No hay tema más discutido en el fútbol -desde sus inicios en el siglo XIX- que el de la búsqueda del volumen de ataque. De hecho, en los colegios ingleses donde se comenzó a competir bajo la reglamentación de las leyes de Cambridge, la gran preocupación fue cómo lograr que se hicieran más goles. Por lo mismo, a muy poco andar se estableció (1866), por ejemplo, una ley del fuera de juego menos rígida para los atacantes que la que primitivamente se había ideado.
No es extraña la obsesión. El fútbol es naturalmente la expresión humana del ataque lúdico y fantasioso, por lo que la búsqueda permanente de su realización tiene que ser, necesariamente, el punto central de su discusión.
Claro, se dirá que el cada vez más fuerte imperio de los sistemas tácticos -que tienen su génesis, precisamente, en la idea de contrarrestar el afán de ataque- ha mermado el ideal futbolístico. Sin embargo, el contraste que ha intentado imponer la International Board a través de sus cambios reglamentarios ha logrado que, al menos, el tema ofensivo siga siendo de importancia número uno en la reflexión del juego.
La instancia actual de discusión en esta materia ya no tiene que ver mucho con la cantidad de delanteros netos que se utilicen, sino que con el nivel de compatibilidad o complementación de los futbolistas en función de ataque.
A modo de ejemplo, podría citarse que la fuerza ofensiva de los equipos italianos -con un punta y eventualmente con un segunda punta- puede tener mayor peso específico en la ofensiva que una delantera con dos punteros y un atacante central (algo que de alguna manera quedó reflejado en el Mundial de Alemania 2006, donde la Italia de Lippi, el Portugal de Scolari e incluso la Alemania de Klinsmann superaron visualmente en ese aspecto a la Holanda de Van Basten).
Y es que hoy, más trascendente que ubicar posicionalmente a los jugadores en la cancha es entregarles a cada uno de ellos las opciones para convertirse en eslabón de una cadena sólida de ataque.
En ese aspecto, el fiato que logren un enganche y un punta, un lateral-volante y un extremo o un volante central con un lateral clásico es mucho más importante que el sobrepoblamiento en el área rival.
En este proceso de complemento influye mucho el que los jugadores entiendan que el volumen ofensivo se consigue a costa de incluso ciertos renunciamientos.
En la memoria criolla puede ponerse como tipificación de esta solidaridad bien entendida lo que acontecía con dos fuentes importantísimas de peso ofensivo: la que formaron en los '80 Carlos Caszely y el brasileño Severino Vasconcelos, y la que Marcelo Salas e Iván Zamorano mostraron en la selección nacional en los '90.
En la primera, la sociedad rindió frutos de alto vuelo porque Vasconcelos entendió -desde que se encontró con Caszely- que el éxito del equipo en materia ofensiva implicaba que él trasladara el balón hasta la entrada del área. Es decir, que su enganche fuera a pocos metros del arco para que el "Chino" aprovechara su máxima cualidad: definir rápido y justo en pocos metros.
Salas en la Roja, en tanto, captó que Zamorano prefería recorrer muchos metros antes de enfrentar la portería, por lo que él, pese a que naturalmente tendía a recostarse por el sector izquierdo, muchas veces quedó como primer punta por el medio distrayendo a las marcas.
El punto en cuestión es actual en la medida en que, tanto en la selección como en el devenir de los clubes (Colo Colo es un paradigma), hoy se discute cómo hacer que varios jugadores que tienen actitudes ofensivas logren ensamblarse para subir los niveles de ataque.
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Posteado por: Nestor Maturana Fuentes 11/07/2008 14:26 [ N° 1 ] |
De acuerdo Sergio, está claro que a veces no basta con tener 3 delanteros si estos no se conectan con los volantes ni entre ellos para generar jugadas de riesgo, por ejemplo Borghi durante muchos partidos del campeonato 2006 jugó sólo con el "chupete" en delantera no obstante convirtieron una gran cantidad de goles gracias al gran volumen de juego ofensivo que ofrecían Fierrito y Jerez (cómo extraño a Jerez)por las Bandas más Matías y Valdivia desde el centro, en contra partida tenemos casos de equipos con dos delanteros con producciones mediocres, Ronaldo-Adriano en el seleccionado brasileño por ejemplo. Lo anterior se puede aplicar al caso de Barrios-Gazale, los cuales de no mediar una adecuada complementación entre ellos y el resto de los volantes ofensivos, redundariaN en el fracaso de los 4 fantásticos... |
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Posteado por: Daniel B I 11/07/2008 17:06 [ N° 2 ] |
"El fútbol es naturalmente la expresión humana del ataque lúdico y fantasioso" dice usted. Si asi fuera, habria un solo arco en el campo de juego. Pero lo realmente humano del futbol es la conciencia de la competencia, de que a traves de ese -ataque lúdico- se logra ademas una ventaja. Por eso hubo siempre dos arcos o lo que fuere desde que el humano es lo que es. Por supuesto yo tambien me acuerdo de la locura ofensiva de cuando chico, pero si uno contaba de 8, 9, 15.. 20 goles... el resultado de verdad da lo mismo. |
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Posteado por: Miguel Cornejo Amestica 13/07/2008 19:00 [ N° 3 ] |
La practica del fútbol es un juego, donde el objetivo es la entretención, sin embargo el fútbol competitivo busca formas y modelos estratégicos para que un equipo pueda vencer al otro transformado ese encuentro en un espectáculo.... las tácticas y las estrategias son necesarias para vencer al oponente, la verdad que son cosas del fuol... |
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