo se las puede relacionar con escritores españoles actuales, pero en fin, razones debe haber de sobra y no creo que sea sola una "volada" de Camilo Marks. |
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Posteado por: Margarita Fernandez 27/12/2011 12:37 [ N° 7 ] |
Coincido con Marcelo López y Ernesto Parra, Nos 3 y 4, el humor de los ingleses es muy diferente al de los españoles y aunque algunos escritores de ambos países nos hagan reír, en el caso de los españoles muchas veces es a costa de groserías, vulgaridades, situaciones grotescas, esperpénticas, todo o casi todo con brocha gorda y muy poca sutileza. |
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Posteado por: Nuvia Jarpa 28/12/2011 17:38 [ N° 8 ] |
Cualquier cosa que se diga sobre el humor es pura generalidad, porque todos los pueblos tienen humor, se refleje o no en su literatura u otras manifestaciones. Los habitantes de sociedades primitivas lo tienen y mucho, también los indios, chinos o malayos o vietnamitas, pero ¿podemos entenderlo? Claro, los ingleses nos son más cercanos, porque han sido por siglos los dueños del mundo y aunque ahora estén en retirada y sean una colonia norteamericana, la influencia de su cultura y su idioma es tan universal, tan abarcadora, tan global, que los conocemos más que a los argentinos o a los ariqueños. |
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Posteado por: Fernando Herrera 29/12/2011 18:12 [ N° 9 ] |
El humor es una de las cosas más indefinibles e intangibles entre las experiencias humanas, de modo que podemos estar hablando o escribiendo sobre él sin parar, pero me parece muy interesante y atinado lo que dice Margarita Fernández, porque todos los pueblos, razas, culturas, nacionalidades lo tienen y en todos los casos es distinto. |
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