Antonio Martínez
Renato Ramos, 29 años, centrodelantero y refuerzo de Audax Italiano el 2008, entró en el segundo tiempo con los colores de su equipo, el rival era Sao Paulo, la Copa Libertadores y cuando pisó la cancha del estadio Morumbí, seguramente, pensó que a lo mejor no era la cumbre de su carrera, pero sin duda había llegado a un lugar importante.
El Tiburón Ramos puso su pie en el pasto verde y espeso del glorioso estadio, que es un típico pie de futbolista chileno, de alguien que empezó de abajo, hizo toda la educación y tiene cómo demostrarlo: pies endurecidos con uñas duras, talones callosos, tobillos oscuros de tanto roce, piernas con cicatrices, rodillas marcadas y pie de atleta, ahora y siempre.
Cuando defendió a Deportes La Ligua y Lo Barnechea, por Tercera División, imaginó lo mismo que todos sus compañeros, era lo que deseaban en silencio y por lo que rezaban callados por las noches, justo antes de los partidos: ser bueno, ser descubierto y llegar a ser alguien en el fútbol.
De niño era por el gusto, de adolescente para aprender algo, de grande es por la profesión y qué mejor prueba que ingresar al Morumbí con los colores de Audax Italiano, bajo los saltos y gritos de 55 mil hinchas que hacen temblar esa zona de la ciudad y si Sao Paulo tiene al Emperador Adriano, por el lado chileno está el Tiburón Ramos.
También goleador y para dar fe de su apodo, cuando los convierte junta las manos y las pone sobre la cabeza, se agacha un poco, corre celebrando y así imita la aleta dorsal de un depredador de los mares, animal voraz y tiburón blanco, que son de los peores, por comehombres, y Renato Ramos, por comedefensas.
Con los colores de Unión Española, Everton, Antofagasta y también en Tecos A, por la Primera A de México, en rigor una especie de segunda división con aspiraciones, pero como a nadie le gusta ser segundo ni tampoco B, inventaron el eufemismo.
Por allá lejos se enfrentó con equipos que parecen salidos de las mitologías toltecas o aztecas: el orden de los Académicos de Tonalá, la ponzoña de los Alacranes de Durango y las garras de los Jaguares de Tapachula.
Por las regiones de Soconusco y Jalisco supieron del Tiburón que decidió volver de México, porque una cosa es el equipo de Tecos Tecos, pero otra distinta es Tecos A, la filial.
Y por eso Audax Italiano, que cayó 2 por 1 con el Sao Paulo, fue en el último cuarto de hora y hasta estuvieron en ventaja. Todo ocurrió en el segundo tiempo, cuando entró Ramos que no tiró ni una vez al arco de Rogerio Ceni y tampoco protagonizó nada peligroso, porque de entrada lo horquillaron dos gigantes del Sao Paulo y de la docena de pelotas aéreas que disputó, rozó una y a la otra fue un pase lejos del área.
Terminó extenuado, corrió como condenado, luchó para no ser superado y soportó lo que pudo.
Su equipo, ya se sabe, no ganó y tampoco él, pero al Tiburón Ramos nadie le podrá discutir nada, ni amigos ni familia, ni conocidos ni desconocidos. Hizo bien en ser futbolista. Fue la decisión correcta. Llegó. Es alguien en el fútbol. Claro que llegó.
COPA LIBERTADORES
Sao Paulo 2, Audax Italiano 1
Miércoles 5, a las 22:00
Fox Sports
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