Antonio Martínez
España fue campeón de la Copa de Naciones, ahora Eurocopa, en 1964, hace demasiado tiempo y en otra época.
En el estadio Santiago Bernabéu y en Madrid, con el gol que más recuerdan los españoles, porque se les enseña, repite y cuenta con señales y más bien con pelos, porque fue un cabezazo de Marcelino para el 2 a 1 sobre la Unión de Repúblicas Socialistas, la URSS.
Lev Yashin, la "Araña Negra", casi siempre atajaba, pero esa vez se quedó parado y desconcertado, un poco como le pasó con el tiro libre de Leonel Sánchez en Arica para el Mundial de 1962.
Centro de Amancio, el 7, la cabeza de Marcelino y Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, en la tribuna de honor, pequeño, feliz y saltando por derrotar a la URSS. Franco era martillo del comunismo, entre otros nombres informales, donde el de dictador era el más frecuente, y por fin vencía al imperio lejano, rojo y ateo.
Después las cosas se enfocaron de manera distinta.
El del centro, por ejemplo, no fue Amancio, sino Jesús "Chus" Pereda, el 8, porque el operador de la cámara filmó a ratos la final. Tampoco era fácil darle y darle a la manivela, y el gol de Marcelino lo pilló apenas.
Entonces, un montajista con experiencia tomó un centro de otra jugada, luego puso el gol, pegó, selló y construyó una secuencia falsa que durante décadas fue la que vieron los españoles.
La gente creía una cosa y luego fue otra, y la verdad del gol de Marcelino Martínez, que antes de futbolista fue seminarista, se descubrió hace unos meses y está en Youtube.
Ahora, en la Europa 2008, España derrotó a Rusia, que por cierto no es lo mismo que la URSS, por un amplio 3 a 0 en las semifinales y más de un jugador ruso se santigua a la hora de los reemplazos. Y ahora los españoles se persignan escasamente y casi por casualidad, al menos cuando entran o salen de la cancha.
Los tiempos cambian.
Por Francisco "Paco" Gento, que se alojó en Viña del Mar y corrió como centella por la banda izquierda del Sausalito, aunque España no fue la que quería ser en el Mundial de 1962, como tantas otras veces quedó fuera, por una cosa o por la otra.
Por el príncipe Felipe, quien no pensaba en nacer en 1964 y nunca ha visto a España campeón de la Eurocopa.
Porque el oro de Moscú que se llevaron los republicanos no existió; y por los emigrantes españoles por Alemania y tantos países, que trabajaban como condenados por juntar esas monedas que ya no existen: marcos, liras o francos por pesetas de España, un país que terminaba en los Pirineos, la frontera con Europa.
Por el coronel Antonio Tejero, quien no dio el Golpe de Estado en febrero de 1981 y por los muertos de Atocha y porque había niebla en la derrota de Trafalgar y porque durante años soñaron con las suecas, danesas y con las escandinavas, en general.
También por el jamón serrano, el queso manchego y los pimientos rellenos, por las trufas, las pipas y los bocadillos, y porque viva España, donde todo el mundo es bueno o era bueno.
Porque son muchos años, porque ya va siendo hora y por la virgen que los parió: por España.
España 3 Rusia 0
Eurocopa 2008
Deportes 13
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