Alejandro Sáez Rojas
"Probablemente el Chile de ayer fue tanto o más desigual que el actual, fue mucho menos dinámico y francamente más pobre. Pero mirado desde hoy, queda claro que en ese tiempo hubo un relato, un proyecto político para superar la pobreza y para proteger a los más pobres y también a los sectores medios. Está claro que ese proyecto fracasó, pero en la percepción histórica a veces se valoran los proyectos, los intentos. Eso es lo que va quedando".
Esta opinión -que es del director del Instituto de Historia de la Universidad Católica, Patricio Bernedo- refleja con agudeza cuál es el sentir hoy por hoy de muchos chilenos. Que se ha trabajado duro, que hay avances, que la economía es un oasis de crecimiento en un mundo de recesión, pero que por alguna razón no nos conformamos y añoramos épocas más cálidas, como aquella donde, en el imaginario, la educación era pública y gratis.
Estos pensamientos se transforman a veces en desazón. ¿Y todos estos años de esfuerzo? ¿Todo este tiempo de consenso en las medidas pro crecimiento, donde economistas políticamente distantes como Hernán Büchi y Alejandro Foxley supieron ahondar en sus semejanzas para construir un país ejemplo en el extranjero?
El talón de Aquiles de la economía chilena es visible y se llama distribución del ingreso. Es cierto, Chile ingresó a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), y esa entrada fue una condecoración más al excelente alumno que ha sido. Pero de inmediato saltaron las deficiencias: es el peor país en distribución de la ingreso de este selecto club. Un estigma que no nos gusta.
¿Alguna vez fuimos mejores en distribución del ingreso? Cómo se reparte la riqueza en Chile se mantiene igual según los datos de Eh Clio Lab de la Universidad Católica al menos desde 1965, que es para cuando existe registro. Los pobres se llevaban el 4% de los ingresos en 1965 y en la actualidad recogen el 4,3%. El 20% más rico recibía el 55,6% en 1965 y ahora explica el 56%.
Pero la torta que se divide es en la actualidad es mucho grande. Sólo entre 2005 y 2010, el ingreso de los hogares se incrementó 64%, de acuerdo al Banco Central. En las casas más modestas hay acceso a refrigeradores, computadores, televisores y hasta autos. Un dato: el desastre del Transantiago hizo que en Cerro Navia el uso del automóvil se incrementara en 49%.
Los estudiantes marchan por Santiago, ponen al Gobierno en jaque, pero la educación nunca había llegado a más chilenos. En 1990, sólo uno de cada treinta jóvenes de los segmentos más pobres de la población iba a la Educación Superior. Hoy uno de cada diez sigue estudiando después del colegio. De hecho, los jóvenes abren una esperanza en nuestros indicadores de distribución del ingreso. Según Claudio Sapelli, académico de la Universidad Católica, los ingresos entre los jóvenes de 25 a 34 años son más equitativos que los de sus predecesores. Quienes están cerca de la jubilación tienen mucha más diferencia en sus salarios que sus hijos más jóvenes.
El fenómeno antes descrito se produce porque los jóvenes son más educados: El porcentaje de cobertura de la educación secundaria entre los 55 años y los 64 años en Chile es de sólo 39%, mientras en el promedio de la OCDE es de 58%. En los jóvenes chilenos, sin embargo, el panorama cambia: entre los 25 y los 34 años, la cobertura de educación secundaria es de 85%, mientras que el promedio de la OCDE es de 80%.
Protección
Sin embargo, para el mismo Bernedo había una época donde el proyecto país era más inclusivo: "se forjó en la conciencia nacional la idea de un Estado de Bienestar que tendría como misión buscar directamente la protección de los más pobres y también de las clases medias".
El nuevo modelo económico -el actual- enfatizó el emprendimiento privado, la responsabilidad individual y la autorregulación, dice Bernedo: "las clases medias, la mayoría del país, quedaron en una suerte de orfandad y a merced de los agentes del mercado, pues su integración a la sociedad y a la prosperidad macro se hizo fundamentalmente a través del endeudamiento", dice el historiador y agrega: "Sin siquiera contar con entidades públicas que la protegieran efectivamente de los abusos de la 'letra chica', facilitados en gran medida por una cultura que ha privilegiado la autorregulación".
"El capitalismo funciona con un alto grado de ansiedad e insatisfacción", estima el historiador Alfredo Jocelyn-Holt. "La publicidad creciente muestra mundos y realidades conspicuas que pueden estar al alcance (lo están en la televisión), pero no necesariamente de los sueldos e ingresos de los consumidores. Por lo general participan de ellos mediante el consumo virtual, el vitrineo y el crédito (que es una manera de tener y no tener)", opina.
