Alfonso Gómez
Universidad Adolfo Ibáñez
Pese a la reconocida buena situación estructural de Chile y a la confianza que han sabido ganarse sus autoridades económicas, el hecho cierto es que la economía real ya siente los efectos del tsunami financiero. Apretarse el cinturón y resolver cualquier bastión de "grasa" e ineficiencia es el grito de combate más escuchado en las empresas por estos días. Sin embargo, ojo con equivocar el objetivo; los recortes presupuestarios no son en sí mismos una estrategia para sobrevivir.
Aplicar el freno de manera brusca y sin considerar otros mecanismos de control, además de los gastos, puede ser un error descomunal, con la agravante de que sus efectos se mostrarían cuando el daño sobre el motor de la empresa sea irreparable o carísimo de reparar. Con o sin crisis, las empresas tienen que seguir siendo fieles a tres realidades básicas: sus públicos, sus marcas y el mediano plazo.
No existe un activo más difícil de construir y más fácil de pulverizar que una marca. Un par de temporadas de abandono o de traición a sus valores es todo lo que se necesita para destruir una inversión que toma años y mucho, mucho dinero, instalar en el mercado.
Hay ahorros y recortes presupuestarios que actúan como un búmeran que se devuelve sobre nuestros sistemas al primer signo de recuperación de la economía. Es cierto que, sin saber cuándo terminará la crisis y cómo afectará nuestros flujos de caja, el mediano y largo plazo se hacen poco relevantes. En períodos de incertidumbre, el cortísimo plazo quema mucho más que en tiempos normales, pero de allí no se infiere que sea buena idea actuar como si el mañana no existiera. El remedio contra la incertidumbre de corto plazo no consiste en operar en base al presupuesto más pesimista; la estrategia correcta es operar con el presupuesto más realista del que seamos capaces, sólo que revisando sus supuestos con mayor frecuencia y acuciosidad.
Por último, éstos no son tiempos para descuidar a la gente, el capital más valioso de cualquier organización. De cara a los clientes, ello implica no descuidar la calidad y la consistencia de los productos, servicios y experiencias ofrecidas al mercado. Hacia el interior de la empresa, un buen liderazgo es el que consigue que cada persona de la organización haga suyas las medidas de ahorro, austeridad y sacrificio que exigen las actuales circunstancias, sin generar una sensación de histeria o de pánico, cuidando más que nunca la armonía y el clima general.
La crisis es seria, qué duda cabe, pero no perdamos de vista que ella no está aquí para perpetuarse. Las personas, las empresas, los países, necesitamos seguir creyendo, soñando, esforzándonos. Un uso adecuado de embrague y palanca de cambio permite mantener una óptima relación entre velocidad y fuerza y relega al noble freno para las situaciones en que su uso es estrictamente necesario.
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 25/05/2009 13:51 [ N° 1 ] |
Hay que tener cuidado , existen muchas buenas popularidades y altos índices de aprobación del gobierno y Ministros tras un gasto millonario en imagen del gobierno. Todo el aparataje del Estado trabajando para la imagen. Pero la realidad es otra. |
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