
Manuel Pellegrini llega al estadio Santa Laura, donde fue a visitar la Fundación Amigos del Real Madrid-Chile, y después habla con la prensa, con su mirada triste y ojos acuosos, con sus respuestas breves y frases cortantes, porque se protege y desconfía.
Le dicen que los periodistas de hoy no son los de ayer, pero él cree que son los mismos y la madera es idéntica, sus enemigos, los de la grabadora, cámara y apuntes, ellos, que después ponen lo que se les antoja y dicen lo que quieren.
A Pellegrini se le eriza su largo espinazo y le duelen los huesos, cuando sabe que el sujeto aquél, además de periodista, es periodista deportivo.
El entrenador de Real Madrid imagina el horror de Dunwich, los nombres de la bestia y serpientes de lenguas trífidas. Que en una traducción libre para los fieles del equipo blanco e imperial, sería algo así como el Camp Nou, los equipos ingleses y la prensa catalana.
El entrenador se pregunta sobre cuántos de los que están acá, ahí o allá, en las redacciones de diarios, radios y canales, en jefaturas o como comentaristas, cuántos de estos profesionales de la información hicieron lo que se llama gárgaras con él como jugador: tronco, tieso, lento y duro como listón. Hasta Godzilla tenía más quiebre de cintura. Y esos sobrenombres hirientes que recorrían la plaza, como "Peligrosini" o "El Gomero".
Después hay otros. Están los que no le perdonan que como entrenador de Universidad de Chile, una tarde en el Nacional, no fuera capaz de ganarle a Cobresal, y con el empate partieran al pozo del descenso, esa tarde azulosa de 1988. Los de Universidad Católica, lo mismo, porque con la pareja de "Beto" Acosta y "Pipo" Gorosito no fueron campeones y perdió la banca de Pellegrini, el malo.
¿Y quiénes crían esas burlas, vocean las maldiciones y esparcen la bilis por la pequeña comarca? Los que buscan la mancha, el roce y el error, para escandalizar y vender. Ellos, esos innombrables que preguntan con maldad.
Son cosas que pasaron hace décadas, que están entre las telarañas y los mitos, en una época donde medio Chile aún no nacía, y la otra mitad son fantasmas. Sin embargo, existe eso otro, que es tan poderoso: lo que no se perdona.
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Posteado por: Paulo Andrés Derpich Nunes 21/06/2009 12:17 [ N° 1 ] |
Así es don Antonio. Ahora, los mismos, hacen gárgaras de patriotismo, diciendo que la llegada de Manuel al Real es un "triunfo" para el fútbol chileno y sus técnicos, y saltan en una pata de alegría... Bien por Pellegrini, su esfuerzo, tesón y compromiso con lo que cree; han estado seguirán estado por sobre los oportunistas de siempre. Aquí no hay "chorreo"... |
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Posteado por: Marcelo Muñoz 21/06/2009 18:17 [ N° 2 ] |
Don Antonio...sin ir más lejos, la nueva generación de periodistas no tiene mucho que envidiar a la anterior..son cortados con la misma tijera, para muestra un par de botones: periodistas de este mismo diario hacen artículos sin firmar, hace un año más menos, escribieron un artículo hablando de los 4 fantásticos de colo colo, y después cuando no anduvo el equipo, los hcieron pedazos, hace poco escribieron: cuanto falta para clasificar, y así ... |
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Posteado por: Alejandro Luis Pacheco Martínez 22/06/2009 17:10 [ N° 3 ] |
Lo de Pellegrini y su llegada al Real es sólo mérito personal, acá no tiene nada que ver el fútbol chileno. |
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