
Ricardo Contreras ha muerto y la noticia es para parrafito y un par de líneas, si hay suerte, porque así son las cosas y así pasa la gloria del mundo.
Para que lo sepan los laterales volantes, los wings y el media punta, también los punteros mentirosos y los interiores izquierdos y que escuche el centrodelantero y que se meta en la cabeza el defensa central lo que ya sabe el arquero Contreras: el olvido es sin llorar.
Se acabó no más y se fue de un día para otro, y como era de 1937, la cuenta final dice que alcanzó a vivir 74 años. Aparentemente no es tan poco, pero bueno, habría que preguntarle al afectado y eso no es posible.
A finales de enero, en el Instituto Nacional del Fútbol, se clausuró un curso de capacitación, y como era profesor normalista y su especialidad fue enseñar, le dieron a Ricardo Contreras una distinción de honor, por lo que había hecho: preparar arqueros.
El secreto de la educación, a su juicio, estaba en los cabros chicos y una de sus frases predilectas decía más o menos así: "Lo que se le enseña a Juanito, Juan no lo aprende".
En el momento de la distinción, porque hay una foto, lo más iluminado es la sonrisa del veterano, con su terno celeste claro y el pelo que aún existe y luce bien peinado.
Si solo fuera por esa foto, se diría que tuvo buena vida.
Fue entrenador, profesor y hasta trabajó en la selección que fue al Mundial de 1998, bajo el alero de Nelson Acosta, que también tiene sus cosas buenas.
Everton de Viña del Mar tuvo dos porteros durante ocho años: Adison Aguilar, oriundo de Valdivia, y Ricardo Contreras, que dicen que nació en Humberstone y que fue descubierto en Tocopilla.
Uno era como gringo y blanco del sur; el otro, negro nortino del norte chileno. Aguilar era más titular que Contreras, todo hay que decirlo.
Contreras vestía como en la época: chaleco en V y pantalón apretado. A veces salía con una mano a cortar los centros, de tarde en tarde, menos mal. Le gustaba volar, pero no para la foto. Buenos reflejos, ancho de caja, escaso de porte y un hombre cumplidor y eficiente que estuvo doce años en el mismo equipo. Llegó en 1959, pasó la década del 60 y se fue en 1971. Una eternidad.
Un jugador chileno como miles: común y de toda la vida, de esos que no salen al extranjero, trabajador del fútbol y por eso mismo local y anónimo, y no digamos ahora, en la hora de la muerte.
Sin embargo, el arquero Ricardo Contreras, un estimado señor, al menos tiene quien le escriba.
A lo mejor no es mucho, pero algo es algo.
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Posteado por: angel enrique barzana garcia 20/06/2011 17:43 [ N° 1 ] |
Mala noticia, Ricardo Contreras, gran arquero de Everton , en la decada de los 60, pero lo mas importante una gran persona, un tipo muy educado |
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