Hoy la gente, que es más educada y tiene más información, tiene más conciencia de las diferencias que antes: "el consumo conspicuo antes era puertas adentro o en el exterior", dice Alejandro Fernández, economista de Gemines. "Hay cosas que son más duras en la vida cotidiana: más delincuencia, menos vida de barrio, menos redes familiares, más exigencia, más endeudamiento. Es posible que seamos menos felices que antes, aunque tengamos más riqueza material y la misma desigualdad", dice el experto.
"Con todo, ha habido cambios notables en los últimos 40 ó 50 años", cree Fernández. "Ahora la mayoría de las personas estima que su destino depende de ellos y no de la suerte o de los pitutos".
"Chile masificó muy tardíamente su educación. La reducción de brechas ha permitido avanzar gradualmente en la distribución de los ingresos. El cambio va a ser gradual porque aún tenemos una gran parte de la fuerza laboral sin mucha escolaridad y con una calidad insuficiente", dice el investigador del Centro de Estudios Públicos, Harald Beyer.
"La gente hoy quiere mucha más justicia en la distribución de las oportunidades", dice Genaro Arriagada. "Lo anterior significa una agenda mucho más exigente...Un esfuerzo de imaginación que no parece estar presente ni en el Gobierno ni en la oposición".
El capitalismo funciona con un alto grado de ansiedad e insatisfacción, la publicidad creciente muestra realidades (que no están) al alcance de los sueldos de los consumidores".Alfredo Jocelyn-HoltHistoriadorLa percepción de haber vivido en una sociedad más igualitaria nace en un discurso iniciado a fines de los 30 (...) Fue el Chile que elevó la participación ciudadana en el sistema democrático".Patricio BernedoDirector Instituto de Historia UCTenemos más demandas no porque hayamos estado detenidos en la mediocridad los últimos 20 años, sino precisamente porque el ingreso se multiplicó por tres".Genaro ArriagadaAnalista y político
|
Posteado por: rodrigo gonzalez fernandez 07/08/2011 12:01 [ N° 1 ] |
A mayor ingreso percápita más serán las demandas, que duda cabe, y mayores serán las exigencias por educación de calidad. Esto parece obvio y muy difícil de abordar y solucionar. |
|
Posteado por: Hector Ramon Saez Silva 07/08/2011 17:10 [ N° 2 ] |
Crear empleos y educaciòn basura es la consigna y el resultado triste,real y que lo vemos todos los dìas en CHILE ,en su juventud,màs las familias respectivas perdidas los unos y los otros entre créditos y "estudios basura" es abismante. Si esto es "avanzar y desarrollarse" Colegio,Viviendas Dignas ,Universidades Tradicionales Parques, plazas ,playas y campos limpios,con equipamientos sociales y de confort en proximidad. Barrios como el Golf, Vitacura ,Providencia, Ñuñoa màs Valdivia, Osorno, etc còmo referentes arquitectònicos de los años de mansiones y CASAS decentes. La ciudad basura actual y su gente convirtiéndose también en basura social,realmente,honestamente no me gusta para nada,ni menos para nuestros hijos ni para la generaciones futuras. Usted qué piensa? .Atentamente R Saez |
|
Posteado por: Hans Seemann 07/08/2011 19:06 [ N° 3 ] |
Yo sé que esto no le gusta escuchar a mucha gente, pero es una verdad innegable: las protestas de los jóvenes son producto de demandas generadas e insatisfechas que nacieron durante los 20 largos años de la Concerta. Es decir algo hizo mal la Concerta para que sus hijos protesten así. Si uno como padre hace lo mejor posible con sus hijos, es altamente probable que estos hijos se puedan desarrollar emocional, intelectual y económicamente en forma normal, respetando al otro, dejando las ambiciones desmedidas a un lado, siendo solidario con el necesitado. Si el Estado (es decir los padres) no fue capaz de alimentar y educar debidamente a sus hijos, entonces hoy heredamos una generación frustrada por falsas promesas y alegrías que nunca llegaron. Finalmente, lo que dijo un ex respecto a la ingobernabilidad, se fue de tarro, pero es lo que quiere la oposición. |
|
Posteado por: Jaime Alvarez Calvo 08/08/2011 11:46 [ N° 4 ] |
Qué dirán los que responsabilizan sistemática y exclusivamente al modelo "neoliberal" de los niveles de desigualdad que existen en Chile...las cifras dejan claro que la desigualdad de nuestro país no es producto del sistema económico, existía de mucho antes...esos son los mitos o cuentos que cuentan sistematicamente los "progresistas" desde hace años, claramente el caldo de cultivo para que la opinión pública se haga una idea distorsionada de los hechos. |
|
Posteado por: Alvaro Rojas 08/08/2011 12:37 [ N° 5 ] |
Winston Churchil: "no confío en ninguna estadística que yo no haya falsificado". |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |