Bernardita Aguirre Pascal
Al urgente llamado del Hogar de Cristo al Gobierno para salvar más de 30 centros que están en peligro de cerrar por el grave déficit económico que alcanza los $3.500 millones, se sumó la fundación Las Rosas, que hasta agosto de este año presentaba un déficit de $683 millones y la sociedad San Vicente de Paul, que opera con un déficit anual de $400 millones.
Todas, instituciones que atienden a adultos mayores. Pero un recorrido de "El Mercurio" por distintas fundaciones muestra que el problema es más generalizado y afecta también a quienes trabajan con niños, enfermos y gente privada de libertad.
El 2011 los gastos del terremoto, la incertidumbre económica y el bajo aporte del Estado a las instituciones sociales parece haberse confabulado con un mayor costo de atención y una sociedad que exige un buen trato hacia los más desvalidos pero que por otro lado bajó sus aportes porque desconfía de qué se hace con el peso del vuelto o el billete que entrega en la colecta.
Sólo en el Hogar de Cristo en el último año los aportes de grandes empresas y donantes cayeron en 25% y al mismo ritmo (27%) cayó la recaudación de vueltos en supermercados.
Somos desconfiados
En Chile el 93% de las personas reconoce que hace algún tipo de aporte en dinero a personas que piden en la calle, colectas, en la misa o como socio de una fundación. Así lo muestra el Estudio Nacional de Voluntariado de Collect y fundación Trascender de este año.
Lo que llama la atención es que el grupo socioeconómico ABC1, conformado por los que tienen más ingresos, es el que tiene la menor tasa de donación. Mientras en este grupo el 87% reconoce dar dinero, en el grupo C3 lo hace el 95%, en el C2 el 94% y en el D el 91%.
Lo que sí ocurría hasta el año 2009 era que el monto promedio aportado por el grupo más rico era significativamente mayor en comparación a lo que daban los sectores medios y bajos. Pero en el 2011 esto cambió, el ABC1 experimentó una brusca baja en sus aportes, de $9.171 en 2009 a $3.706 en 2011, e incluso su aporte llegó a ser menor que el entregado por el C2: $4.168.
"La gente sigue donando, pero el monto que entrega es lo que baja significativamente", advierte Valentina Insulza, directora ejecutiva de la fundación Trascender.
El estudio reveló que a nivel global la donación promedio cayó un 52%, de $5.463 a $2.639.
La principal razón para no aportar es la desconfianza (ver recuadro). Pero también influye el giro que tenga la fundación.
En Paternitas tuvieron que educar a la comunidad para convencerlos de que donar a los presos y sus familias era bueno. "Ayudar a Paternitas es ayudarse a sí mismo, es un seguro de vida, un seguro de los bienes personales y de la familia porque es ayudar a combatir la delincuencia", cuenta el padre Nicolás Vial, presidente de esta entidad.
En Corporación La Esperanza, que rehabilita personas adictas a las drogas de escasos recursos, no han logrado conseguir donaciones de personas.
"Hemos invertido mucha plata en tratar de armar esta red de amigos, pero no ha resultado porque si ya hay problemas en general para dar, lo último a lo que van a dar es para combatir la droga. Las marcas tampoco quieren asociarse como espónsor a algo feo", explica la directora ejecutiva de la entidad, Ana Luisa Jouanne.
En Banigualdad, en cambio, no han sufrido una baja en los aportes porque su base de financiamiento viene del aporte mensual de 37 mil personas que dan en promedio $4.000 mensuales, cuotas chicas que duelen poco. "Además el modelo de proyecto social es atractivo porque tiene que ver con algo que está de moda que es el emprendimiento y el emprendimiento popular", explica el presidente de Banigualdad, Patricio Cordero.
World Vision, organización en que particulares apadrinan niños en riesgo social, tampoco han tenido problemas económicos a pesar de que a nivel internacional les están cortando los padrinos extranjeros para que chilenos apadrinen. Elza Fagundes, directora nacional de World Vision, explica: "este proyecto tiene un componente muy concreto que es el aporte para transformar la vida de un niño en particular, a través de la educación y desarrollo, hasta lograr que él traspase la línea de la pobreza, y esa forma de trabajo es muy potente".
