En el comienzo del partido, en torno a los 20 o 25 minutos, un silbido leve acompaña al equipo chileno. Es lo que se escucha por el audio, especialmente cuando se juega para atrás y después de una pelota alta y caramboleada, que por poco no engaña a Claudio Bravo.
Los colombianos dirán de esa jugada lo mismo que los chilenos después que Humberto Suazo tiró al cielo desde el área chica y no le apuntó al arco de Brasil: el partido habría sido distinto con ese gol y esa gran ocasión, que ahora no es más que un suspiro.
El público, alguna vez y contra Paraguay, se burló de la selección por lo mal que jugaba. Con Brasil el silencio fue sepulcral, de comienzo a fin, y nadie se burló por algo que suena inexorable: Brasil es Brasil.
Y con Colombia, en ese inicio, están esos silbidos por lo bajo y aún indecisos, porque es apenas la mitad de la primera parte y no hay nada definitivo.
En Chile, es la selección la que levanta al estadio y no al revés, porque así es el respetable público, sentado como en un coliseo y cada espectador un César con el pulgar hacia arriba o hacia abajo, vigilando a los gladiadores.
Millones lo miran por TV y unos miles están en el lugar de los hechos y todos con un pulgar con forma de guillotina, porque es tan fácil subirlo o bajarlo. Marcelo Salas repetía eso de que la línea entre el héroe y el villano es delgada y tenue, pero así es como es: un día vivo y muerto al otro. En un tris, en un abrir y cerrar de ojos, y en menos tiempo del que canta un gallo.
Los protagonistas dentro de la cancha ganan mucho y eso es parte del precio, son parte del mayor espectáculo del mundo y se les puede gritar, ofender y pifiar si les va mal; elogiar, aplaudir y reverenciar, si les va bien. Para eso están: para matar o morir, en lo que es un decir.
Hasta antes del primer gol de Chile, la nave no tenía calado seguro ni rumbo claro, y al final del partido, si el audio no engaña y después que las cosas ya se dieron perfectas, el pulgar apuntó hacia lo alto, después se les gritó olé a los derrotados y finalmente se cantó la Canción Nacional.
En otro escenario, por ejemplo, en una derrota, las pifias habrían ido en aumento, brotan las ofensas, pulgar abajo y una goleada parecida a la de Brasil, termina con el respetable público cantándole a Marcelo Bielsa lo mismo que a Juvenal Olmos.
No es tan difícil imaginar y se puede hacer, porque así es el respetable público, y como era abonado, de seguro que los mismos que abuchean los himnos ajenos son los que entonan emocionados el propio.
Los que después de la derrota daban consejos -traigan a los de afuera, saquen a los de la banca, ordenen la cuestión, esto yo lo anuncié- son los que dejan de darlos con las victorias: Bielsa es un maestro, sabe lo que hace, es un estratega, y esto yo también lo dije.
¿Pero quién es el respetable público? ¿Cómo reconocerlo? ¿Digamos las cosas con nombres y apellidos?
Hay que levantarse de la cama como todos los días, dar unos pasos, entrar al baño, encender la luz, cerrar la puerta y mirar lo que está pegado a la pared.
La respuesta y el nombre están en el espejo.
Clasificatorias Chile 4 - Colombia 0
Miércoles 10, a las 18:40
Canal 13 / CDF
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Posteado por: Gabriel Alfonso Nazarala Nazer 14/09/2008 11:47 [ N° 1 ] |
En mi opinión la gente que va al estadio no sabe ver fútbol, ya sea porque no entiende o no quiere entender. El problema es que ese respetable público se mira al espejo y encuentra que está todo bien... |
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Posteado por: Ignacio Andrés González Gruenberg 14/09/2008 11:53 [ N° 2 ] |
"En Chile, es la selección la que levanta al estadio y no al revés"... toda la razón, aunque recuerdo con tristeza que antes no era así. En las elimiatorias a Francia 98 el partido se empezaba a ganar desde ambas galerías... ahora, entre el desencanto deportivo y el altísimo precio de las entradas (que, eso sí, conlleva algunas ventajas pese a todo), esos tiempos no parecen replicables... salu2. |
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Posteado por: jose emilio galvez galvez galvez 14/09/2008 13:06 [ N° 3 ] |
no se que autoridad tiene el señor martinez, si nunca jugo futbol y entiendo que, en el medio periodistico, se le conoce como un intelectual gay. entonces cual es su vivencia para opinar tan suelto de cuerpo, estamos lleno de intelectuales que filosofan de futbol si haber chuteado jamas una pelota. hable de cine, no mas, señor antonio |
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Posteado por: marcelo jara castro 14/09/2008 16:53 [ N° 4 ] |
Opiné lo mismo en un blog anterior. El público que va al estadio a ver a la selección, no es el público que asiste regularmente todos los fines de semana al fútbol, sólo van para jactarse con amigos y vecinos que fueron a apoyar a "Chile". Pifiaban vez que la selección jugaba una pelota atrás para comenzar de nuevo inclusive cuando Chile ganaba por 4-0 |
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Posteado por: josé ignacio villalobos maldonado 15/09/2008 00:25 [ N° 5 ] |
a 7 lukas la galeria es bien dificil que la gente que va normalmente de futbol vaya, yo creo que hasta el publico noruego o danes es mas euforico que el que va a un partido de la seleccion, ir al nacional en las eliminatorias se ha convertido en algo elitista, y sin sangre, cuando el pueblo vuelva al estadio como el 98 se notaran las diferencias. pd:ke dejen entrar al bombo, y ke claudio palma transmita tmbn los partidos por canal 13 porfavor. |
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Posteado por: Tomás Urzua Arazena 15/09/2008 09:22 [ N° 6 ] |
Tengo la misma sensación que ustedes. Para Francia 98 no ocurría lo mismo; según recuerdo se aplicaba perfectamente el cántico de los de abajo ¡¡en las buenas y en las malas!! Saludos |
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Posteado por: Andrés Abella 15/09/2008 11:15 [ N° 7 ] |
¿Exitismo bipolar y chaqueteo o lealtad incondicional? Concuerdo, don Tomás. Dos Chiles con alma muy distinta. |
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Posteado por: Paulo Andrés Derpich Nunes 15/09/2008 13:32 [ N° 8 ] |
Estimados: La bipolaridad de la sociedad chilena poco aporta en el "alentar incondicionalmente al equipo de todos". Con la llegada de Bielsa, enhorabuena, el publico piensa que le ganaremos a todos y por goleada. La prensa arma un festín con los brasileros y el populacho compra todo. Resultado: decepción total. Los futbolistas valen callampa y Bielsa y sus "secuaces", también y se pide, vociferando incluso viejas glorias del futbol nacional, que se vaya. Para mi, esos dos "Chiles" don Tomás, son uno sólo, pero con dos caras que las dan la bipolaridad, la inseguridad y la falta de convicción nuestras. Concuerdo con el Sr. Martinez, la respuesta está en el espejo, sólo que falta honestidad para mirarlo. Gusto de saludarles. |
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Posteado por: Tomás Urzua Arazena 16/09/2008 09:37 [ N° 9 ] |
Don Paulo, me retracto, somos un Chile con dos caras. Una, bipolar (esa que vemos actualmente en la prensa, exitista y menor, desprovista de todo sentimiento), otra, incondicional u olvidadiza (acostumbrada a la derrota; esperanzada siempre por un triunfo, desprovista de toda racionalidad). La primera, insisto, se devora a esta. |
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