The Economist
Jueves 03 de Septiembre de 2009
"Rojos" bajo nuestros medicamentos


La cantidad de estadounidenses que sostienen que los planes del Presidente para la reforma de salud equivalen a socialismo puro presumiblemente subiría en forma considerable si Barack Obama decidiera establecer controles de precios para los medicamentos. Sin embargo, un estudio que se publicó esta semana en Health Affairs, una publicación de la industria, indica que él debería hacer exactamente eso.

Los gobiernos de todo el mundo están haciendo grandes esfuerzos para abordar el costo creciente de la salud, y de los medicamentos en particular. Varios países ricos han recurrido a los controles de precios, y algunos izquierdistas estadounidenses los defienden a viva voz. Pero las empresas farmacéuticas sostienen que Estados Unidos, donde éstas tienen libertad para fijar a gusto el precio de píldoras patentadas, es el motor de la innovación farmacéutica global, mientras que los europeos que controlan los precios andan al apa. Eso, señala Phrma, el grupo de presión de la industria con sede en Washington, DC, se debe a que las regulaciones de precios que se ven en otros países ricos "deprimen la innovación, dificultan el acceso de los pacientes a los medicamentos más nuevos de avanzada y hacen que los innovadores se reubiquen en países con una política pública más progresista".

El nuevo estudio, que escribió Donald Light, profesor visitante de la Universidad de Stanford, sostiene que las firmas farmacéuticas europeas son más innovadoras que las estadounidenses, a pesar de los controles de precios. Esto se contrapone a un influyente trabajo que se publicó en el mismo journal en 2006, el cual examinaba los orígenes geográficos de las drogas que se registraron entre 1982 y 2003 y concluía que las políticas públicas favorables habían contribuido a impulsar a Estados Unidos al primer lugar de la lista.

La disputa expone dos errores que surgen al observar una industria globalizada a través de cristales nacionales. Ambas partes atribuyen las nuevas drogas a un país específico de origen (en base al lugar donde se encuentra la sede central de la firma que primero las lanza). Pero Patricia Danzon del Wharton Business School sostiene que esto tiene poco sentido cuando la mayoría de las grandes firmas farmacéuticas tiene laboratorios en varios países y a menudo adquiere drogas en desarrollo a firmas de biotecnología ubicadas en otros lugares. Por la misma razón, las empresas desarrollan drogas para el mercado global, observa Alan Garber, de Stanford, y no sólo para el local. Por lo tanto, la imposición de límites de precios en un país determinado no reprimirá necesariamente la innovación en ese lugar, gracias al aliciente de las exportaciones.

La excepción a esta regla, por supuesto, es Estados Unidos, el que solamente responde por más del 40% de las ventas globales. ¿Qué sucedería si el Congreso de Estados Unidos impone regulaciones de precios? Si las reducciones están oscilando, entonces el precio para los inventores en todas partes va a disminuir. Pero dejando de lado esa trama tan radical, la reforma de precios no acabaría con la innovación, de acuerdo a Sanford Bernstein, una firma de estudios financieros. Ésta ha analizado el impacto probable de una reducción del 20% en los precios que Medicare, el plan de salud del gobierno para la tercera edad, paga por sus drogas. Y concluyó que las ganancias por acción de las grandes empresas farmacéuticas caerían de un 3 a un 8%.

Incluso hay motivo para pensar que las reformas de precios tal vez fomenten la innovación. Gran Bretaña y Alemania son pioneros en las revisiones comparativas de la eficacia de las drogas y los análisis costo-beneficio destinados a reembolsar a las firmas por las nuevas drogas en base a lo bien que funcionan. Algunas empresas han adoptado esta idea: Janssen-Cilag (propiedad de Johnson & Johnson, de EE.UU.) convenció al servicio de salud de Gran Bretaña de que aceptara Velcade, su onerosa droga para el cáncer, al ofrecerle una garantía de devolución de dinero si no funcionaba tan bien como había prometido.

1 Comentarios publicados
Posteado por:
Norberto Pavez Jerez
08/09/2009 11:54
[ N° 1 ]

El control de precios sería innecesario si las empresas los fijaran sus considerando utilidades "razonables", que le permitan mantener sus programas de innovación y desarrollo,contentos a los accionistas, como también los ayudaría alejar los intentos piratas.
Por tratarse de la salud, no es muy solidaria la posición de maximizar ganancias. Para los progresistas, entiendan que las personas saludables van a trabajar más y mejor, así ganarán suficiente dinero para pagar los sobreprecios en otras cosas, como vestuario, electrónica o entretención.

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