Mauricio Purto
Sábado 08 de Marzo de 2008
Las cumbres de Ugo Ravera

Mauricio Purto.jpg

MAURICIO PURTO

La imagen es neta. Un hombre, un alfeñique, subiendo raudo y ligero, en bicicleta, camino a Farellones. Una saeta que me superó en un segundo que se confundió con el ruido del viento. Entonces recién aprendía lo que significaba entrenamiento, y no procesé en el ego mi encuentro con un "profesional". Yo intentaba ser montañista, y no me comparaba con ciclistas.

Pasó el tiempo, inexorable, y creí ver al mismo personaje, quince años después, en una montaña. Venía de una carrera en el cerro Pochoco, y había esperado que mis prójimos dejaran la montaña y el bullicio para entregarme a la meditación del silencio... Se fueron las horas y sorprendí al hombre que alimentaba a una jauría de perros al pie de la montaña. Conducía un Fiat 600...

Escrutando la escena descubrí que se trataba de aquel veloz ciclista de mi adolescencia.

"Hola", me dijo, "te conozco, tú eres Purto. Te felicito. No por la fuerza en la montaña. Hay algo en lo que escribes, en lo que proyectas. Y eres médico. Hay algo ahí"... "Otro huevón sobre la faz de la Tierra", le contesté, para sacarme el halago. "No seas humilde. No es necesario"...

Así comenzaba mi larga amistad con Ugo Ravera, el Consejero, uno de los maestros, que hablaba al oído cuando era necesario.

Italiano de nacimiento hace 81 años y chileno por adopción, Ravera era lo que se da en llamar un hombre renacentista. Cantante lírico excepcional, ciclista consumado, corredor de autos, montañista... Rasgos que develaban un gran espíritu, una gran energía, una inmensa vitalidad...

Rescato sobre todo su visión, de la que emanaba su acción. Ravera era un duro, un "testone", un hombre que trabajó su superhombre y lo proyectó más allá del oasis y la trampa del ego. Era un duro amoroso. Alimentaba a los perros del Pochoco y celebraba la Natividad del Señor con los lugareños.

Comenzaba el ocaso, y me invitó a subir el Pochoco... Lo había subido. Pero callé la boca. Y seguí la corriente. Era todo un desafío, porque su paso, liviano e inexorable, no daba tregua. Fue místico, de principio a fin. Hoy me sumo a los recuerdos para celebrar su despedida física. Porque Ugo Ravera está encarnado en mí y en muchos otros.

9 Comentarios publicados
Posteado por:
andres ernesto tabilo bidart
08/03/2008 12:06
[ N° 1 ]

Que alegría comprobar que un ser humano que se cruzó en algún momento de nuestra vidas, marcara un recuerdo imborrable, tan solo por dos o tres detalles, que indicaban frente a la talla de persona que teniamos al frente, de otro planeta, inalcanzable en muchos aspectos.
También lo conocí en el Pochoco, en mi etapa de montañista, con sus sueños de hacer cosas imposibles para la mayoria de los mortales, como ascender el Plomo en el día o el mismo Aconcagua en 3 o 4 días.
Creo que en el fondo sus ansias de superación y marcar record, eran por trascender de lo físico a lo espiritual. Lo entiendo y me senti identificado con él en algún momento de mi vida.

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Francisco Toyos Dominguez
08/03/2008 17:28
[ N° 2 ]

Don "Hugo", el Señor de Pochoco.

El Cerro Pochoco es quizas el cerro mas subido en los alrededores de Santiago. Ubicado entre el cajon de Farellones y el cajon del Arrayan es donde nos iniciamos muchos en la actividad de subir montañas.

Ugo Ravera vivia en el Arrayan y subia el Pochoco, por años, a lo menos cuatro veces a la semana. Nada menor si consideramos que cumplio 81 años, pero en un cuerpo de 60 y con una energia de 30.

