
¡Y se nos vienen encima las elecciones! Cuatro meses escasos nos separan de las presidenciales y parlamentarias, cuyas campañas publicitarias oficiales aún no comienzan, aunque extraoficialmente hayan comenzado hace más de tres años.
¿Y qué tiene que ver el deporte? Mucho, pues de sus filas salen unos cuantos candidatos. No tantos como los que surgen de entre los actores, pero son bastantes. Como bastantes han sido los que ejercieron o ejercen cargos de representación popular. Leonardo Véliz fue concejal por Santiago y Antonio Garrido se mantiene en la alcaldía de Independencia, dando audiencias a todos los vecinos y empleo a ex deportistas. En estos días se ventilan los nombres de Carlos Chandía, alejado del referato en su mejor momento porque pasó los 45, de Carlos Cruzat y de Joel Molina, aquel eficiente lateral que tuvo O’Higgins. Hay más, por cierto.
El tema escandaliza a muchos. Reparan, los críticos, en que los partidos políticos los llevan solamente porque hacen un ahorro en publicidad: no necesitan “darlos a conocer”, pues la comunidad los conoce de sobra. Además, no hay que olvidar que el deporte y su mundo (deportistas, dirigentes, técnicos, periodistas, árbitros) no dejan aún de ser mal mirados por la sociedad. Algo han cambiado las cosas, pero esto sigue siendo así. De modo que el ingreso de algunos de ellos a las elecciones es visto, además de farandulizar la política, como su “tontización”.
Sin embargo, muy pocos o nadie se pregunta cuál es la diferencia entre un candidato deportista y otro cualquiera. La única diferencia está en que uno es deportista y el otro no. No trato de hacer un chiste. En serio, ¿cuál es la diferencia?
¿Cuáles son, de veras, los escrutinios a que se somete un candidato al interior de un partido político? ¿Acaso no estamos escuchando, a cada rato, los casos de quienes renuncian a sus partidos porque las designaciones de candidatos se hacen “a dedo” y “entre cuatro paredes”? ¿Hay más requisitos aparte de pertenecer a alguna camarilla poderosa?
¿Se estudia para ser político, acaso? Para ser deportista exitoso, al menos hay que entrenar. Y ser bueno.
De modo que hoy, a semanas de las elecciones, conviene cerrar esta discriminación injusta. Los candidatos que vienen del mundo del espectáculo —deportivo, teatral, televisivo— no son mejores ni peores que los que salen del interior de la política.
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Posteado por: eduardo patiño krstulovic 05/08/2009 11:10 [ N° 1 ] |
Que saca un deportista con ser integralmente bueno, si la miel no es para la boca del asno. |
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Posteado por: Alejandro Luis Pacheco Martínez 05/08/2009 14:49 [ N° 2 ] |
Puede ser válida su defensa del gremio de los deportistas, y estamos de acuerdo en que no son mejores ni peores que nadie, pero es un hecho que los llevan a ese escenario por que son "rostros" conocidos por la gente, y con eso, lamentablemente, para muchas personas les basta para darle su voto. |
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Posteado por: Alejandro Luis Pacheco Martínez 05/08/2009 14:51 [ N° 3 ] |
Está claro que si se presenta a candidato de algo Carlos Chandía, los colocolinos tendrán que darle su voto....nobleza obliga!! |
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Posteado por: Arturo Rivera Dominguez 05/08/2009 15:25 [ N° 4 ] |
¿De qué punto de vista se mira si son mejores o peores? Si es del intelectual, no cabe duda que la media es pésima en los deportistas. ¿Podemos comparar a Carlos "Cruz" Cruzat con el Senador Larraín o Flores? Obviamente no. Del punto de vista moral, me abstengo. Saludos. |
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Posteado por: David Malhue Godoy 05/08/2009 15:55 [ N° 5 ] |
De seguro, si existiese el personaje la “llorona”, y ésta postulase a un cargo público, el señor Pacheco Martínez sería su generalísimo... |
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Posteado por: Eugenio A. San Martin Dios 06/08/2009 10:13 [ N° 6 ] |
En esta Ocasión estoy de acuerdo con usted, en el sentido de que no debería discriminarse por la profesión, da lo mismo si es deportista, actor, vendedor ambulante o empresario. Pero, (el maldito “pero”) debemos preguntar por los motivos que llevan a los deportistas a ser candidatos. Creo que la mayoría lo hace por seguir teniendo un ingreso fijo mensual sin mayor esfuerzo. Tanto la política como el deporte dejan buenos ingresos con el mínimo esfuerzo, no se necesita haber estudiado nada ni tampoco invertir experiencia, ni conocimientos. La diferencia esta en que el deporte nos da satisfacciones, alegrías nos devuelve de alguna manera el dinero invertido en una entrada. En cambio la política solo nos da dolor de cabeza y nos roba la plata. Con respecto a la mención del alcalde de independencia, creo que no es un buen ejemplo, no es una buena persona y menos un buen alcalde, como Alcalde es un excelente deportista. |
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