
Durante las últimas semanas han reaparecido los temores de un enfriamiento del proceso de recuperación de las economías industrializadas, como consecuencia del aumento experimentado por el precio internacional del petróleo, impulsado por los conflictos que afectan a Egipto, Libia y otros países del Medio Oriente.
A la economía chilena esta coyuntura la encuentra en un contexto de estrechez en el abastecimiento energético, como resultado de una aguda sequía, la que se añade a un insuficiente crecimiento de la oferta en la última década.
La mezcla de ambos factores amenaza con llevar la inflación fuera del rango meta del Banco Central y con dificultar -en alguna medida- el logro de un crecimiento del PIB en torno al 6%, proyectado por el propio instituto emisor en su último Informe de Política Monetaria.
Desde luego, el efecto final de este shock energético -el que se añade al alza en el precio internacional de diversas materias primas y alimentos- dependerá en buena medida de la persistencia y profundidad del mismo. También será fundamental la forma en que las autoridades económicas -tanto de nuestro país, como en las principales economías- reaccionen a este shock.
Con todas las dudas que plantea la situación político-social del Medio Oriente y África del Norte, al igual que la fortaleza de la recuperación de las economías industrializadas, parece razonable sostener que el cuadro macroeconómico que enfrenta nuestra economía exige de una respuesta cuidadosa de las políticas internas.
En efecto, no se puede soslayar el hecho que los mencionados shocks de costos aparecen en un contexto de fuerte estimulación -monetaria y fiscal- a la demanda interna, lo que se refleja en un crecimiento de la demanda interna de 16,1% el año pasado, cifra que se compara con un aumento del PIB de 5,2%.
La abundante liquidez existente en la economía ofrece el "combustible" necesario para que el shock de costos impulse un aumento de la inflación fuera de los objetivos del Banco Central.
Es importante añadir al respecto que el precio de los bienes no transables registró un alza considerable en el segundo semestre del año pasado -de 6,2% promedio respecto a igual período del año anterior-, lo que responde en buena medida a las condiciones de demanda, producción y empleo existentes en la economía chilena, además de algunos ajustes tributarios.
A ello se añade una progresiva aceleración del crecimiento de los salarios nominales durante los últimos meses. Como es bien sabido, la ausencia de presiones inflacionarias globales se explica por la caída que observó el tipo de cambio nominal durante buena parte del año, situación que parece improbable que se repita en el presente escenario.
En el contexto actual -con riesgos de una mayor inflación, a lo que se añade la amenaza de un deterioro del escenario externo- resulta imprescindible perseverar en la normalización de la política monetaria. Con el propósito de atenuar el impacto de este proceso de ajuste sobre el tipo de cambio real es importante lograr una moderación del impulso fiscal, lo que habitualmente no es sencillo, dada la inercia de los diferentes programas que dan forma a éste.
Al revisar las consecuencias sobre el crecimiento de la actividad y el empleo de las decisiones de política económica que se adopten en los próximos meses es importante recordar que éste depende esencialmente de las condiciones de empleo e inversión prevalecientes y no de la magnitud de los impulsos a la demanda agregada.
En especial, es importante lo que ocurra con la productividad agregada, la que se ha visto resentida en la última década, afectando el dinamismo de la economía.
Una explicación habitual de dicho fenómeno es el alto costo de la energía, aspecto que en las actuales circunstancias resulta esencial abordar y que de paso nos recuerda la importancia de las políticas microeconómicas sobre el crecimiento de mediano plazo, lo que a menudo se soslaya en la discusión de proyectos y regulaciones específicas.
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Posteado por: DAVID CORTES S. 01/03/2011 15:29 [ N° 1 ] |
El gobierno Chileno va por el camino equivocado, se insiste en optar por generadoras eléctricas que son dependientes directa o indirectamente del petróleo. Como se sabe tanto la energía geotérmica como la solar o eólica, no necesitan materia prima para funcionar, pese a que presentan dificultades particulares son lejos las alternativas mas convenientes para Chile, en vez de seguir condenando al país a carbonizarse. |
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Posteado por: Polo Alberto Ondegardo Esquivel 01/03/2011 15:49 [ N° 2 ] |
Si cae Jaddafi cae Fidel. Se levanta Latinoamérica y se consolidan las democracias y la economía liberal. |
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Posteado por: Carlos Vásquez Hernández 01/03/2011 21:33 [ N° 3 ] |
Pero estimadísimo Polo, cuando se trata de personas y sus ideales, es evidente que habrá dificultades mayúsculas: Se ira un lider, pero los seguidores, e incluso quienes hubiesen estado en su contra, necesitarán bastante tiempo para asumir un cambio asi de drastico. Para muchos un caos. En escencia, encuentro tu opinion llena de idealismo... loable, pero fundamentar un cambio automatico de una economía, mas aún tan global, sobre un hecho político como el que cuba logre generar una economía liberal... no me tinca. |
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Posteado por: Jaime López-Montes 03/03/2011 18:21 [ N° 4 ] |
Que facil es decir que los problemas mundiales se solucionarían con la caída de Gadaffi y la de Fidel. Detrás de esto, hay decenas de años gobernando dictatorialmente sus países. Dinastías humanas sostenidas por el poder del dinero y la sumisión forzada o no de sus pueblos. Que sus pueblos ven como salvadores de una cultura. En el caso de Libia, la sola caída de Gadaffi, dejará un vacío extraordinario de poder. La constitución étnica de la nación libia va mas allá de una raza, son grupos tribales que definen su equilibrio precario, por un jefe que no es jefe. De ahí la forma de ordenar el sistema que originalmente hizo Gadaffi para sustentar el poder de la nación. En las noticias se ven a una masa de gente, que no sabe a donde ir, sin una idea clara de que es lo que vendrá después de la hipotética caída del dictador. Y por lo que están luchando. Al final la componenda mantendrá a Gadaffi, y seguirá gobernando, con sus opositores cabezas de la revuelta en el exilio. Mientras il popolo seguirá en su rutina de pobreza y de lamentar no haber tenido la fuerza, aún con el ánimo externo de cambiar. |
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