
Conversando con mi ex compañero de pistas Gert Weil acerca del tema de las drogas, coincidimos en que la gente libre de consumo no lo hace porque esté prohibido, sino porque fueron educados para no hacerlo. Y que aunque se legalizaran las drogas, tampoco lo harían, porque saben que hace mal.
En el dopaje pasa lo mismo: una de las aristas más importantes de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), y a la que destinan gran parte del presupuesto, es educar sobre los riesgos de la práctica sistemática de doping.
El gran problema para que este esfuerzo fructifique es la diferencia que existe entre la ingesta de drogas y la de sustancias prohibidas en el deporte: mientras la primera lleva directo al despeñadero físico y económico, el dopaje es la vía más directa para la mejora de resultados y, por ende, para el logro de un buen nivel de ingresos económicos. Más dinero y fama hacen difícil entender que luego la factura la pasa el diablo.
Todo esto hace que el dopaje esté desatado. En Chile no hay ningún control. Basta lesionarse, o contar con la excusa de recuperar tejido luego de una operación, para abusar de los esteroides.
Total, después terminan el "tratamiento" con el certificado médico que los exculpa bajo el brazo, y varios kilos más de musculatura artificial.
Marco Arriagada y José Medina, cada uno con tres controles positivos en la Vuelta a Chile -Medina con el tercero en Brasil- son el peor ejemplo de lo que sucede en Chile. Clembuterol, estanozolol -lo mismo que usaba el velocista Ben Johnson-; métale cualquier cosa. En la hípica, el preparador de caballos Javier Conejeros sumó su duodécimo positivo, y las reglas le permiten seguir trabajando con caballos. Recién ahora arriesga una sanción de cuatro años.
Porque al margen de que estas sustancias estén prohibidas, nuestros deportistas, además, lo están haciendo lejos de la supervisión médica que en algo pudiera reducir los riesgos. "A la brutanteque"; como venga. El cuento del dopaje está organizado, pero los nuestros no tienen acceso a ello, y caen en el doble riesgo de hacerlo por su cuenta, por el dato, por consejo del que vende. Con la certeza de que si son sorprendidos, a lo más arriesgan dos años de suspensión.
El dopaje nunca se va a acabar. Se puede reducir con mayores sanciones a perpetuidad a la primera. Probado está que los dos años no asustan a nadie. Con una profunda revisión a la lista de sustancias, así como salió la cafeína, seguro hay otras que pudieran legalizarse. Y con algo de información y educación hacia los nuestros: por el camino que vamos, si se nos ocurre hacer controles golondrina este año, nos vamos a quedar sin equipo para los Panamericanos de Guadalajara.
|
Posteado por: Pedro Guzmanov F 04/04/2011 09:57 [ N° 1 ] |
Soledad tu tautología es un desastre...no amerita mayor respuesta. |
|
Posteado por: Ignacio Andrés González Gruenberg 04/04/2011 13:37 [ N° 2 ] |
¿Y del exculpado Cereceda no se pronuncia? Saludos. |
|
Posteado por: Gabriel Enrique Vera Torneria 04/04/2011 16:02 [ N° 3 ] |
"En Chile no hay ningún control. Basta lesionarse, o contar con la excusa de recuperar tejido luego de una operación, para abusar de los esteroides." ¿No existe acaso un protocolo o reglamento interno en las distintas federaciones donde se contemple la posibilidad de que, debido a una lesión o enfermedad, el deportista deba consumir remedios con sustancias prohibidas para su tratamiento? en el caso del fútbol la ANFP debió informar a la FIFA sobre el tratamiento de Humberto Suazo ¿no existen procedimientos similares en Chile? ¿o son tan deficientes que resulta fácil burlarlos? |
|
Posteado por: in memoriam Pantani 05/04/2011 15:10 [ N° 4 ] |
Si al futbol le aplicaran los mismos controles que al ciclismo, SI AL ATLETISMO igul cosa, habría MILES DE positivos, entérense de lo sgte, Un ciclista tiene PROHIBIDO inyectarse aunque sea bajo prscripción médica. Lean esto...para demostrar la necesidad de la puesta en marcha en el atletismo del pasaporte biológico (...) un grupo de científicos del laboratorio antidopaje de Lausana y de la IAAF han publicado un estudio utilizando como base las 7.289 muestras de sangre extraídas a partir de 2001 a 2.737 atletas de todo el mundo, la mayoría de ellos fondistas. Su conclusión es espectacular: el 14% de las muestras son sospechosas de dopaje sanguíneo (uso de EPO o de autotransfusiones) si se les aplica la fórmula del pasaporte, que contempla la relación entre hematocrito, hemoglobina y reticulocitos. «El estudio levanta más dudas de las que resuelve. Demuestra que durante la última década la IAAF sabía qué atletas mostraban resultados hemáticos anormales», subraya el científico australiano Michael Ashenden.«Es triste que una federación con tanto poder como la IAAF haya elegido hasta ahora no castigar esos casos mientras una más pequeña, como la UCI, asumiera el riesgo legal de poner a prueba el pasaporte ante los tribunales. De todas formas, más vale tarde que nunca.» Otro hallazgo del estudio (...) es la gran heterogeneidad de los resultados según la región geográfica de los atletas. Hay un país en el que el 48% de las muestras son sospechosas, otro con el 39%, otro con el 23%... (...) extrapolando el número de casos positivos de dopaje de los últimos años, se puede concluir sin error que son Rusia, Marruecos, Francia y España los más contaminados. «Si aceptamos todo lo que dice el estudio, un 20% de esos 2.737 atletas podrían ser sancionados. Pero, siendo más conservadores, hablaríamos de unos 100 de primer nivel mundial. Aceptando que, aún estén compitiendo la mitad, hablaríamos de 50 casos posibles de dopaje», explica Ashenden. «Las implicaciones de este número son enormes no solo por lo que suponen para el atletismo en sí, sino también por la carga legal sin precedentes que tendría en los tribunales deportivos. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |