
Dr. Mauricio Purto
El término "débito cardíaco" se refiere a la cantidad de sangre que impulsa el corazón, generalmente medida en el lapso de un minuto. En el rendimiento atlético, el máximo valor de débito cardíaco que un sujeto puede alcanzar refleja su capacidad funcional (circulatoria) para satisfacer sus demandas energéticas. El débito cardíaco depende del volumen de sangre que el corazón expele con cada latido, y la frecuencia de su bombeo, es decir, la cantidad de latidos cardíacos en el tiempo, que es lo que medimos al tomar el pulso o sensación táctil que tenemos al palpar las distintas arterias superficiales, en la muñeca (pulso radial) o en el cuello (pulso carotídeo), y traduce la onda de presión que se propaga por las paredes arteriales desde el ventrículo izquierdo cuando impulsa la sangre a través de la aorta durante la fase de sístole.
El flujo de sangre aumenta proporcionalmente en relación a la intensidad del ejercicio, y esto a expensas de un rápido aumento del débito cardíaco desde la fase de reposo hasta alcanzar el volumen de circulación de sangre que se requiere para satisfacer las nuevas necesidades metabólicas. En hombres jóvenes sedentarios, el débito cardíaco durante un ejercicio máximo aumenta cuatro veces en comparación con el estado de reposo, hasta valores promedio de 20 a 22 litros de sangre por minuto. La frecuencia cardiaca máxima usualmente no sobrepasa las ciento noventa y cinco pulsaciones por minuto.
En consecuencia, el volumen de eyección (sístole), la cantidad de sangre que el corazón bombea en un latido corresponde a 103 a 113 ml. Un atleta olímpico de largo aliento tiene un débito cardíaco máximo de 35 a 40 litros de sangre por minuto. Algo sorprendente si consideramos que la frecuencia cardiaca máxima de la persona entrenada es un poco más baja que la del sedentario.
Lo que hace la diferencia entre sus débitos cardíacos es el volumen de eyección de sangre en cada latido. Así, un atleta de resistencia presenta un débito cardíaco de 40 litros por minuto y el volumen de eyección de sangre es de 210 ml. Esta cifra dobla el volumen de sangre bombeada en cada latido por el corazón de un sedentario. Esta es la gran diferencia funcional entre el corazón de un deportista y el de un humano no entrenado. Dado que la sangre transporta oxígeno desde los pulmones a los músculos, es obvio que un mayor débito cardíaco refleja una mayor capacidad de desarrollar ejercicio.
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Posteado por: Paolo Giovanni Mezzano Barahona 07/07/2009 09:34 [ N° 1 ] |
Mauricio: Es un agrado leer tus entradas en este blog, porque de ese modo aprendo sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo, y difundes ese conocimiento al resto de nuestra sociedad. |
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Posteado por: rafael ignacio oyarzun oyarzun vidal 11/08/2009 16:24 [ N° 2 ] |
Estimado Mauricio:¿Puedes publicar una tabla referencial de consumo de oxigeno por edad y cotejar entre sedentarios y activos? Rafael Oyarzún |
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