
Entre los recuerdos que dejó Marcelo Bielsa, recuerdos que el tiempo aumentará, con razón y exageración, está el episodio de Roberto Cereceda, que acaba de ser sancionado con lo mínimo por la Conmebol, porque lo que tomó en agosto y en Bolivia, cuando Colo Colo jugó con Universitario de Sucre por la Copa Sudamericana, fue un simple té de coca.
Una infusión para turistas, pero no para futbolistas; y por eso el castigo fue por negligencia, pero por nada más.
Cereceda vivó un trago amargo con la Selección, porque fue el último descartado e incluso entró en la foto oficial, donde eran 24, pero por la tarde el entrenador le comunicó su decisión y el jugador se quedó en Chile, mientras los nominados partían a Sudáfrica.
Los chilenos seguro que pensamos lo mismo en ese momento: pobre Cereceda.
Por ese tipo de cosas y por menos, una persona se deprime y demuele, y hasta puede caer en tantos pozos: tragos, abandono, drogas, ira, amargura.
Después del Mundial y en ese partido por la Sudamericana, el lateral dio positivo en un examen y como en el país abundan los inquisidores, hacen nata los guerreros de mesa de centro y flotan los santos patrones, que después se descubre que son más falsos que Judas, la decisión de Marcelo Bielsa de convocarlo a la Selección, para un gira internacional, fue mal vista.
Algunos con buena fe y otros con otra fe, lamentaron la medida, porque no hay nada como inyectar disciplina, infundir temor y no dejar pasar ni una, en todos los grupos humanos y no digamos con los futbolistas.
La respuesta de Bielsa fue ponerlo de titular contra Emiratos Árabes Unidos, el jugador convirtió un gol de penal y el argentino selló su apoyo con una frase: "No hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro".
La frase es de un cardenal vietnamita, Francois Xavier Nguyen van Thuan, y cuentan que la descubrió en un muro y en una calle; si eso es cierto, significa que la voz del pueblo y la de Dios se confunden en la humanidad, porque son abiertas y comprensivas, pero no duras y castigadoras.
El caso es que el entrenador le creyó al jugador, pero no sólo él, también lo hizo Colo Colo: su ex presidente, Guillermo Mackenna, y el actual, Hernán Levy.
Hay cosas por la que vale la pena arriesgarse, confiar y estar de acuerdo.
No es fácil, porque el mundo del fútbol es enredado, barroso y sucio, abundan las trampas y las desconfianzas, pero pese a todo, aún es posible creer en las cosas invisibles: la inocencia de un hombre.
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Posteado por: felipe contreras astudillo 20/03/2011 11:35 [ N° 1 ] |
Buenos dias don Antonio El caso Cereceda, revela cómo la experiencia, si bien no es infalible, permite ir aterrizando decisiones concretas de implicancias éticas, pues afectaa a un jugador incluso más allá de su desempeno profesional. Las buenas intenciones no bastan. Recordar por ejemplo las peliculas de Winders. cordiales saludos. |
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Posteado por: felipe contreras astudillo 20/03/2011 12:07 [ N° 2 ] |
me corrijo..Wenders cordiales saludos. |
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Posteado por: carlos mancilla orma 20/03/2011 15:39 [ N° 3 ] |
buenas tardes esperando que mañana en la columna deportiva la sra soledad bacarreza se retracte de toda su mala clase en este caso |
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Posteado por: Pedro Guzmanov F 21/03/2011 19:27 [ N° 4 ] |
Muy buena columna Antonio |
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