Felipe Larraín
Martes 30 de Diciembre de 2008
Latinoamérica frente a la crisis externa


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Las perspectivas económicas de los países desarrollados son sombrías. EE.UU. está en recesión y el problema se acrecienta cuando comprobamos que Japón y gran parte de Europa también lo están. No todas las recesiones han sido así, con este grado de acoplamiento. En 1991 EE.UU. sufrió una recesión, pero Asia emergente y América Latina la navegaron particularmente bien, con crecimientos de más de 6% y casi 4%, respectivamente.

La recesión de las naciones industrializadas significa que poco más de la mitad de la economía mundial sufre de esa enfermedad. En estas circunstancias, no existe la posibilidad de un "desacoplamiento" en los países emergentes. Al menos sufrirán una significativa desaceleración, que en algunos casos se transformará en recesión. ¿Cómo le irá a Latinoamérica en este complejo escenario?

Otras crisis recientes

En estas circunstancias es inevitable evocar episodios anteriores, como la crisis de deuda de los ochenta. Con no poca razón se llamó a los ochenta la "década perdida" para América Latina, porque el PIB per cápita a fines de la década aún no alcanzaba sus niveles previos a la crisis en muchos países de la región. La Crisis Asiática, por su parte, desnudó muchas falencias de nuestra región y generó recesiones en buena parte de ella, que sólo se recuperó con fuerza a partir de 2004.

A comienzos de los 80, los déficits fiscales reinaban en nuestra región, y alcanzaban un 5% del PIB en Perú y 9% en Brasil y México (Chile era la excepción, con un superávit del 4% del PIB). La monetización de los déficits era generalizada y los países habían experimentado fuertes desequilibrios cambiarios, los que eran difíciles de corregir con esquemas de tipo de cambio fijo. La insostenible situación fiscal (y en Chile, el exceso de gasto privado) se tradujo en altos déficits de cuenta corriente, incluso superiores a 10% del PIB. En muchos países, el boom de crédito bancario al sector privado alimentó el fuego. Los altísimos niveles de endeudamiento externo llevaron a la moratoria, en un contexto de fuerte recesión.

La Crisis Asiática de mediados de 1997 nos golpeó con fuerza a partir de 1998, pero su efecto fue mucho menor al de la crisis anterior. Los mercados de valores y las monedas de América Latina se depreciaron considerablemente. La región presentaba fundamentos algo más sólidos que en los ochenta; por ejemplo, la deuda externa había logrado bajarse en 1997 a niveles muy inferiores a los de la crisis de 1982. No obstante, algunos de los principales países (Argentina, Brasil, Chile y México) acusaban significativos déficits de cuenta corriente, que llegaron a más de un 5% del PIB en Chile. Muchos resistieron las inevitables devaluaciones con una mezcla de altas tasas de interés y pérdida de reservas internacionales. La rigidez de los esquemas cambiarios y las mal concebidas defensas de las paridades terminaron pasándonos la cuenta, y la mayoría de los países terminaron con recesiones de magnitud entre 1998 y 2002.

Diferencias importantes

Latinoamérica va a sufrir con fuerza los coletazos de la crisis externa, qué duda cabe. Pero aun así, podríamos aventurar que esta crisis será menos fuerte para nuestra región que la asiática y -ciertamente- mucho menor que la de los ochenta. Y los efectos serán muy diferenciados: algunos países caerán en recesión, mientras otros podrán terminar con una desaceleración significativa.

Nuestra región tiene aún un enorme camino por recorrer en mejorar sus instituciones y sus políticas económicas, pero está mejor preparada hoy para enfrentar el difícil escenario internacional.

En 2006, la cuenta corriente de la balanza de pagos regional era superavitaria en 1,5% del PIB, la deuda externa promedio era poco más de 20% del PIB (un valor por debajo de los estándares internacionales), el presupuesto fiscal estaba -en promedio- equilibrado y los países habían acumulado reservas internacionales por sobre los US$ 400 mil millones.

El mejor aspecto de la región en cuanto a cuenta corriente, superávit de cuentas públicas, deuda externa y reservas internacionales refleja en alguna medida una mejora de las políticas económicas. Aunque los promedios esconden diferencias importantes entre países, un grupo importante ha combinado apertura comercial, autonomía efectiva de los bancos centrales, esquemas de metas de inflación, regímenes de flotación cambiaria y mayor responsabilidad fiscal. Todo esto, unido al aumento de volúmenes y precios de exportación, permitió generar superávit de cuenta corriente y acumular reservas. Por supuesto, estas holguras tuvieron mucho que ver con los altos precios de los commodities que ya se han esfumado. Los superávits fiscales y de cuenta corriente se revertirán, pero las reservas, la flotación cambiaria, la apertura externa y la responsabilidad monetaria y fiscal que exhiben varios países probablemente no se esfumarán.

