MAURICIO PURTO
Carlos Castaneda escribió que un indio yaqui, Don Juan, le enseñó que el intento es la voluntad en acción. En el camino de las cumbres, la voluntad que se eleva en acción es el sino, el fundamento del afán de las montañas.
Si una cosa queda clara con un ascenso arduo, al cerro Torre o a la cumbre del Everest, es la fuerza de voluntad del o los protagonistas que llevan su intento a lo más alto, donde no podemos hablar de capacidad física o técnica sin agregar lo que el chamán indio describe como intento.
Los montañistas antiguos hablan de un estado de gracia, donde los escaladores parecen levitar en la dimensión de lo casi imposible, donde todo resulta y donde parecen ser invulnerables.
El estado de gracia es el intento puro, fruto de un camino de disciplina, donde los montañistas aprenden a hacerse accesibles al poder, y el poder los retroalimenta en su estado de gracia. En ese estado podemos caer en la trivialidad de creer que es eterno, porque así se siente, o decir que un ascenso imposible es fácil... Pero lo cierto es que resulta fácil, y lo cierto es que no durará para siempre.
El proverbio taoísta dice que el filo más cortante dura menos, y que el estado de gracia dura más mientras menos consciente de ello estemos. Cuando lo pensamos, ya no está.
Pero hay afanes, dentro y fuera de la montaña, que develan el intento, el fuego interior, y se convierten en paradigmas de esa fuerza, de esa luz del hombre que muestra en el deporte una de las expresiones más maravillosas del espíritu humano.
De muestra un botón: Fernando Opazo Marcerazo, presidente del club de andinismo Anchimallén, nos cuenta de su experiencia con ciegos en la cumbre del Ojos del Salado.
Guía de montaña, Opazo exhibe orgulloso varios logros de sus colegas en los bastiones de granito patagónicos: cuatro escaladores en la cumbre del Fitz Roy, y tres en el cerro Torre: José Edwards, Nicolás Gutierres y Alejandro Mora. Ascensos extremos, de técnica extrema en un clima extremo... Y que requieren mucho intento.
Pero su gesta con ciegos en el desierto chileno, en el volcán más alto del mundo y cumbre de Chile con 6.883 metros, el Ojos del Salado, revela un intento conmovedor, y que transmite poder.
El deporte en los discapacitados deja más en evidencia el intento, la fuerza del espíritu, que subyace en la búsqueda de los límites y la superación del hombre en la búsqueda del superhombre.
Fernando Opazo y Rodney González ascendieron el volcán Ojos del Salado con un ciego y un manco, como parte de un proyecto de ascensión con discapacitados, al alero del ejército español, y que finalmente andinistas chilenos ayudaron a llevar a cabo. Un ascenso donde ojos chilenos ayudaron a hombres que siguieron una ruta en los derroteros interiores, con la luz de su alma.
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Posteado por: ISABEL OSSA GUZMÁN 20/03/2008 13:54 [ N° 1 ] |
Mauricio: soy periodista investigadora de Memoria Chilena (Biblioteca Nacional) para la web www.chileparaninos.cl que entrega contenidos de cultura para los más chicos. Estoy trabajando en las páginas de los Volcanes de Chile y me encantaría hacerte algunas preguntas para que los niños conozcan tu experiencia como andinista. Por favor escríbeme a isabel.ossa@gmail.com Estoy contra el tiempo!!! Muchas gracias y saludos. |
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