
No se sabe con precisión quién descubrió a Diego Rubio, pero según cálculos muy conservadores, son unas 45 personas, más o menos; todas pertenecientes a la familia del fútbol, donde el árbol genealógico y los parentescos, como se sabe, son imprecisos y flexibles, pero se trata de un cuanto hay de chilenos: veedores, cazatalentos, hinchas, entrenadores, seguidores, público especializado, consejeros, periodistas, padrinos, asesores, tuiteros, comunicadores sociales, dirigentes y conquistadores.
Se escuchan comentarios como estos:
-No me va a creer, pero lo vi jugar en el jardín infantil y ahí me di cuenta del futuro que tenía. ¿No me cree? Cosa suya, pero así fue.
-Debía tener unos 10 años, calculo yo, y se notaba, claro que se notaba. Al menos yo lo noté, pero inmediatamente, al instante me di cuenta.
-Por supuesto que me acuerdo de Dieguito, lo descubrí en las subselecciones menores y al tiro se lo dije al que me quería escuchar: ese cabro va a llegar lejos. Creo que más de alguien me escuchó.
El éxito es algo demasiado dulce y escaso como para dejarlo pasar.
Incluso más: Diego Rubio está en estado de gracia, que en el fútbol a veces ocurre, además contra Santos y Deportivo Táchira por la Copa Libertadores. En un partido llega un par de veces y una es gol; en el otro, llega tres veces, y dos son gol.
Esos estados, así como llegan, se van y pasan.
Diego Rubio seguirá siendo el que era antes de esos goles, pero para los descubridores eso da lo mismo, porque es un detalle demasiado humano para tenerlo en cuenta.
La cosa es avivar al superhéroe, inflar la cambucha y darle al bombín, para pegarse al panal y quedarse a vivir ahí, eventualmente enredado en la miel y desde luego tomando lo dulce, porque nadie se cansa de chupar del bote, mientras toca la flauta de los elogios y guitarrea los triunfos.
Los mismos que en abril de 2011 se emocionan y estrujan con el colocolino Diego Rubio y hasta echan cálculos sobre cuándo vender y hasta por cuánto, en marzo de 2011 no tenían idea de su existencia y a lo mejor lo habían criticado sin necesidad de verlo, pero eso de ser como los hermanos, más o menos no más y con el problema de toda la familia: poco gol, muy poco. Desde el padre, Hugo Eduardo Rubio, para abajo.
¿Cuántos chilenos, entonces, descubrieron a Diego Rubio?
¿45 personas no más?
Mejor 450 y se queda corto.
Cuatro millones y medio, sería más exacto.
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Posteado por: Luis perez Gatica 18/04/2011 09:42 [ N° 1 ] |
Estimado Sr. Martinez Ud tiene toda la razón pero le faltó mencionar la cantidad de plata que PassBall ( Rubio -Zamorano)le han pasado a los pseudoperiodistas deportivos de este país, para crear una campaña publicitaria. Es una cerguenza como estos "profesionales" hablan de las capacidades para pegarle a un balon, como herencia genética. Por favor redireccoone sus comentarios y no entre al circo que actualmente es el periodismo deportivo. |
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Posteado por: Gabriel Enrique Vera Torneria 18/04/2011 10:03 [ N° 2 ] |
Me gustaría saber que sucedería si Diego Rubio llevase el doble de goles en la misma cantidad de partidos, pero jugando por Palestino, Iquique o La Serena ¿sería considerado gran figura? |
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Posteado por: José Espinoza Sanchez 18/04/2011 17:17 [ N° 3 ] |
Espero que este muchacho siga creciendo, pero si en lugar de eso llega a caer veremos cuanta gente dira "Si yo sabia que este h... no servia para el futbol" Por ultimo.. yo en lo personal no lo conocia hasta que salio en la prensa escrita, aunque no soy hincha del club al que pertenece espero que el siga creciendo como profesional y que le haga bien al futbol chileno. ¿Que importa que muchos se adjudiquen su descubrimiento? al final el talento lo tiene el, al final el futuro lo tiene en sus pies El resto de personas que quieren hacer suyo el triunfo de otros para sentirse mejores... sencillamente me dan lastima. |
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