Mauricio Purto
Sábado 09 de Agosto de 2008
Muerte en el K2

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Mauricio Purto

"Sobreviví los 14 ochomiles". Ese fue el título que Reinhold Messner, el más grande himalayista de todos los tiempos, dio a su libro tras hacer cumbre en el Lhotse y convertirse en el primer ser humano en escalar las 14 montañas que superan la arbitraria cifra de los ocho mil metros. "Sobreviví" nos dijo, cuando junto a Giorgio Cattoni e Ítalo Valle le preguntamos desinhibidamente por su obra. Corría 1989, estábamos de expedición hacia la Antártica y coincidíamos con Messner en eso y en un ágape en el valle del Mapocho, camino a Farellones... "Las montañas no matan gente. Los montañistas y los hombres podemos morir subiéndolas. Y el montañismo es el arte de sobrevivir en el intento".

Sonaba Gimme Shelter de los Rolling Stones y Messner confesó su placer por la banda y por el Sangre de Toro que Giorgio procuraba a raudales. Le pregunté cómo sobrevivió 18 ascensos a más de ocho mil metros. A la sazón, con Valle habíamos escalado uno, el Cho Oyu, e intentado el Dhaulagiri: "Ustedes ya deben saberlo. Imagínense en el Bottleneck del K2. Tienes que pasarlo rápido, porque están expuestos. Ahí no puedes ahorrar energía, tienes que salir de ahí. No tienes tiempo: estás debajo de la guillotina. Para eso necesitas un buen estado físico, una buena técnica y una gran aclimatación, y no puedes depender de nadie".

La reciente muerte de más de una decena de escaladores en el K2 fue precisamente en el Bottleneck, el tramo final antes de la cumbre, un canalón expuesto a caídas de trozos de hielo y avalanchas.

Esperaron horas allí mientras aseguraban unas cuerdas fijas: una degeneración de clientes ineptos y guías farsantes a más de ocho mil metros. Ineptos porque no tienen las herramientas para decidir por sí mismos; y farsantes por ofrecer lo imposible. Fue un hecho fortuito, sí, una avalancha. Pero no podemos abrocharnos los zapatos por mucho tiempo en la autopista, ni dormir en la línea del tren.

Subimos montañas a pesar del riesgo y ese es el juego. Y el manejo del riesgo es muy personal. Es un acto íntimo. Y las grandes montañas nos enseñan que podemos subirlas sólo montañistas. "Subimos hasta donde podemos bajar, y sin la posibilidad de caerse", terminó aquella noche el maestro

2 Comentarios publicados
Posteado por:
Pablo Cisternas Esguep
11/08/2008 16:13
[ N° 1 ]

Mauricio
Me supera esto, el hecho de leer de gente que se ha hecho profesional en donde creo que el ser humano no llega cerca, sino cruza su limite. No quiero decir algo tan cursi como "y entra en un baile con la Muerte del que sale victorioso" pero eso es lo que es. He quedado realmente con los pelos de punta despues de ver "The Beckoning Silence" sobre cuatro montañistas subiendo (bajando) el Eiger en Europa, narrada por otro (Simpson creo) que tuvo su propio encuentro con la muerte en los Andes años atras. O como en 1996 ocurrió ese desastre en el Everest que le costó la vida a 8 personas (sobre todo como murió la cuidadana Japonesa). O saber que Mallory murió, y su cuerpo fue encontrado muchos años despues, pero el de su amigo nunca.. nunca!. También la historia de cuando uno de los gerentes de DyS subió el Lohtse y una persona con la que había compartido o conocido cayó desde la altura y falleció. Así no mas. No se me malinterprete, para nada condeno este deporte (aún al leer historias de montañistas que no han ayudado a compañeros en extremos apuros, o que desde las rutas de asenso se pueden ver los cadáveres de los que sucumbieron, no se si son o no solo rumores), es simplemente que no alcanzo a dimensionar la fortaleza mental y fisica para lograr una cosa de este tipo, realmente me ha sido imposible ponerme en el lugar, imaginarme lo que hay que pensar, las cosas en las que hay que concentrarse, "saber" que las posibilidades de morir son reales. Sentirlo, sentir esas cosas. Que es real. Asumirlo. Me cuesta dimensionarlo, y por eso es que me impacta, como que se sale de mis capacidades. Eso es lo que sentí al leer esta buena columna, que me hizo querer escribir algo que siempre he pensado. No es que no entienda a la gente como tu, sino que simplemente no tengo la capacidad para hacerlo, me supera y por eso me impresiona.

Posteado por:
Felipe Montenegro Francois
13/08/2008 01:52
[ N° 2 ]

Llegue de casualidad a esta página, pero al leer tu columna me llegan los recuerdos fresco de aquella animita ubicada a los pies del Glaciar San Francisco en el Monumento Nacional El Morado la cual dice "... sólo se encontraron restos de su comida ingerida, si observa algo contactar a CONAF..." Hablo de un andinista extranjero no recuerdo su nombre, no se encontro su cuerpo ni rastro de él... me puse a pensar que seria de su familia allá lejos de Chile, donde estas???, muchas cosas me pasaron en ese intante. Me viene el recuerdo de mi compañera lejana ahí en la Universidad de Chile, aquella participante voluntariosa de la FECH, muerta en el extranjero por esta misma profesión, sinceramente no me deja de impresionar tanto la actividad como las palabras de tu columna, la indiferencia a la muerte... si bien son palabras de tu maestro como dices deben ser aquellas que compartes, o no? la montaña es especial...

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