Es tiempo del puntapié inicial en el fútbol europeo. A medida que las temporadas de ligas se abren a lo largo de un continente que aún intenta atraer a los mayores talentos mundiales, los ojos se están volviendo a los llamados "galácticos", las superestrellas que pertenecen a la liga española.
Si bien España está anotando uno de los peores registros de PIB en Europa, el gasto que se ha llevado a cabo en jugadores se ha disparado. Las ligas en Inglaterra, Italia y Francia se han perdido. El portugués Cristiano Ronaldo, el brasileño Kaká, el sueco Zlatan Ibrahimovic y el francés Karim Benzema se han mudado a España. Ellos han sido recibidos por multitudinarias audiencias como si se tratara de ceremonias para estrellas del rock.
Un hombre y un régimen tributario son los responsables. Después de una temporada desastrosa que fue adornada por escándalos de corrupción, el Real Madrid le pidió en junio a su anterior presidente, Florentino Pérez, que retomara su antiguo trabajo. Pérez logró seducir a los bancos españoles para que otorgaran millonarios préstamos (en circunstancias que el reclamo general es que el crédito se ha paralizado) y así poder salir de compras. Cristiano Ronaldo, que fue adquirido al Manchester United, fue transado en un precio récord de US$ 132 millones. Kaká, que fue reclutado desde el club italiano AC Milan, tuvo un costo de 67 millones de euros.
Pérez logró transformar al Real Madrid en una marca global a principios de esta década. Lo hizo a punta de adquirir a los jugadores más populares del mundo, con prescindencia -aseguran algunos- del talento. Financieramente, la jugada funcionó. Vendieron mercancía; así también atrajeron lucrativos contratos publicitarios y televisivos. El emblema fue David Beckham, de Inglaterra. El Real Madrid vendió impresionantes cantidades de camisetas del equipo en Gran Bretaña el fin de semana que se concretó la firma, en 2003. El método Pérez de hacer negocios es un modelo para los clubes en mercados emergentes del fútbol como Estados Unidos, Japón y China, dice José Luis Nueno, coautor de un estudio de Harvard Business Review sobre el Real Madrid.
Los impuestos a los ingresos también explican el auge español. Las ligas de otras partes del mundo deben pagar entre 30 y 70% más para compensar el salario neto de las figuras internacionales en España, señala la firma consultora Deloitte. Los hinchas ingleses, cuyo país está sufriendo los efectos de una libra debilitada como también el ubicarse en la cima de los impuestos a los ingresos, gritan "¡foul"!
El Barcelona demostró que las crecientes debacles financieras pueden ser compensadas en el campo de juego al ganar la codiciada liga europea de campeones en la temporada pasada. La liga premier inglesa permanece, sin embargo, como la más rica del mundo, con ingresos por 2 mil 400 millones de euros. España, Alemania e Italia están por detrás, con mil millones de euros. Pero la liga inglesa distribuye sus derechos televisivos ampliamente para crear clubes grandes y de tamaño mediano, mientras que el Real Madrid y el Barcelona capturan la mitad de los ingresos de la liga española, creando dos tiburones en una piscina de pececillos.
Barcelona celebró comprando a Ibrahimovic al Inter de Milán. Sus jugadores clave, sin embargo, son graduados de las propias escuelas de fútbol del club. Ellos valen poco más que sus salarios. El triunfo del Barcelona picaneó a su archirrival Real Madrid para desatarse comprando. Eso establece un dilema interesante. ¿Quién ganará La Liga: el poder del talonario de cheques o el talento forjado en casa?
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