Ravera vigilaba el cerro. Sabia quienes osaban subirlo y cuando veia a alguien reincidir por mas de tres veces, le regalaba un baston rojo, que los que hacemos montaña conocemos como "baston pochoquero", un elemento que en alguna medida reemplaza al piolet, herramienta basica para la montaña. Ese baston rojo es una version economica al los elegantes bastones extensibles de caminata y en caso de emergencias
es capaz de reemplazar al piolet. A mi me salvo de una caida en hielo. Quizas cuantos cientos de estos bastones regalo.

Ravera cuidaba el cerro. Instruia a quienes lo subian y entregaba mensajes "La montaña te lo da todo y no te pide nada o casi nada a cambio. No la ensucies, no la ralles. En sus piedas solo se consagran los inmortales baratos".

Ravera, en forma anonima, promovio como pocos en Montañismo en Chile. De conversacion facil, de gran generosidad, de gran alegria, siempre transmitio sus experiencias y conocimientos con generosidad. Lo conoci solo en ese ambito, como montañista y gran cantante, ya que alguna vez lo escuche su voz en el cerro. Seguramente tenia muchos otros ambitos y virtudes, pero me marco esta arista poco frecuente.

Hace una semana, el obituario del Mercurio me sorprendio con que "Don Hugo" en realidad era "Don Ugo", Ugo Ravera Martini y que nos dejaba. La verdad es que Ugo pudo haber muerto, pero "Don Hugo" vivira en la memoria de muchos montañistas mientras existamos.

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Julio Aníbal Pelegrino Sarno Toledo
10/03/2008 09:32
[ N° 3 ]

Ugo Ravera, lo conocí comenzando la década del 70,muchas veces subimos y bajamos corriendo el Pochoco, nos divertíamos como niños hacienco cosas de grandes, él, mayor que yo, siempre me aconsejaba sobre como enfrentar a la montaña y también a la vida, seguí siempre sus consejos y aún continúo subiendo cerros. tuve la suerte de estar en la celebración de sus 80 y también de sus 81 años en su casa y de ser su amigo hasta el fin de sus días, y, como todos los que lo conocieron, no lo olvidaré nunca sobre todo cuando me decía "Somos pocos los que vamos quedando de la vieja hornada, pero al final podremos decir: misión cumplida".-¡Sí!, él cumplió con creces su misión en la tierra y se que desde la eternidad seguirá cuidándonos a todos los montañistas. Ugo: ¡Hasta pronto!

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Juan H. Fernández
10/03/2008 11:59
[ N° 4 ]

Felicito a Mauricio por su artículo sobre Ugo.
Sin duda alguna fue un personaje
digno de admiración por todos los amantes de la montaña.
Tuve la suerte de conocerlo en el Pochoco y de recibir de su parte el ahora ya mítico bastón "Pochoquero" que él usualmente obsequiaba a quienes frecuentábamos el cerro.
Aparte de su facilidad para hacer amigos, Ugo se caracterizó por compartir su gran experiencia montañera.
Un hombre admirable, el Pochoco ya no será el mismo sin él y nosotros echaremos de menos su figura y bonhomía.

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Maria José Ravera Contardo
10/03/2008 21:14
[ N° 5 ]

Es mi tío, así que la opinión viene desde el corazón. Que alegría me da leer todos estos recuerdos. Tantas personas que compartieron con él, compartieron su pasión. Pero también tengo que contarles que en todos los aspectos de su vida fue un hombre íntegro, bueno y tan querido que fueron muchos a despedirlo.
Fue un artista, tanto como de la montaña como del canto con su voz maravillosa. Fue ciclista y artista de circo. Vivió intensamente y tuvo la suerte de vivir sus pasiones. Compartió su montaña, porque el Pochoco es de "El Señor del Pochoco", regalando bastones y pidiendo ayuda y cuidado para la montaña.
Nos quedamos tantos recordándolo. Pero por él, debemos seguir su ejemplo y cuidar nuestra tierra y nuestros amigos, con humildad, como él.
Quizá no escribamos más de él pero nosotros y tantos otros lo recuerden como el gran hombre que fue.
Te quiero mucho tío.