Cómo nos afectará

La recesión externa afecta el desempeño de la región por varios canales. La contracción de la demanda mundial golpea las exportaciones, lo que es especialmente importante en aquellos países más expuestos al mundo desarrollado, como México, que envía el 85% de sus exportaciones a EE.UU. Pero hay otros mecanismos de transmisión. Caerán las remesas laborales del extranjero, que son especialmente importantes para México y Centroamérica. Y algunos de los casi 10 millones de mexicanos residentes en EE.UU. pueden retornar a su país de origen al perder sus empleos, lo que agravaría el problema del desempleo en ese país. Nuestra región también queda expuesta al contagio financiero y a una reducción de la inversión extranjera directa. Por distintas razones, México, Ecuador, Venezuela y Argentina estarán entre los países más afectados. El colapso de los precios del petróleo y su alta dependencia de este producto, la moratoria ecuatoriana y la inconsistencia de las políticas argentinas los hace candidatos a una recesión. El enorme salto en el riesgo país de estas naciones así lo refleja ya.

Chile está concentrado en cobre, pero muy diversificado en mercados; de hecho, más de un tercio de nuestras exportaciones van a Asia, y sólo poco más del 10% a EE.UU. Nuestros indicadores de solidez financiera son excelentes, con la fracción de cartera irregular más baja (0,9%) y la cobertura más alta en provisiones sobre esta cartera. Los activos públicos externos se elevan a un cuarto del PIB, invertidos en activos de bajo riesgo. La regla de superávit estructural nos diferencia del resto de la región y permite aplicar una política fiscal contracíclica, apoyada por el Fondo de Estabilización Económica y Social. Decir que Chile estaba blindado fue muy poco feliz, pero ciertamente nuestro país debe resistir los embates externos mejor que el resto de la región, aunque con una desaceleración significativa.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
Agustin Maldonado
30/12/2008 10:03
[ N° 1 ]

Leyendo sus dos últimos párrafos no puedo evitar sentirme agraciado de ser chileno y vivir en Chile.
Por eso, le pido a quién lea esto, que privilegie el proponer ideas de progreso, de integración y de desarrollo en vez de intervenir con descalificaciones odiosas que finalmente a nada concreto conducen.

Posteado por:
Rodrigo Cordova Alfaro
30/12/2008 12:41
[ N° 2 ]

De haber existido una política de difusión de Chile con los equipos y los enfoques idóneos, Chile sería centro de atención e inversión por parte de muchos agentes económicos.
Vivo en Canadá, pero mantengo mis inversiones fuertemente concentradas en Chile y desde hace tiempo vengo recomendando a nuestros clientes tomar posiciones en Chile como parte de una estrategia de inversiones defensiva.
Conociendo la realidad de ambos países y dejando de lado el factor de ingreso per capita, puedo decir que Chile supera largamente a Canadá en solidez económica.
Lamentablemente, vender una idea de ese tipo no es fácil. El desconocimiento de Chile es brutal y la promoción del país es dramáticamente pobre, acompañada por actores que carecen del perfil socio-cultural que se requiere para atraer inversionistas.

Posteado por:
Juan Gonzales Zamorano
30/12/2008 16:21
[ N° 3 ]

Por aqui tambien estamos tranquilos

Saludos desde el Peru

Posteado por:
Karina Alejandra Aravena Caro
07/01/2009 13:25
[ N° 4 ]

Dolor de cabeza en el Turismo, en el area de electricidad, bastante en el empleo, hay que cuidarlo.
Pero si es muy importante y sería enormemente releavante que Chile empezara a potenciar la investigación Tecnológica. Estar bien preparados y potenciar la Energia como variable geopolítica nos aliviaría bastante la carga de la crísis.

Posteado por:
maría teresa molina sánchez
27/01/2009 10:47
[ N° 5 ]

Entonces tenemos que felicitar al ministro de Hacienda y a todo el equipo que trabaja junto a él. Muchas veces atacamos a quien lo hace mal y otras tantas olvidamos celebrar y agradecer a quien lo hace bien.

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