Mauricio Purto
Sábado 23 de Febrero de 2008
Desde la cumbre

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"Sin testigos no hay creación". Eso me lo dijo un andinista, Ítalo Valle, cuando divagábamos que las montañas son para quienes las admiran, y aquellos que van más allá de lo contemplativo y las suben por el afán de las cumbres.

En la gran familia montañista circulan muchas historias, leyendas y comentarios. Pero la montaña lo dice todo, y todo con la ayuda del tiempo se sabe y se transparenta. Más allá del montañismo, ella es como un archivo donde se encuentra enclavada la historia del hombre y de la Tierra, cuya belleza y magnificencia hacen vislumbrar un propósito. Así, en todas las culturas que han tenido cerca las montañas hallamos un sentimiento de admiración, que conduce a uno de elevación física y espiritual. El tema de la montaña sagrada, de la montaña templo.

En muchas cumbres, especialmente en el Norte Grande, es posible encontrar pircas o construcciones de habitantes antes de la invasión europea. Son importantes vestigios arqueológicos, entre ellos la famosa momia del Plomo, descubierta en la cima (5.430 metros) del cerro del mismo nombre y que habla de ofrendas a deidades incas realizadas en estos altares naturales.

El punto culminante de estas catedrales naturales es la cumbre. ¿Qué encierra la cumbre, además de su magnetismo para atraer al rayo y al trueno? Constantemente, las altas cimas reciben estos impactos y vienen a ser entonces un pararrayos que defiende los valles altos de la cordillera. El I Ching, un libro de sabiduría china, dice que las montañas representan la unión del cielo con la Tierra, un punto que llama a los montañistas.

La energía de la cumbre es tan importante, que carga de poder a los montañistas para emprender exhaustos un agotador descenso, al punto que otros que llegaron muy cerca, que quedaron sin fuerzas para el esfuerzo postrero, yacen exangües para la retirada. Se nos pregunta mucho qué hace y qué atestigua que una persona haya logrado o no una cima. Su mente y su sentimiento. El solo hecho de ir a las montañas refleja un cierto grado de espiritualidad en lo que se hace. En el fondo es un acto poético, más allá de cualquier afán deportivo.

Lo común en una cima es que el que llega extrae lo que anteriores hombres depositaron, un trofeo, y luego deja algo propio (hasta la picota). Hay cimas en las que hay un libro donde se anotan los escaladores. En una época, en el mentado cerro Plomo había cuatro libros de cumbre, ¡con calco y copia!, lo que implicaba un engorroso trámite. Lo justo era entonces considerar el más antiguo y los otros tirarlos desde la cima por la abrupta pared que da hacia el este, hacia el glaciar Esmeralda.

Si bien esta costumbre del intercambio es un rito y también un control, nadie está obligado a cumplirlo, y sólo resta creer. Así, la buena fe es crucial. Pero la excepción confirma la regla, y no han faltado los inescrupulosos que amparándose en esta confianza, en esta tradición, llegan a falsear sus cometidos. Pero también, y no se sabe por qué extraña razón, esto, con el paso del tiempo, se ha descubierto.

Llegar a la cumbre ansiada produce un goce extático, irreproducible... Es la unión con un punto que estuvo afuera y que ahora está adentro. ¿Una meta? ¿Éxito? Sólo el viento, el retumbar lejano de una roca, o el tronar de la avalancha aplauden en la altura. ¡Oh, cuánta hermosura! Silencio y contemplación expresan esa felicidad. Pareciera que este lugar -la cima, las montañas- ha sido siempre nuestra morada y rocío del alma que baña nuestros ojos... El abrazo fraternal... La última mirada desde lo alto a este mundo incomprensible de acá abajo, que se devana en la búsqueda de la comodidad y su inercia mortal, y la imposible, utópica, delirante seguridad. Los minutos pasaron volando, se hace tarde y comenzamos a enfriarnos. Recordamos que no sólo somos espíritu, que tenemos cuerpo, y que en este trono de dioses somos invitados. Es hora del descenso, delicado, sórdido. Bajar, para subir de nuevo...

2 Comentarios publicados
Posteado por:
Pia Carolina Diaz Romero
17/03/2008 18:29
[ N° 1 ]

Siempre supe que Italo guarda una gran sabiduria.
Me puedes enviar alguna seña de donde esta.
Saludos

Posteado por:
Gonzalo Nicolás Gallardo Chaparro
10/05/2008 11:31
[ N° 2 ]

Una cumbre de acceso simple que sobrecoge de esa manera es la del Cerro Uritorco, en las Sierras de Córdoba, Argentina... pura energía y silencio...

Me encantó la descripción de la cumbre y la trascendencia en el ejercicio mental, físico y espiritual que transmites.

Saludos!

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