La montaña más difícil del mundo... Un símbolo. Algunos dirán que aún no ha sido escalada; que ahí están los límites. La cuestión no se trata entonces de la montaña más difícil, sino del ascenso más extremo.
¿El Everest? ¿El K2? La montaña más difícil del mundo parece no ser un atributo perenne, pertenencia de una sola cumbre. El caminable cerro Plomo, señor de Santiago, puede transformarse en una borrasca, en "la montaña más difícil del mundo". Las montañas son seres mutables. Y el clima les da su carácter. Recuerdo mis pasos en la niebla abismal del Huascarán o la nube ventosa de cirros lenticulares que nos atormentó en la Ruta de los Polacos, en el vecino Aconcagua.
Tantas veces, en arranque de cándida arrogancia -incluso propia-, escuchamos decir que el cerro Plomo es fácil o que el Aconcagua es fácil. Tampoco ha faltado el iluminado de turno que lo diga del mismo Everest. Tarde o temprano las montañas se encargan de ponernos en nuestro lugar, al mostrarnos efímeramente sus fuerzas inconmensurables.
Un guerrero de las cumbres no baja la guardia. Una montaña azarosa puede depararnos la prueba máxima. Como a Doug Scott, cuesta abajo en el cerro Ogro, gateando su supervivencia con ambas tibias quebradas. O Reinhold Messner, también bajando, por el flanco del Diamir del Nanga Parbat, con la muerte fresca de su hermano a cuestas.
Sí, es posible prever con certeza dónde hallaremos la boca del lobo. Si el juego está en encontrar los límites del alpinismo, claro que es en los Himalaya, por su altura. Allí está la última frontera de la escalada posible en nuestro planeta.
Cada momento de la historia montañera ha tenido su montaña imposible. El monte Aiguille, el Cervino, el cerro Torre, el Everest... Y cuanto más avanza, el filo, la interfase entre lo posible y lo imposible, se hace más estrecha.
Como la del Santo Grial, la búsqueda de la montaña más difícil del mundo no cesa. Quizás subyaciendo a una codicia de poder, el juego de medirse, de ser más que, impide en montaña una introspección, y por ende el arte del acecho y su consecuencia, el ritmo de la acción y de la no acción.
En otras palabras, decidir lúcidamente cuándo se puede y cuándo no se puede subir, y por dónde. Para no toparnos con la montaña más difícil del mundo.
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Posteado por: RODRIGO NAVARRO TORRES 10/10/2009 13:36 [ N° 1 ] |
Efectivamente la montaña mas difícil puede ser cualquiera, depende de cada montañista el llegar a la cumbre o no, el estado mental es fundamental, acompañado de todos los factores que influyen sobre nuestro cuerpo, si no estas enfocado y mentalmente preparado simplemente no lo lograras. |
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Posteado por: Francisco Vasquez Fleck 10/10/2009 20:27 [ N° 2 ] |
y como dijo un sabio: |
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Posteado por: Daniela Carrión Olivares 15/10/2009 13:13 [ N° 3 ] |
No hay montaña dificil, el apelativo se lo damos nosotros... bajo nuestras facultades, habilidades, etc. Lo que hay que tener claro es que debemos ser humildes en la montaña, para no pecar de soberbios y algún día, como dices, la montaña no nos ponga en su lugar. Como dice un gran amigo, Jorge Quinteros: "lo importante es el camino... la cumbre, es solo la mitad del camino" y cada cerro encierra un encanto que debe descubrirse... asi que a disfrutar! |
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