Jorge Marshall
Jueves 13 de Noviembre de 2008
Las limitaciones de la política monetaria


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Una baja transitoria de impuestos podría ser el mejor instrumento que tenemos a mano para estimular la demanda y mantener la actividad y recuperar el ritmo de crecimiento.

La cautela en las operaciones de crédito de los bancos -como reacción ante el aumento de la incertidumbre- disminuye la efectividad de la política monetaria y arriesga dejarnos sin instrumentos para amortiguar el ciclo adverso en la actividad y en el empleo. Entre las opciones que quedan está la de la política fiscal: aumentar el gasto o reducir impuestos. Ambas tienen inconvenientes, pero una baja transitoria de impuestos podría ser el mejor instrumento que tenemos a mano para estimular la demanda, mantener una actividad en línea con el producto de tendencia y recuperar prontamente el ritmo de crecimiento.

La transmisión de la política monetaria, desde las decisiones del Banco Central a la economía real -producción y empleo- depende del buen funcionamiento del mercado financiero. Primero, los cambios en las decisiones de consumo o de inversión necesitan normalmente de una operación de crédito. Segundo, el aumento de la liquidez en manos de los bancos sólo estimula a la economía real si se traspasa a las personas y a las empresas, lo que se traba cuando la incertidumbre se instala entre los intermediarios. Tercero, el efecto riqueza que induce la política monetaria se neutraliza con los aumentos en la volatilidad de los precios de activos financieros. Por ejemplo, en los últimos dos meses, la liquidez de los bancos comerciales ha aumentado considerablemente, pero ha ido a parar a las cuentas que los mismos bancos tienen en el Banco Central: una vuelta en redondo sin efecto en el crédito interno. En síntesis, de los efectos característicos de la política monetaria sólo se salva el alza del tipo de cambio, que hace más competitivas a las exportaciones y a los sectores que compiten con las importaciones, trasladando al mercado interno demanda que hasta ahora estaba siendo abastecida con importaciones.

Esta aprensión sobre la efectividad de la política monetaria viene de los tiempos de Keynes, quien sostenía que en períodos de crisis el impulso monetario se obstruye en los intermediarios financieros porque los bancos enfrentan un panorama muy incierto y no se atreven a relajar las condiciones de crédito a las personas y a las empresas. En debates posteriores, Milton Friedman argumentó que en estas circunstancias, los Bancos Centrales podrían saltarse a los intermediarios, graficando esta estrategia con la figura de un helicóptero lanzando billetes, reconociendo que la política monetaria tradicional se vuelve menos eficaz cuando los bancos comerciales endurecen las condiciones de otorgamiento de crédito.

Hoy se requiere de instrumentos que puedan ayudar a restablecer el flujo del crédito, especialmente aquellos que se hacen cargo de la mayor incertidumbre que enfrentan los bancos. Para la sociedad en su conjunto es más conveniente disponer de un seguro que facilite el flujo de crédito que pagar el costo de estrechar la cadena de la liquidez. Por ejemplo, sería eficiente aplicar un seguro de crédito en la compra de viviendas que cubra una parte del préstamo hipotecario por los primeros años de la operación, permitiendo a los bancos volver a estándares crediticios del año pasado. También es oportuno actuar directamente a través de intermediarios financieros no bancarios que permiten llegar a las empresas de menor tamaño.

Podemos anticipar que en los próximos meses se adoptarán medidas para flexibilizar las condiciones de otorgamiento de crédito y se producirá un relajamiento de la política monetaria, pero en el escenario de incertidumbre que vivimos, estas acciones serán poco efectivas para evitar una desaceleración del consumo y de la inversión, lo que significa un crecimiento por debajo de la capacidad productiva del país.

La política monetaria está perdiendo eficacia, y es hora de utilizar la política fiscal, lo que no es simple en el marco de la regla de superávit estructural. Hay que partir por descartar los llamados a modificar los parámetros del presupuesto de 2009 y aprobarlo prontamente. Un aumento del gasto más allá del contemplado en el proyecto del Ejecutivo sería inconveniente, porque éste tiene más inercia, y llevamos varios años con un crecimiento del gasto por encima de la tendencia del producto. En todo caso, es oportuno avanzar en la tramitación de los cambios al seguro de desempleo y de las iniciativas que propuso la Comisión Meller para mejorar la empleabilidad de los jóvenes.

