MATÍAS BRAUN
Director de Estrategia IM Trust Profesor Universidad Adolfo Ibañez
Si uno invierte en una cartera accionaria mundialmente diversificada, debiese esperar una rentabilidad anual de 11% en dólares. Casi nunca obtendrá exactamente eso, y en uno de cada tres a cuatro años de hecho debiera ver retornos negativos. En bonos cortos del Tesoro, obtendría alrededor de 4% anual con seguridad. Si invirtiese mitad y mitad, tendría una rentabilidad promedio de 7,5% y perdería plata uno de cada 5 años... Esta es la forma tradicional de presentar las posibilidades al inversionista para seleccionar su combinación de riesgo y retorno.
Es una representación útil basada en datos históricos duros. Pero es sólo una aproximación que, cuando se une a la sicología de inversionista, puede llevar a que las rentabilidades obtenidas sean bastante menores.
El riesgo de mercado captura la posibilidad de obtener una rentabilidad distinta de la esperada. En qué es exactamente la rentabilidad esperada y qué opinión se forma el inversionista radican los problemas.
Como la rentabilidad esperada no es observable, tratamos de inferirla a partir de cuál ha sido la efectiva anteriormente. Si se tratara del número de días lluviosos en el año, el promedio histórico sería siempre la mejor estimación, porque lo esperado no varía en el tiempo: el que el año pasado haya llovido mucho no dice casi nada sobre éste. La evidencia indica que la rentabilidad esperada de los activos financieros sí es variable en el tiempo. El que el año pasado haya sido el peor en más de 7 décadas da información adicional al promedio: debiéramos esperar una rentabilidad mayor a la normal.
¿Cuánto mayor? Dado que el último par de años en su conjunto pertenecen al 25% de los años con peores resultados históricos, los próximos 7 debieran rentar no un 11% sino un 16,5% anual. Esto implica que el capital se triplicaría. Asimismo, cuando las rentabilidades han sido muy altas, lo razonable a esperar es algo menor a lo normal.
Sin apelar a ninguna proyección de resultados futuros sino que sólo mirando la estadística con más cuidado, el ejercicio debiera hoy día modificarse para hacerlo más optimista. Esto nos llevaría a tomar un poco más de riesgo que lo normal. Estos números duros juegan justamente al contrario en la mente de los inversionistas, por la tendencia sicológica que tenemos a extrapolar lo ya conocido y más reciente cuando nos vemos enfrentados a una situación nueva.
Cuando las rentabilidades han sido muy altas, el inversionista entusiasmado se pone más agresivo; mientras que cuando han sido muy negativas, se refugia asustado en activos de menor riesgo. Las consecuencias de esta disociación entre realidad y percepción son catastróficas: se compra caro en medio de una tremenda efusividad y se vende barato en medio del pánico.
Ha llovido bastante ya. Tal vez siga lloviendo un rato más; pero lejos de renovar el paraguas, convendría aprovechar las ofertas en anteojos de sol.
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Posteado por: Andrés Abarca 10/02/2009 12:17 [ N° 1 ] |
Y que nos recomendaría comprar? o ese servicio no es gratuito? |
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Posteado por: Omar Villanueva Olmedo 12/02/2009 14:38 [ N° 2 ] |
Esta crisis económica inédita, durante 17 meses la TPM ha sido negativa con relación al IPC anual a un año, con los obvios beneficios para la demanda y "la inversión" en el país. El IPC anual bajará en la medida que los precios internacionales y nacionales lo hagan cosa que no siempre ocurre lo cual está por verse y, cuando esta baja ocurra, será lógico traspasarla adecuadamente a la TPM. Esto se facilita si se deja operar los mercados libre y competitivamente. La TPM no es una vara mágica que hará que la economía se recupere por si sola en los próximos meses como muchos vaticinan, porque no es claro que las instituciones crediticias, con los peligros de una creciente cesantía y de un esperado bajo PIB, dejen de cobrar varias veces la TPM en sus colocaciones, como se observa en sus pizarras, ni No se pueden resolver problemas omplejos y de múltiples variables con propuestas simplistas. En Estados Unidos, desde hace meses, Japón, desde hace años, las tasas son cercanas a cero y ni con ayudas estatales multimillonarias, nunca antes vista, están saliendo de su proceso Una TPM negativa induce a una demanda innecesaria que atenta contra la Los economistas equivocan sus pronósticos de hace ya bastante tiempo y sus opinones representan intereses Podemos asegurar que viene un ciclo de alta expansión y crecimiento económico de nuevo tipo no será apto para No sirven soluciones reactivas de una variable para una crisis compleja que dará paso a una nueva tierra económica de oportunidades para quienes tomen las decisiones correctas. Director |
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