
La obra es de ficción y le lleva fútbol y teatro, sobre todo teatro, pero isabelino, o sea, teatro bueno, clásico e inmortal, donde el actor es indiferente, porque lo fundamental son los personajes, esas criaturas de ficción enormes, que siguen vivas y son eternas.
El primero es Hamlet y el intérprete es evidente, aunque tiene más años y kilos, pero da lo mismo, porque lo que importa es el estado de ánimo que lo embarga y acompaña desde hace meses.
La escena lo descubre sentado bajo un ciruelo morado y sin flor, que está sobre una suave loma de Juan Pinto Durán.
Es claramente un solitario, se pone los anteojos que le cuelgan sobre el pecho y con la mano derecha toma una pelota vieja y desinflada, que no da ni para entrenamiento. La levanta a la altura de su rostro, la mira, cavila, piensa y se muerde el largo labio de las dudas.
El balón desvencijado hace las veces de blanca calavera, en este caso sería la del periodista Harold, a la que el príncipe observa y no sabe si ser o no ser, aunque tarde o temprano algo tendrá que ser.
Si lo uno o lo otro y si sí o si no y ahí está, hundiéndose en saber qué es lo correcto y por dónde está lo errado, algo que, como es natural, sólo se conocerá al final de la historia.
¿Quiénes son los otros personajes de esta obra del fútbol chileno?
Claramente los de siempre, la pregunta es otra: ¿quiénes serán los intérpretes?
Por ejemplo: ¿quién será Shylock? Quién será el mercader usurero que cuenta sus monedas por alforjas, ese prestamista que con sus tretas y audacia exige lo imposible, la libra de carne y la vida entera.
¿Habrá algún Romeo sobre las tablas?
Un dirigente corazón de melón, que de volar alto pase a volar bajo y lo pillen en esa condición de enamorado bobalicón, que por andar pensando en ella -la selección- no pensó en las cláusulas, los artículos y el contrato.
¿Y quién será Macbeth?
Existirá alguien así, un dirigente ambicioso y peligroso, sin medida ni horizonte, dispuesto a todo para conseguir sus reinos y propósitos. ¿Postularán muchos al papel? O bien, al contrario: ¿habrá alguien que se la pueda con esa talla y ese sayo?
¿Habrá tiempo para un Ricardo III?
Un dirigente desesperado, que pide lo que nunca se tiene después de una derrota: consenso y un caballo.
Estamos esperando por la función, sabemos que es tragicomedia, queremos saber cuando empieza y donde termina. Nos sobra tiempo.
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Posteado por: Agustin Rauzi Sales 30/01/2011 11:18 [ N° 1 ] |
La verdad, no veo nada de teatro. En el futbol se mueve dinero y poder, todos quieren ganar. Algunos buscan hacerlo de una forma y los demás de otra. ¿cómo juntar estas partes para un objetivo determinado?. Buscando garantías para que el proyecto se pueda implementar. |
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Posteado por: felipe contreras astudillo 30/01/2011 15:58 [ N° 2 ] |
Antes el futbol se parecia más al teatro..Con decirle que habia público en las gradas. hoy se parace mas a una pelicula por Tv Cable.. Podria buscarle por ahi un símil..ud que de eso sabe. cordiales saludos. |
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Posteado por: Mario Rodriguez Ruiz 30/01/2011 19:23 [ N° 3 ] |
No creo que muchos aficionados entiendan hoy su columna. Aficionados al futbol, me refiero. Y, tal vez, muchos dirigentes tampoco. Saludos cordiales, don Antonio. Me gustó lo que dijo el otro día acerca de la relación sana y noble que existía entre Sherlock Holmes y el Dr. Watson. Hasta pronto. MR |
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Posteado por: Daniel Beza Islas 31/01/2011 11:41 [ N° 4 ] |
"...después de una derrota: consenso y un caballo" Nos sobra tiempo. jajaja, ta buena la columna de hoy. Saludos. |
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