Rol más activo del Estado
En Chile hay cerca de 15 mil organizaciones sociales. "Son tantas sus necesidades que las organizaciones terminaron desquiciadas buscando plata, poniendo a puros empresarios top en sus directorios, montando estructuras de márketing brutales para levantar su marca y competir con la Teletón, cuando esa plata podría estar en las personas que lo necesitan", opina Alejandra Pizarro, directora ejecutiva de la Comunidad de Organizaciones Sociales.
Esta entidad hoy une a 104 fundaciones que trabajan juntas por sus necesidades. "Aquí el Estado tiene un rol protagónico porque las organizaciones sociales que trabajan con gente en situación de pobreza hacen una tarea subsidiaria del Estado", explica Pizarro.
Ella aclara que no aspiran a que el Estado se haga cargo sino que los vea como un socio y defina una política global. "No siga con estas mezquindades. No me parece razonable que cada organización tenga que hacer un tremendo lobby para conseguir ciertas garantías que son de suyo necesarias. Aspiramos a que la política pública sea justa, democrática y equitativa", dice Alejandra Pizarro.
En las instituciones coinciden en que los aportes son bajos. El Sename aporta $160 mil al mes y mantener a un niño en condiciones dignas cuesta $300 mil mensuales, los ancianos tienen sus pensiones básicas solidarias de vejez que llegan a los $122.500 pero gastan en promedio $360 mil y los enfermos mentales prácticamente no tienen financiamiento estatal.
"La plata del Sename es siempre la misma y las necesidades de los niños van creciendo. El sistema proteccional tiene una falla y es un problema general de todas las organizaciones que atienden niños y eso el Sename lo sabe, pero falta una voluntad política para destinar más dinero para que el Sename lo reparta", dice Pablo Pérez, asesor nacional de desarrollo de programas de Aldeas Infantiles SOS.
De su presupuesto anual sólo el 25% de los ingresos viene vía subvención estatal a través del Sename y algunos convenios de jardines infantiles de Junji e Integra; el 1% viene de aportes de la red de amigos y el 74% restante proviene del presupuesto internacional de la organización. El dinero, que lo envían principalmente de Europa, se ha restringido, y de los $6.500 millones que les cuesta mantenerse anualmente, para el próximo año tienen un déficit de $440 millones. Para salvarlo piden más subvención y donaciones.
Lo mismo pasa con los adultos mayores. Ellos hoy viven más, requieren más medicamentos y atención. "Nos está costando mucho. Las cosas son más caras, los adultos mayores son cada vez más dependientes, el costo de medicamentos, pañales y alimentación especial; la verdad es que no nos alcanza y les debemos a nuestros proveedores", explica Yasmina Barría, directora de hogares de fundación Las Rosas.
En Paternitas el aporte estatal no sube de un tercio de lo que necesitan para rehabilitar a los presos y atender a sus familias, que son $50 millones mensuales. "Eso lo encuentro insólito. Los dos tercios restantes hay que buscarlos, pedir y aumentar los socios, tenemos 5 mil socios y necesitaríamos 20 mil. Hay que desgastarse en forma desmedida, no en lo que corresponde que es en la parte moral, técnica, profesional y humana, sino que en buscar recursos", se queja el padre Nicolás Vial, presidente de la fundación Paternitas.
La falta de fondos está haciendo peligrar el funcionamiento de una casa de acogida para hijos de personas privadas de libertad en Puente Alto, que atiende a 42 familias y tiene un costo de $12 millones al mes, y el Sename entrega poco menos de $5 millones. "Vamos a tener que cerrar Paternitas Trabajo que capacita a 800 personas anuales y una clínica terapéutica para rehabilitar a consumidores de droga que han delinquido en El Monte", agrega Nicolás Vial.
El problema con que se topan las fundaciones es que a la hora de golpear puertas para pedir aportes, las empresas y los particulares también las cierran porque creen que el Estado se debe hacer cargo.
En el estudio de voluntariado un 8% de los que no aportan dijeron que no lo hacen porque el Estado debe hacerse cargo y un 6% porque paga sus impuestos.
"Existe un estado de ánimo en las empresas y las personas respecto de que el Estado debe asumir un rol más activo y protagónico en la causa social, hacerse responsable y destinar más recursos para atender a la infancia vulnerada", dicen cercanos a María Ayuda.
