
Lejos del montañismo romántico, la década de los 90 y ésta de comienzos de siglo XXI nos traen un Himalaya, donde las montañas más altas de la Tierra son intentadas por expediciones comerciales. Son expediciones con clientes que -sin ser montañeros- desafían las alturas con guías expertos. Un aparato comercial que sostiene el turismo de aventura hasta el K2 y el Everest...
Pero, ¿es lícito guiar donde no podemos garantizar el servicio? Porque nadie puede garantizar su salud a esas alturas, y en condiciones de extrema hipoxia poco podemos hacer para acechar el clima.
Alguna vez lo discutimos con mi amigo Rob Hall, especialista en estas lides, gran organizador de expediciones al Everest, y famoso por el desastre de 1996, que le costó la vida a él, a otros guías y a otros clientes.
Cuando uno es guía, uno asume la responsabilidad del cliente, y decide por sus pasos. Por decir, su salud, la ruta, su equipamiento, su cuidado... Los clientes son "más débiles" e inexpertos. Por eso, generalmente, cuando tiene que decidir por su cuenta en circunstancias extremas, el cliente es incapaz de valerse por sí mismo.
Entonces, ¿hasta dónde hay que suscribir este compromiso de cliente y guía? ¿Es lícito usar guías para escalar montañas?
Hace más de 300 años que el oficio de guía se da en Europa, y estas cuestiones están zanjadas en los Alpes, donde ser guía alpino es un largo camino de años de sacrificio. Pero no en el Himalaya. Como médico pienso que sin una formación profunda en medicina de montaña, es muy difícil evaluar la salud de los clientes en altas montañas. Y que, sin duda, hay que abstenerse de guiar sobre los siete mil metros, a menos que el cliente sea un ser autosuficiente o capaz de asumir esa autosuficiencia como un posible escenario durante su ascenso.
Subir el Himalaya ahora parece una cuestión de monedas. Pero las monedas no garantizan nada, y como nunca lo han hecho, ellas no hacen la diferencia si de llegar a la cumbre se trata. Los medios (porque no son fines) materiales permiten llegar a la montaña, y permanecer allí en el intento. Sin embargo, el florecimiento de las expediciones comerciales ha introducido un nuevo factor en el montañismo en las altas cumbres, además del comercio de permisos y cupos: personas sin entrenamiento o experiencia suficiente, que se involucran en el sueño del Himalaya, apoyadas por la propaganda de las propias agencias que las organizan, y que se arrogan la calidad de guías sobre ocho mil metros.
Insisto: esto es una aberración. Porque nadie puede ofrecer sus servicios sobre ocho mil metros. Quizás 7.000 metros sea el límite. Porque nadie puede dar por hecho su estado de salud a esa altitud. Ni Messner, ni yo, ni usted. Nadie. Entonces, cómo comprometerse en una relación morbosa, cómo comprometerse a guiar donde apenas hay energía para uno. La respuesta viene sola. Año tras año, decena tras decena, guías y clientes han sucumbido y sucumbirán a las alturas.
|
Posteado por: Andres Gillmore Evers 27/01/2009 09:22 [ N° 1 ] |
La tematica de los guias siempre sera un tema controversial y delicado, sobre todo en chile, en donde la regulacion, y mas que nada la fiscalizacion no es muy buena. |
|
Posteado por: Roberto A G 31/01/2009 12:41 [ N° 2 ] |
Estimados Amantes de la Montaña: |
|
Posteado por: Victor Sepulveda Herrera 16/02/2009 14:36 [ N° 3 ] |
Estimado Mauricio; |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | ||||
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |