
Utilizar los mismos intrumentos de medición para analizar situaciones futbolísticas que parecen igualitarias puede ser un camino errado para el entendimiento cabal de los dogmas técnicos.
Con diferencia de dos días y miles de kilómetros de distancia, Colo Colo -en Santa Laura- y Arsenal -en el Camp Nou- ganaron similares estigmatizaciones merced a sus reacciones tácticas tras la pérdida de un jugador esencial (Miralles y Van Persie, respectivamente) en los tramos decisivos de sus juegos ante Unión Española y Barcelona. Y la verdad es que no hay comparación posible entre una y otra experiencia.
Américo Gallego, en Colo Colo, visualizó la situación de partido de una mera lógica: su rival, a la altura de la expulsión de Miralles, ya había establecido la lucha en el campo albo y el tema del momento era cómo proteger los costados y recuperar con mayor seguridad el dominio de la pelota para mantener la ventaja.
Así, era razonable desde el punto de vista técnico ir buscando alternativas de reforzamiento en el sector defensivo, porque así y todo siempre quedó abierta la posibilidad del contraataque (Wílchez pudo haber aumentado el marcador).
En Barcelona, el criterio técnico de Arsenal fue distinto luego de que el holandés Van Persie se ganara la roja. Y es que su salida no generó reacción reflexiva en el DT Arsene Wegner sino que, por el contrario, denotó frustración y entrega. El entrenador francés optó por la no modificación -las dos líneas de cuatro con las que comenzó el partido fueron inamovibles-, esperando que la batalla que daban sus jugadores contra el toque de Xavi, Iniesta, Messi y Villa siguiera equilibrada -como lo era hasta el fatídico momento-, al punto de resistir un marcador que les abriera la opción de clasificar a la siguiente etapa de la Liga de Campeones.
Wegner clausuró la posibilidad de arriesgar algo en la ofensiva y claro, terminó entregado al cada vez más reforzado ánimo del equipo catalán, que sentenció el partido a su favor sin mayor problema.
La lecciones son claras: es esencial que la banca reaccione de alguna manera cuando se produce una situación de juego inesperada (como una expulsión); es prioritario mover tácticamente al equipo (en cualquier sentido) para provocar un remezón y complicar al rival; es fundamental dejar siempre la opción del riesgo ofensivo aunque sea con una mínima arma, porque así se puede optar a mantener o conseguir buenos resultados.
Lo sabe Gallego. Lo olvidó Wegner.
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Posteado por: Miguel Troncoso Rodriguez 11/03/2011 09:37 [ N° 1 ] |
Sergio: Saludos cordiales. Saludos cordiales. |
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Posteado por: ANDRES PONS GUERRA 11/03/2011 10:29 [ N° 2 ] |
Que tontera pensar que cada decisión discutible de los árbitros es para "ayudar" a un equipo, habitualmente a los grandes. El Barcelona fue inmensamente superior en ambos lances. Con errores arbitrales para ambos. Además la segunda amarilla puede considerarse perfectamente fuerza desproporcionada. El desaliento del Arsenal y su entrenador debe haber sido más bien de impotencia por no conseguir tocar la pelota ni menos inquietar la defensa rival. La única alternativa que tenía, como Mourinho hace un año, era meterse con los diez en el área. Afortunadamente esta vez ganó el fútbol. |
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Posteado por: George Villa none 11/03/2011 10:38 [ N° 3 ] |
Sr.Troncoso;muy atinado y clarificador su comentario. Saludos from "down under" |
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