Hora de los impuestos

Queda entonces la opción de una baja transitoria de impuestos que incremente el ingreso disponible de los hogares y estimule el consumo. Esta política sería inefectiva para aumentar la demanda si los hogares toman sus decisiones de consumo en base al ingreso de tendencia, por lo que la baja transitoria de impuestos iría a aumentar el ahorro, y no el consumo. Sin embargo, en la coyuntura actual de mayor restricción financiera es posible predecir que una reducción del IVA tendría un impacto mayor en el consumo que en el ahorro. Esta rebaja de impuestos responde a los mismos fundamentos contracíclicos de la actual regla fiscal, que tolera un deterioro del saldo fiscal en los años de menor actividad, sólo que ahora se profundiza en un ciclo adverso más pronunciado. Por esta razón no corresponde evaluar esta propuesta mirando los ingresos fiscales del 2009 y tampoco vincularla a los debates de largo plazo sobre el sistema tributario.

Por último, estas acciones deben ser siempre complementadas con un reforzamiento de las condiciones de crecimiento de mediano plazo, creando un ambiente que despeje incertidumbres, fomente el emprendimiento, aumente la flexibilidad de los mercados y mejore la calidad de las políticas públicas. Hay que reconocer que el mundo está iniciando una ola de brutal pragmatismo económico, en que lo importante es el efecto que tengan las medidas en el empleo y en el crecimiento.

3 Comentarios publicados
Posteado por:
Eduardo León R.
14/11/2008 15:11
[ N° 1 ]

Muy interesante, se agradece el artículo.
Varios comentarios:
1.- Después de las Crisis todos somos Keynesianos...
2.- Pienso lo mismo, en cuanto a la política fiscal, pero debiera aprovecharse de disminuir no solo el iva, sino también el impuesto al combustible y el impuesto a las Empresas, asi el impulso no vendría solo por el lado de la Demanda Agregada. Por el lado del Gasto Público, para mantener el superavit estructural, debiera existir mayor focalización o eficiencia de este, aunque se entiende complejo, aún más estos días con demandas salariales nominales altas.
3.- Agradecería mayor explicación de la Política Monetaria, por ejemplo el efecto riqueza al que se refiere el artículo y también algún ejemplo de medida que posibilite el traspaso del crédito desde los intermediarios a las empresas y personas en tiempos de incertidumbre.

Posteado por:
Servando Antonio Rebolledo Delgado
07/12/2008 15:24
[ N° 2 ]

Interesante artículo, pero más interesante sería ver que las medidas sugeridas vayan en beneficio de más puestos de trabajo para los profesionales jóvenes, a quienes les cuesta mucho insertarse en el mundo laboral, más aún si ellos provienen de una clase media que no tiene un entorno social que le permita apitutarse en buenos empleos, donde haya estabilidad laboral y sueldos acordes al sacrificio de los años de estudio y ha todo lo que implica para las familias de clase media, costear años de estudio para sus hijos, para que después terminen haciendo cualquier cosa y ganando sueldos miserables.

Posteado por:
Dr. Germán Enrique Correa Courbis
16/01/2009 19:19
[ N° 3 ]

Concuerdo plenamente con que una rebaja en las tasas de impuesto es el camino correcto para recuperar el crecimiento e incentivar la inversión, pero las reducciones no deben ser tímidas sino audaces para que sean verdaderamente efectivas, reducir el IVA y los impuestos a la renta de las personas es el camino para recuperar el crecimiento a buenos niveles anuales.

Además, mi opinión es que la flexibilización del mercado laboral es el camino correcto para el desarrollo economico del país a futuro, pero lo recomendable es que se flexibilicen las contrataciones futuras y se respeten las reglas del juego de los que están actuialmente contratados, es decir las nuevas flexibilizaciones deben ser aplicables a los futuros entrantes al mercado laboral y los trabajadores actuales que continuen con el sistema bajo el cual fueron contratados.

Si un trabajador cambia su trabajo queda afecto al nuevo sistema más flexible, y mientras permanezca en su actual trabajo, se rige por las normas bajo las cuales fue contratado, creo que es lo más justo y entrega estabilidad al sistema.

Ph.D Germán Correa Courbis
Doctor en Administración de Empresas
MBA en Management y MBA en Negocios

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