Roberto Merino
Domingo 15 de Enero de 2012
Maturana


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Una de estas mañanas de enero fuimos a la Parroquia Italiana a ensayar el último adiós a Rodrigo Maturana. A la salida del responso, cuando el exiguo cortejo partió por la calle Bustamante junto al parque, pensé que esta conspiración de sol, de follaje, de polvo suspendido, de calzadas, aglomeraciones y bocinazos sería el último contacto de la realidad con su cuerpo, imposibilitado por lo demás de registrar esta postrera insinuación del fragor santiaguino que tanto conoció.

Hubo poca gente en la iglesia y en el Cementerio Católico, lo que, visto de manera positiva, indica que tuvo unos funerales íntimos, sin alharacas innecesarias. De los antiguos habituales de Maturana sólo se divisaba a Farfán, con quien hizo sus películas, y a Marcelo Jarpa, con quien lo unió una amistad larga y peripatética. Al menos son los que puedo nombrar. El resto: familia, esa familia que siempre fue una incógnita, dadas las peculiaridades del personaje. "Todo está bien, y la muerte también", podría haber sido la divisa para esa mañana cálida.

Rodrigo Maturana fue un animador en la trastienda del aparataje cultural, literario, cinematográfico o videístico de los años ochenta. Así lo conocí yo, sabiendo que su acervo y su experiencia venían de muy atrás. Hasta 1983 se movía -siempre desde la caída del sol en adelante- por el Paseo Ahumada, donde tenía una buena claque de excéntricos a los que les asignaba roles en una película que nunca realizó. Después se trasladó al sector de Lastarria y del Forestal, y en los años noventa se lo encontraba en el Drugstore. Un accidente que puso en riesgo su visión lo sacó de las calles.

Nunca sabremos los alcances de su erudición, porque venía en un mismo impulso que su megalomanía humorística. Estudiaba o sabía chino y sánscrito, se manejaba perfectamente en francés y en inglés, y le interesaban en un mismo grado los más prestigiosos productos del espíritu que las anécdotas de la picaresca mapochina (lo que él llamaba "el pinganillismo"). Una vez lo vi improvisar un tema de Thelonious Monk haciendo sonar con los labios una peineta forrada en papel.

Sin contar su propias y divertidísimas producciones posteriores ("El sueño del ratón en la sopa" y "El caso de las papas polacas"). En estas últimas se saca el empacho del absurdo que marcó su imago mundi . La mayoría de la gente lo recuerda como el profesor delirante de "Palomita blanca", pero también aparece en "Vías paralelas", de Cristián Sánchez, y en "El Charles Bronson chileno", de Carlos Flores.

Lo último: en 1986, una señora que siempre pedía plata a la salida de la Fuente Alemana con voz suplicante desapareció de un día para otro. Rodrigo llegó contando que había muerto, que en verdad se trataba de la dueña del restaurante y que él había asistido a su funeral, donde aparecieron mozos con bandejas con lomitos al momento de bajar el ataúd. Como gesto de despedida, los deudos lanzaban sus servilletas usadas a la fosa.

El asunto es que dos días después, la famosa señora volvió a ocupar el lado afuera de la Fuente Alemana con su canto lastimero. Aparentemente sólo había estado enferma.

La mayoría recuerda a Rodrigo Maturana como el profesor delirante de "Palomita blanca", pero también aparece en "Vías paralelas", de Cristián Sánchez.

4 Comentarios publicados
Posteado por:
sebastian insunza rojas
16/01/2012 16:43
[ N° 1 ]

Estimado Roberto Merino,

Veo, al leer su columna, que conoció a Rodrigo Maturana, el Maestro Maturana. Y, yo diría que bastante bien.
Gracias por el homenaje y/o recordatorio.
Aprovecho la ocasión para motivarlo a escribir una nueva columna sobre tan extraordinario personaje del undeground criollo, en particular a reflexionar sobre su único poemario editado en vida, "Ardido Amor"(recién publicado, 2011). Conjunto de poemas escritos en los años 50 del siglo pasado y rescatados del olvido.

Sin otro particular, me despido

Posteado por:
Antonio Reynaldos Quinteros
16/01/2012 17:11
[ N° 2 ]

Con Maturana, se corta una línea que venía de los 50, que incluye a Ruiz y otros que nutrieron la cultura chilena.
Son muchos quienes deben a Maturana, pero como Sánchez y Flores ni siquiera los pusieron en los créditos.
Pago de Chile

Posteado por:
Javier Chandia Kremer
16/01/2012 19:26
[ N° 3 ]

Pertenezco a la generacion de los 80s, una generacion que crecio en el apagon cultural y la falta de democracia. Gracias a mi familia, no al colegio, poseo un buen nivel de cultura general lo que me hizo interesar en la literatura, el arte, el cine y la musica. El 93 abri Zebehn Discos, una disqueria especializada en musica de vanguardia. Rodrigo era un habitue de ella, pero luego paso a ser un amigo y Maestro no solo mio sino de mucha gente joven que asistia este pequeno oasis en Providencia. La verdad que su carisma y conocimiento inundo el ambiente y nos ayudo a tener un referente de lo que era la verdadera intelligentsia chilena de las generaciones anteriores a la dictadura. Lo curioso del caso es que a mi tienda ya habia llegado otro Maestro Maturana (Don Guillermo QEPD)ambos eran absolutamente opuestos, como el dia y la noche, eran el Yin y el Yan. Don Guillermo no tenia vicios, asistia a misa, invitaba a todo el mundo para su casa a tomar el te con scones, poseia una coleccion de musica contemporanea y libros de cine envidiable, era un ser absolutamente analitico y racional como buen ingeniero civil electrico. Rodrigo en cambio amaba el jazz, la musica cubana, el blues, solia vivir de noche era un bohemio, enigmatico, domicilio exacto desconocido, sus historias poseian un aire surrealista entre la fantasia y el absurdo mitologico destrozando por completo el monotono hombre chileno gris seguro en la masa. Mucha gente lo tomaba por un loco por estas historias, pero que historia no es un mito? Gracias Maestro Mitologico aun necesitamos tus historias magicas para poder vivir en la "realidad" limitada por la tarjeta de credito, los medios y la falta de creatividad de los pequenos cerebros que inundan la mediocridad chilena, menos mal que no todos somos iguales.
Que Viva Maturana en las estrellas y en el fondo del mar,
necesitamos que todo Chile se impregne de tu sabiduria unica e inmortal.

Posteado por:
Ricardo Carrasco Farfan
16/01/2012 20:01
[ N° 4 ]

Estimado Poeta Merino, como lo llamaba Rodrigo, gracias por sus palabras de recuerdo de este gran hombre que nos dejo: me viene a la memoria un segmento del video "En busca del videasta perdido o Mister off y el caso de las papas polacas". Ese es el verdadero nombre de aquel trabajo, en el cual ud tuvo un papel junto al poeta Jarpa, en el parque forestal y que quedo fuera en una versión posterior que Maturana edito conmigo. Allí ustedes dos eran el poeta jarpa y el poeta merino, en una clara alusión a el político y marino de la junta off corse.

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