Coincide Elza Fagundes, directora nacional de World Vision: "Este año la agenda pública está puesta en los conflictos sociales, lo que ha desviado la atención, y se ha pedido un rol más activo del Estado y no de las organizaciones de la sociedad".
La gente no da por individualismo y desconfianza
"Viendo este estudio y otros que hace Collect nos hemos dado cuenta de que la sociedad se ha vuelto cada vez más individualista y desconfiada. El cuidado personal, la preocupación por el cuerpo y lo propio han aumentado en desmedro del interés por lo colectivo", dice Valentina Insulza, directora ejecutiva de fundación Trascender.
Eso también se refleja en su forma de vincularse con el mundo social. "Prefiere hacerlo a través de un método rápido, que no se note, pero no de manera permanente. Prefiere dar un vuelto a ser socio y menos ser voluntario de una fundación", explica Insulza.
El Estudio Nacional de Voluntariado muestra que más del 90% de los chilenos dice que dona. Pero la mayoría prefiere hacerlo dando el vuelto en supermercado o en la farmacia (84%) y en las colectas o campañas (80%); en tercer lugar está la moneda que se entrega a quien pide en la calle (68%). Sin embargo, sólo el 40% se compromete con donaciones mensuales y sólo un 10% trabaja como voluntario.
"Al ser yo el importante se desarrolla un nivel de transacción brutal. Yo te doy pero tú me das algo a cambio", explica Alejandra Pizarro, directora ejecutiva de la Comunidad de Organizaciones Solidarias.
Incluso hay fundaciones que ofrecen a sus socios clubes de beneficios, con lo que el aporte deja de ser gratuito.
Por otra parte, la donación está dañada por la profundización de los niveles de desconfianza dentro de la sociedad. Según el Estudio Nacional de Voluntariado de Collect y fundación Trascender, el 31% de la gente no lo hace por esta razón. En el grupo socioeconómico ABC1, más de la mitad de la gente con mayores ingresos no dona porque no confía en la gente y en las instituciones que piden dinero.
Por eso en la Comunidad de Organizaciones sociales trabajan para que las fundaciones aumenten sus niveles de transparencia, lo que también tiene costos.
La idea es que quien se interese pueda saber qué hacen, cómo lo hacen, con quién lo hacen. Que usen la página web no sólo para pedir dinero, sino para mostrar su labor.
Instituciones abogan por nueva ley de donaciones con fines de pobreza y discapacidad
Como un apéndice de la ley de financiamiento de partidos políticos en agosto de 2003, así nació la primera ley de donaciones con fines de pobreza y discapacidad. Una ley con serias deficiencias y un reglamento que nunca se hizo la dejaron casi como letra muerta.
Luego, el año 2009 se modificó para fomentar las donaciones, pero según Ana Luisa Jouanne, directora ejecutiva de Corporación La Esperanza y miembro de la comisión que trata este tema dentro de la Comunidad de Organizaciones Solidarias, " salió tan mal redactada, la ley y el reglamento, que hasta el día de hoy es extremadamente difícil usarla".
Hoy están nuevamente intentando mejorarla. Hace dos semanas, una nueva modificación fue firmada por el Presidente de la República de la mano de la ley de reconstrucción, llamada ley Cubillos, y acaba de ingresar a la Comisión de Hacienda de la Cámara.
"Ésta simplificará su operación y permitirá rebajar el 50% de lo donado de impuestos. Hago un llamado a los parlamentarios a aprobarla porque esta ley va a incentivar la donación de empresas", agrega Jouanne.
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Posteado por: edgar rodriguez fuentes 09/10/2011 18:25 [ N° 1 ] |
Seria bueno preguntarle alos PC PS si esto los tiene contentos? Ellos son los que se llevan avivando la cueca de los "RICOS" y los pobres asustando y pregonando la lucha de clases,ahora encaminada a los estudiantes(QUE DE ESTO NO TIENEN "NADA")con el lema "NO PROFIT"Tambien pregonando a viva voz los"Explotadores de los COMERCIOS BANCOS INDUSTRIAS LINEAS AEREAS ETC" con todo esto cualquiera se vuelve dadivoso,"ONOFRE" |
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Posteado por: Hans Seemann 10/10/2011 11:40 [ N° 2 ] |
Debería haber una "Teletón" para que cada año una institución de beneficiencia distinta obtenga los recursos donados. |
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