Antonio Martínez
Cuánto se sufre en el fútbol y cuánto se reza.
Todavía más cuando el espectador está involucrado y, en este caso, es hincha de Liga Deportiva Universitaria (LDU) de Ecuador o Fluminense de Brasil, y se juega la final de la Copa Libertadores, que en vez de empezar a las 20:50 en punto, parte a las 21 y algo, por culpa del humo de las bengalas que invade con neblina el gran Maracaná y por una discusión con un grupo de fotógrafos que no quiere dejar su posición.
Se sufre y los primeros planos muestran rostros acongojados, nerviosos y contritos de mujeres y hombres de todas las edades. Llantos, alaridos, angustias. También suspiros profundos y semblantes serios y cortados a pique de los que llevan la procesión por dentro y van rezando.
Los chilenos, en esto, somos precavidos y cuidadosos, al menos en los estadios, porque se reza para callado, se promete para el fuero interno y mejor que nadie vea la humana debilidad y la grandeza divina.
Pero en la final de la Copa Libertadores se sufre y reza con ganas y durante largo rato, porque lo que debía durar 90 minutos y descuentos, tiene un alargue de media hora y después tanda de penales y la suma de todo el conjunto, con celebración incluida, se extiende por más 180 minutos.
Los hinchas de LDU, los campeones y los justos ganadores, deben tener en su ranking personal el partido: fue cuando más sufrieron, pese al título, porque para ganar o perder se reza igual. Los brasileños sufrir no más y lamentarse no por un par de años, sino por más tiempo: para siempre.
En el comienzo rezaron los brasileños y ecuatorianos, algunos en silencio, otros a viva voz o bien con los brazos extendidos al cielo: plegarias de mediocampista, alabanzas de lateral-volante o invocaciones de stopper. Y los espectadores en todo momento: antes, durante y después.
Desde días antes, durante cada uno de los 180 minutos y después sin descanso, tanto para agradecer la alegría como para encontrar consuelo.
Al final el portero de LDU, el veterano José Francisco Cevallos, que nunca dio seguridad y más bien provocó desconfianza, se encuclilló dentro del arco antes de soportar cada penal, con las manos y el rostro pegados a la red y de espaldas a la cancha, pidiendo, rogando, prometiendo. Rezando.
Y Thiago Neves, el jugador de Fluminense, miraba al cielo después de convertir un gol y miró nada menos que tres veces en los 90 minutos y en la hora fulminante, cuando debía convertir un penal, el cielo escuchó su rezo, pero también escuchó a Cevallos y, por esas cosas del fútbol, Dios eligió al arquero. Quizás fue electo por viejo o porque saca como la mona, porque jugó en el Mundial Corea-Japón 2002 o por humilde y servicial, pero en esto como en otras cosas, los designios son como son: inescrutables.
Después de atajar tres penales y ya campeón, Cevallos diría que sufrió mucho, pero salió airoso gracias a Dios, a papá que está arriba y a los rezos de mamá.
COPA LIBERTADORES
Final: Fluminense - LDU
Miércoles 2, a las 20:50
Fox Sports
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Posteado por: Luis Marcelo Huitraqueo Vallejos 08/07/2008 11:30 [ N° 1 ] |
Fue una final emocionante, como hace años no veía. La única lastima es que me tuve que mamar la transmisión de los fox" DALE BOCA" sports, que realmente dan vergüenza ajena. Saludos |
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Posteado por: facundo scarpetti sicilia 08/07/2008 13:39 [ N° 2 ] |
Che Luis Marcelo, que te hizo Boca??? Más respeto por el club más popular del mundo. eh??? Mirá que si no fuese por el h.... que tuvieron los brasucas en el maracaná, hoy estaríamos festejando otra copa más. El año que viene será. Se nace grande como se nace gil.jeje. Saludos |
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