Raúl Neira B.
"Le falta algo para ser feliz".
Roberto Ávalos, padre del futbolista de Palestino del mismo nombre, conoce como pocos a Junior Fernandes.
"En 2011 vivió con nosotros en San Bernardo. Y si bien era extrovertido, le hacía daño tocar el tema de su madre... Sé que la recuerda harto y sufre con su recuerdo. Fíjese en su cara cuando hace un gol: es una mezcla de alegría y nostalgia".
En 2009, y cuando el atacante de 180 centímetros amenazaba con brillar en Cobreloa, su madre falleció en Calama.
El delantero se vino abajo y dejó el fútbol. Su progenitora era su apoyo.
Al año siguiente, un llamado cambió su vida. "A Junior lo conocía y sabía de sus condiciones. Lo encontré en La Pintana. Le ofrecí volver al fútbol en un equipo con tradición. Conversé harto con él... '¿Qué tienes?', le pregunté. 'Nada', me dijo. Y lo convencí", recuerda Osvaldo "Arica" Hurtado, estratega de Magallanes en 2010.
No fue tan fácil: "Era amigo de Alexis Sánchez y me dijo 'ya, okey, pero déjeme ir una semana a Italia...'. Le di el permiso, pero apareció un mes después... Como no tenía contrato, no le podíamos decir nada. Cuando volvió, me dijo que era la cábala de Alexis. ¿Qué le podía decir?", es el recuerdo del estratega carabelero.
En efecto, cuando Junior estuvo en Calama construyó una férrea amistad con el crack de Barcelona. "Vivían juntos con Charles Aránguiz", cuenta Fernando Felicevich, agente del trío.
Salto a la gloria
Cuando Fernandes firmó por Magallanes, su sueldo era de $200 mil. Las condiciones pudieron cambiar a mitad de año, cuando fue ofrecido a la UC.
En la precordillera, sin embargo, le bajaron el pulgar.
A Junior no le quedó más que seguir rindiendo en la Academia, y resultó clave en el ascenso a la Primera B.
"Soy la figura, si tienen problemas me la dan a mí", les decía a sus compañeros. Y sus compañeros le hacían caso. "Fue determinante. Y tenía sus bajones, pero es bueno para la pega. Sólo lo perdíamos cuando venía Alexis y se iba a almorzar o a comer con él", agrega, entre risas, el legendario "Arica" Hurtado.
Gustavo Benítez, quien lo había visto cuando adiestraba a Cobreloa, llevó a Junior a Palestino. Y en la tienda árabe terminó de consolidarse.
"Entró muy bien al grupo por su personalidad alegre. Era un crack a la hora de bailar reggaeton . En el camarín ponía todo el día 'Tírate un paso'", recuerda Roberto Bishara, su ex compañero en La Cisterna.
A fines de 2011, Universidad de Chile invirtió US$ 750 mil en el 40% de su carta (el 35% pertenece a Palestino y el 25%, al futbolista).
"Cumplí el sueño de jugar en la U antes que mi amigo Alexis", dijo Junior.
Quien sabe si vestido de azul logra, por fin, ser plenamente feliz.
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Posteado por: Juan Cifuentes 24/02/2012 12:58 [ N° 1 ] |
Me alegro por este muchacho. Tiene muchas condiciones. |
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Posteado por: Raul Vergara Barria 24/02/2012 15:37 [ N° 2 ] |
Ahora entiendo lo que le costaba o le ha costado rendir de acuerdo a sus capacidad al buen chico este, Junior, me preguntaba que habia pasado con el hace un tiempo de hecho. Su "mamita" como el la llamaba era la que le cuidaba y queria, me acuerdo de una nta que les hicieron por ahi por el 2008-2009, donde ella hablaba de su "regalon." Espero que triunfe como se lo merece y que sea feliz por sobre todas las cosas deportivas. |
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