
Desde que se consolidó el nuevo modelo de crecimiento en el país -a mediados de los 80- hasta ahora, el progreso de las regiones muestra una alta dispersión: mientras algunas se han expandido rápidamente, por encima del promedio nacional, otras se han rezagado.
Comprender las razones que hay detrás de este fenómeno es importante no sólo para cada territorio, sino también para identificar los factores que detienen el aumento en la productividad a nivel nacional.
Una evaluación reciente de la OCDE sostenía que el funcionamiento de las regiones podría ser mejorado para apoyar más efectivamente la inversión productiva, lo cual requiere considerar más los contextos regionales (económicos y sociales) en el diseño de las políticas públicas.
Una rápida mirada a las trayectorias de crecimiento de las regiones describe este fenómeno. El Norte Grande (con excepción de Arica) y el Norte Verde se han favorecido con el enorme crecimiento de la minería. De una forma similar, Los Lagos y Aysén presentan un gran crecimiento impulsado por la acuicultura. En un ritmo intermedio está el crecimiento de las regiones agro-industriales y forestales, desde O'Higgins hasta Los Ríos.
Una situación diferente se encuentra en las regiones que tuvieron un pasado industrial, como Valparaíso y Biobío, que han perdido gradualmente la competitividad de sus actividades tradicionales, sin que aparezcan otros rubros que tengan un dinamismo equivalente. En este grupo también se ubican Arica y Magallanes, que han retrocedido en su posición relativa por la pérdida de las condiciones especiales que tenía la primera y por la decadencia del petróleo, la segunda.
Estas tendencias evidencian que el crecimiento regional responde excesivamente a estímulos externos, como el precio de las exportaciones o los grandes proyectos de inversión, y muy poco al ambiente de gobernabilidad generado internamente. La consecuencia de este hecho es la creación de un entorno que traba la generación de nuevas capacidades competitivas y las mejoras en productividad de las empresas albergadas en cada territorio. Los análisis que comparan las regiones de Chile con las de países desarrollados confirman esta realidad.
Las regiones rezagadas quedan así expuestas a que su población migre hacia el resto del país o que sus recursos queden retenidos en actividades de bajo crecimiento y con empleos de menor productividad. Por ejemplo, la población en Arica y Magallanes crece en menos de la mitad que la de sus regiones vecinas y la productividad laboral en el Biobío se expande a un ritmo 40% menor que en el resto del país.
La principal razón de este fenómeno es que la institucionalidad de las regiones es joven y la generación de estas capacidades toma tiempo. Sin embargo, también es cierto que los avances que estamos realizando son muy lentos y en varias ocasiones están acompañados de retrocesos.
Las afirmaciones generales sobre la descentralización que han hecho todos los gobiernos son insuficientes sin una estrategia que fortalezca la gobernabilidad de los territorios, que genere espacios de interacción efectiva entre los actores relevantes y que admita que una negociación bien dirigida es el único camino para dar certidumbre a los inversionistas y lograr que los actores sociales se muevan tras una visión compartida.
El gobierno actual está desaprovechando la oportunidad de avanzar en esta dirección porque considera a las regiones como espacios en los que se deben ejecutar las prioridades nacionales, más que como territorios con capacidad para generar su propia agenda de desarrollo.
Se ha abandonado la idea de construcción participativa de proyectos regionales, lo cual posterga la expresión ciudadana y amenaza la gobernabilidad de los territorios, como ha sido demostrado en más de un caso en el último tiempo. Tampoco hay avances en el nivel político respecto de las elecciones de los consejeros regionales. La descentralización de algunas atribuciones específicas responde más a criterios de eficiencia del gobierno central que al fortalecimiento de la gobernabilidad regional.
En síntesis, para crear un ambiente que dé garantías a los inversionistas es fundamental una buena gobernabilidad en el nivel regional. Este sigue siendo uno de los desafíos que tiene el país en su anhelo de dar el salto al desarrollo en el transcurso de la presente década.
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Posteado por: Cristián García Carbone 08/03/2011 14:28 [ N° 1 ] |
Concuerdo con Ud. Sr. Marshall, |
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Posteado por: victor pacheco 08/03/2011 14:32 [ N° 2 ] |
Hay que aplicar un Plan Marshall a las regiones despues de estos 20 años de "Preogressismo" . Bien don Jorge. |
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Posteado por: Luis Aravena Rodríguez 08/03/2011 17:20 [ N° 3 ] |
Lamentablemente, en el Chile del siglo XXI, aún NO entendemos a cabalidad que la calidad y profundidad de la democracia que construyamos para el presente y el futuro, dependerá crucialmente del grado de descentralización y de autonomía que le brindemos y otorguemos a las regiones respecto de la metrópoli, que transforma a un Estado profunda e históricamente en centralizado como lo era la Roma en la época antigua.- |
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Posteado por: juan pablo cafena garfe 09/03/2011 09:02 [ N° 4 ] |
Los politicos no creen en el criterio y buen sentido de la gente, y ellos estiman que deben tutelarla y coartarla en todo sentido a punta de legislaciones y por supuesto, profitar de ella a punta de impuestos, para ser mantenidos. Arica y Punta Arenas, ciudades abandonadas irresponsablemente durante decadas por las linduras que integran a la clase politica. Solo buenas intenciones... |
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Posteado por: Benito Piuzzi Miranda 09/03/2011 09:26 [ N° 5 ] |
Creo que existe una gran potencialidad deseosa de expresarse en Regiones, pero falta una metodología, que facilite la interacción entre los diversos agentes involucrados, lamentablemente aquí interviene un defecto de nuestra idiosincracia, el deseo de trabajar solo, de ganar reconocimiento olvidando la importancia del trabajo común para el beneficio de todos. Así como hay personas emprendedoras, creo que pueden haber regiones emprendedoras, que pueden prescindir de los siempre recurridos recursos naturales,.. ¿por qué no, recurrir a instituciones extranjeras para elaborar y/o desarrollar productos tecnológicos, compartir tecnología de bajo costo para optmizar productos?..costará mucho incentivar una variante a la explotación de los recursos naturales?, tenemos la capacidad intelectual solo debemos pensar en los que necesitamos, como lo podemos lograr y ponernos a trabajar pensando en desarrollar una "etiqueta nacional" buena calidad y mirando hacia adelante y no hacia el lado, pasará mucha agua bajo el puente para que las Regiones puedan recibir lo que necesitan, mientras tanto,¿seguiremos con el debate del centralismo?... |
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Posteado por: Rodrigo Cuevas Arantxibia 09/03/2011 13:26 [ N° 6 ] |
Victor Pacheco: Bueno su nivel... |
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Posteado por: DAVID CORTES S. 13/03/2011 22:17 [ N° 7 ] |
Mientras dejemos la iniciativa a la lógica del lucro de empresas estamos fritos, la política actual es que el que quiera hacer un negocio en cualquier parte del país lo haga no mas mientras sea legal, no se considera el impacto en la gente que habita el lugar, las características del lugar y en definitiva todo queda en la práctica en manos del gobierno de turno que indirectamente decide si el proyecto se hace o no. |
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