María José Ravera

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Karim Nur Nur Turra
12/03/2008 21:02
[ N° 6 ]


En calidad de periodista, por años escuché las historias de este señor que era una leyenda en el Pochoco. Con muchos relatos de amigos fui un día es su búsqueda con el fin de entrevistarlo para un programa de TVN. Lo cierto, es que al conocerlo me encontré con una persona increíble, un hombre lleno de vitalidad a tal punto que partimos al pochoco para compartir historias, sin duda, era el patio de su casa.

Parte un hombre de esos que te marcan para siempre, diría que ha sido uno de los entrevistados en mi carrera que más recuerdo y que me enseño en solo días de charla a que las cosas hay que creerlas para que ocurran, sinceramente pienso en él como en aquella hermosa película "Big Fish".

Solo como dato, algunas de sus "vidas". muchas.

Ravera, el dueño de los restaurantes
Ravera, el corredor de autos
Ravera, el ciclista
Ravera, el montañista
Ravera, el cantante
Ravera, el gran amigo y maestro.

Amigo, en su honor pongo play a "Parla Piu
Piano".

Posteado por:
Alejandro Martinez Martinez
21/03/2008 19:29
[ N° 7 ]

Me impactó mucho enterarme de la partida de Don Hugo Ravera,"Ugo" segun me acabo de enterar también. Lo conocí en 1996 cuando decidí incluir el Pochoco como otra opción de ascencion corta dominical al Manquehue. Poco tiempo después me invitó a su casa para regalarme el tradicional baston pochoquero. Desde ahí nunca dejé de encontrarmelo en mis idas al Pochoco.
Su recuerdo perdurará por siempre Don Ugo!!!!

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devalier devalier galjour
15/04/2008 08:51
[ N° 8 ]

Yo conosco Hugo Ravera como mi hermano mayor, me padre espiritual y mi amigo verdadero. Vivi en Santiago tres anos y medio in el 80`s. Fue Hugo con quien pase muchos momentos preciosos en las montanas de Chile; por lo menos una vez cada semana subimos el Pochoco y otras incluyendo La Providencia. Fue siempre Hugo que decia: algunos cinco minutos mas! cuando senti el peso de la montana. Fue Hugo siempre con un ciste, o un aviso sobre mi vida personal. Io consoco su familia bien; pasamos muchas dias conjuntos en su casa, la casa que amo tanto. En las ultimas trenta anos vi Hugo solamente dos veces, ma no paso un dia que no pense de el. Don Hugo me salvio la vida figuramente y literalmente. El es verdaderamente el senor del Pochoco; regressere a Chile en el futuro para subir las montanas en su memoria. No hay una persona mas pura or humana que el. Perdoname que mi castellano e malo ma mi corazon esta con mi gran amigo Hugo. devalier

Posteado por:
María Eugenia Urcelay Quiroz
04/05/2008 23:10
[ N° 9 ]

Un profesor enseña todos los conocimientos que posee, es decir, puede enseñar las verdades más elevadas en forma teórica,sin haberlas incorporado a su vida y experiencia. Sin embargo un sabio transmite lo que ha comprendido, e irradia estas verdades como expresión de su propia alma.
Eso era Don Ugo para mí.
Lo conocí en una encrucijada de caminos, era un hombre gentil y que solo levaba un báculo en su mano.
Desde ese día nos hicimos amigos, y su amistad guió mi camino y muchos de mis pequeños y grandes pasos.
Hoy después de un tiempo, he vuelto al Pochoco donde nos conocimos, me senté en el lugar donde juntos conversabamos y donde me ofreció su eterna amistad.
Hoy, él ya no esta, pero su memoria y lo que más amaba en él se volvió nitido en su ausencia, como la montaña es más clara desde el llano para un monteñes.
Uguito, no te olvidaré nunca y tengo la certeza que tu recuerdo y enseñanzas viviran por siempre en el corazón de todos aquellos que tuvimos el privilegio de haberte conocido.

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