
Dr. Mauricio Purto
Para liberar la energía presente en los azúcares, grasas y proteínas, nuestros nutrientes básicos, necesitamos el oxígeno como factor oxidante, en un proceso de combustión biológica.
La combustión de estos nutrientes transforma su energía fundamentalmente en ATP. Debido a diferencias en la composición química de los carbohidratos (azúcares), los lípidos (grasas) y las proteínas, diferentes cantidades de oxígeno se requieren para oxidar completamente los átomos de carbono y de hidrógeno de estas moléculas alimenticias.
El resultado final de esta combustión es siempre dióxido de carbono: CO{-2}, y agua: H{-2}O. Este proceso ocurre en la mitocondria, un organelo a modo de "reactor" intracelular.
Como vimos, la mayor parte del oxígeno consumido genera CO{-2} y agua. Sin embargo, aproximadamente un 2 a 5% de este oxígeno generará compuestos oxigenados tóxicos para la célula, llamados radicales libres, tales como el agua oxigenada (H{-2}O{-2}), superóxido (O{-2}-) e hidroxilo (OH-), todos producidos por un "escape" de electrones de la cadena de transporte.
El ejercicio físico fundamentalmente aeróbico produce un aumento de la combustión biológica, y por ende libera una mayor cantidad de radicales libres con toxicidad celular, quedando así las personas con un hábito deportivo más expuestas a sus efectos que la población sedentaria.
Un radical libre es una molécula altamente reactiva desde el punto de vista químico. Se trata del mismo tipo de compuestos que se producen por factores externos como el calor o la radiación ionizante, o que son conducidos en el humo del cigarro, en los contaminantes atmosféricos e incluso en algunos medicamentos.
Una acumulación de radicales libres aumenta el riesgo de daño celular o "estrés oxidativo" en muchas sustancias biológicas. Éstas incluyen el material genético o DNA, las proteínas y las grasas estructurales de la membrana celular, que ayuda a aislar a la célula de agentes dañinos como toxinas y carcinógenos.
Así el efecto mayor de los radicales libres es sobre las grasas poliinsaturadas de la membrana celular, que se daña por un efecto llamado peroxidación de lípidos que vulnera a partir de esto a toda la célula.
Buscando el equilibrio
Aunque el organismo no puede impedir la liberación de radicales libres a partir de la combustión biológica, sí tiene mecanismos de defensa naturales. Éstos incluyen enzimas antioxidantes como la catalasa, la glutatión peroxidasa, la superóxido dismutasa, y algunas proteínas que ligan metales.
Además, agentes nutritivos como las vitaminas A, C y E, y el precursor de la vitamina A, el betacaroteno, brindan protección celular como antioxidantes. En efecto, estas vitaminas antioxidantes protegen a la membrana celular al reaccionar y remover a los radicales libres, abortando su efecto tóxico.
Los estudios demuestran que una dieta con niveles apropiados de vitaminas antioxidantes, especialmente C y betacaroteno, reduce el riesgo de varios tipos de cáncer.
Otros antioxidantes como la vitamina E y el coenzima Q10, y extractos vegetales como el noni, la uña de gato, la maca o la granada también son invocados.
El ejercicio aumenta la liberación de radicales libres, tóxicos, y a pesar de que el cuerpo tiene mecanismos para eliminarlos y evitar el daño celular, un apoyo externo es recomendado en la dieta y en proporción al estrés oxidativo, que es proporcional a la carga de ejercicio aeróbico.
|
Posteado por: Rodrigo Cordova Alfaro 20/04/2009 19:21 [ N° 1 ] |
Doctor Purto: Muchas gracias por sus columnas, son un real aporte para quienes nos vinculamos con la actividad deportiva. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |