
La evidencia indica que las manos evolucionaron a la par con el cerebro humano y que esta conexión cambió al mundo potenciándose recíprocamente. Porque las manos llegan a ser la máxima expresión de la creatividad humana, un aparato efector, que efectúa el pensamiento.
Una prueba es que las manos y los ojos concentran la mayor cantidad de terminales nerviosos en sus músculos. Aquí cada fibra muscular es conectada por una neurona. En cambio, en el muslo o en los glúteos centenares de fibras musculares conectan una sola neurona.
Y por supuesto que en el deporte las manos son fundamentales, y hay que cuidarlas y fortalecerlas porque por ellas pasa muchas veces la ejecución perfecta. Y tener mucha paciencia cuando se lesionan por abuso o por un fuerte trauma, debido a que en muchas prácticas la mano se sitúa delante del atleta, y frecuentemente absorbe la fuerza de un contacto o impacto en ese plano. Además, porque las usamos como mecanismo de protección al precipitarnos al suelo, y de uno u otro modo en casi todos los deportes.
Hay una tendencia a minimizar la gravedad de estas lesiones porque la mano no soporta peso corporal, y porque sus lesiones no limitan totalmente al deportista. Esto es particularmente preciso en los atletas jóvenes bajo una supervisión deficiente, que retornan a una actividad vigorosa y desprotegida de su extremidad mucho antes de haberla recuperado.
A tomar precauciones
Con mucha tendencia a la cronicidad de sus lesiones, la clave del cuidado del complejo mano-muñeca se basa en un diagnóstico temprano y preciso, para instaurar un tratamiento apropiado y seguido de un programa de rehabilitación.
La mano es un complejo de huesos que articulan permitiendo movimientos en todos los planos, dotada de un aparato neuromuscular que faculta movimientos muy delicados y también muy burdos y fuertes... Una maravilla mecánica.
La mayor parte de los problemas de mano relacionados con la práctica deportiva son producto de caídas súbitas sobre ella que lesionan la muñeca, o golpes en los dedos y el metacarpo.
Cuando la mano nos protege de caídas, la muñeca se hiperextiende, acercándose el dorso de la mano al antebrazo. Este mecanismo de hiperextensión da cuenta también de lesiones donde la intensidad del impacto no es tan grave como para vulnerar la muñeca de una sola vez, pero sí ante impactos repetidos.
Estas últimas son lesiones de abuso de muñeca, frecuentes en levantadores de pesas, durante el arranque y el envión, y en gimnastas en su práctica de piso. También se dan a menudo en luchadores, y en los fanáticos de las "lagartijas" y los "tiburones".
Ante el dolor o una lesión franca de mano, el deportista debe detener la práctica, y darle reposo necesario para evitar el dolor residual.
El uso de ortésicos -como la muñequera- siempre es recomendado para blindar y fortalecer una mano en recuperación o en una práctica fuerte. Ejercicios que fortalezcan el antebrazo son también un buen seguro de profilaxis y triunfo en un mano a mano deportivo.
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 13/04/2009 17:16 [ N° 1 ] |
Los mayores enemigos de las manos, el mouse y el teclado del ordenador. |
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