
Dr. Mauricio Purto
Cuando vi competir a Caster Semenya en el Mundial de Atletismo vi un biotipo masculino que aventajó ampliamente a sus rivales. Sospeché inmediatamente. No fui el único. En un artículo anterior expuse que podía tratarse de un ser hermafrodita o de un caso de dopaje por testosterona o derivados de ella.
El punto es que el equipo médico de Semenya y la dirigencia deportiva sudafricana tenían acceso no sólo a la impresión diagnóstica de especialistas lejanos, como yo, por ejemplo. Ellos tenían acceso directo para realizar los exámenes con el fin de aclarar lo que parecía evidente.
Semenya puede resultar la menos responsable de lo que está ocurriendo. Y la iracunda reacción dirigencial sudafricana quizás avala su responsabilidad en los hechos.
¿Por qué en ellos no cupo duda o no despertó sospecha su biotipo masculino, y sí en gran parte de la comunidad deportiva? ¿Fue Semenya convencida de competir a sabiendas de su hermafroditismo o de que no importaba porque era realmente mujer?
Tengo dolor por Semenya y mucha rabia con los responsables. Es muy duro exponer un asunto como el sexo de un atleta y su hermafroditismo públicamente. Pero, como dijo Mencio, discípulo de Confucio, "La mierda es el mejor abono", porque el caso permite indagar más fino en la justicia deportiva.
No se puede competir entre mujeres con cuerpo de hombre, que se puede inducir con hormonas o por una alteración cromosómica.
Pero hay paradojas más sutiles. Hay casos de seres genéticamente hombres, pero sin receptores a testosterona que resultan tener cuerpo de mujer, en los que no se dan las ventajas de tener un biotipo masculino como el de Semenya.
Pierre Weiss, secretario general de la IAFF, el organismo contralor mundial, precisó que los tests realizados en Semenya demostraron que no es 100% mujer, un eufemismo para aplacar las reacciones encontradas con el ASA (Athletics South Africa), y su presidente, Leonard Chuene.
Tests realizados en Semenya mostraron, además de su hermafroditismo, altos niveles de testosterona. Nick Davies, vocero de la IAAF, agrega que si Semenya tiene niveles altos de testosterona que pueden ser tratados, necesitan su consentimiento. Weiss agregó que "tenemos que ver si Semenya tuvo alguna ventaja de sus posibles dos sexos".
Ése es el punto. Y repito: no se trata del sexo genético como un criterio para descalificar a un atleta. En el caso de la insensibilidad a andrógenos, tenemos, por ejemplo, un hombre genético en cuerpo de mujer que compite sin ventajas con otras mujeres. La injusticia es competir con un cuerpo de hombre entre mujeres.
¿Dónde poner el límite? ¿Midiendo hormonas, con test de dopaje, con test genético? Sugiero un test antropométrico que permita medir y estandarizar el aparato músculo-esquelético, para reconocer el punto en que una mujer no puede tener un biotipo sólo con entrenamiento.
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Posteado por: Matias Ihl Rodriguez 14/09/2009 18:57 [ N° 1 ] |
Claramente Semenya se notaba más poderosa que sus contrincantes. Si se piensa, ella es "nueva" comparada con las demás, pero les sacó algo así como 20 o 15 metros de distancia. Eso ya está demostrando una anomalía física evidente. Pobrecita ella, los controles se deben hacer ex ante no ex post, se está dañando su dignidad y al mismo tiempo los organizadores se lavan las manos. Es igual que revisar los toperoles en los jugadores de fútbol: Se hace antes de entrar a la cancha, no después de que se los metió en la canilla a su adversario. |
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