Los efectivos de la Minustah -los cascos azules de Haití- y el llamado a la calma del Presidente René Preval han bastado, por ahora, para lograr un relativo control de la violencia. Pero nadie se atreve a pronosticar el comportamiento de un pueblo en extrema pobreza, sin perspectivas de desarrollo inmediato y que sobrevive gracias a la ayuda exterior. Algunos quieren ver en los desórdenes la mano de sectores interesados en desestabilizar el proceso político -seguidores de Jean Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica, a quien querrían reinstalar en el sillón presidencial- o de las mafias de narcotraficantes que se beneficiarían de un caos generalizado. Sin embargo, es razonable pensar que, dada la pobreza, el alza del precio del arroz, principal alimento de los haitianos, fue motor suficiente para desatar los ataques y saqueos.
Para los chilenos, el drama de Haití es cercano, pese a la distancia, por la presencia allí de tropas nacionales. Cientos de soldados y carabineros chilenos han realizado una labor invaluable para lograr la estabilidad y colaborar en la reconstrucción. El "Batallón Chile" está estacionado en Cap Haitien, al norte, una zona en la que no ha habido grandes disturbios y sólo se reportó un intento de saquear los almacenes del Programa Mundial de Alimentos. En tanto, el contingente basado en Puerto Príncipe ha colaborado en tareas de patrullaje durante los disturbios.
Según Juan Gabriel Valdés, quien fue el primer jefe civil de la Minustah tras la caída de Aristide, el problema de Haití no es militar, sino de desarrollo. Desde la intervención de la ONU, el país consiguió estabilidad política, pero persiste la crisis económica y social, que deriva en desempleo y hambre de la población.
El drama de Haití por el encarecimiento de los alimentos lo están viviendo también casi 40 países en desarrollo de diversas regiones, que igualmente han sido escenario de motines, violencia y saqueos; entre ellos, Egipto, México, Pakistán, y varias naciones muy pobres de África. Organismos internacionales como la FAO, el FMI y el Banco Mundial han alertado de que las alzas en los precios de alimentos en los mercados mundiales -65 por ciento desde 2002, según la ONU- pueden traer graves y generalizados problemas sociales. Robert Zoellick, del Banco Mundial, observó que el trigo subió 120 por ciento en el último año, y en un informe, ese organismo hace hincapié en que las alzas se mantendrán al menos hasta 2015.
La crisis de los combustibles -y el consiguiente auge de los biocombustibles derivados de caña de azúcar o maíz-, los desastres climáticos que afectan el rendimiento de la producción mundial de granos y el mayor consumo en China e India son los componentes claves del aumento de los precios de los alimentos. Siendo así, los organismos internacionales han recomendado invertir recursos en mejorar la tecnología agrícola y la infraestructura básica, como riego y transporte, para estimular la oferta. Por su parte, el Primer Ministro británico, Gordon Brown, ha llamado a los países del G-8 a estudiar soluciones al alza de precios. Pero serán los gobiernos de los países más afectados los que tendrán que tomar las decisiones correctas para evitar o paliar una crisis con profundas consecuencias.
Ecuador y los cambios en la cúpula militar
El Presidente Rafael Correa, en un gesto que buscaba reafirmar la autoridad política sobre los militares, reemplazó a los altos mandos y al ministro de Defensa, Wellington Sandoval. Las razones esgrimidas son de peso: no fue informado de la incursión de Colombia en territorio ecuatoriano por las FF.AA. ni por su ministro, sino directamente por el Presidente colombiano, Álvaro Uribe. Es una falla gigantesca: un Presidente debe recibir el reporte inmediato de sus hombres de confianza.
Ya había sido destituido el jefe de la inteligencia militar, pero es curioso que recién cinco semanas después del operativo colombiano en el que murió Raúl Reyes, líder guerrillero de las FARC, Correa haya tomado esta decisión, denunciando, además, que los militares están infiltrados por la CIA estadounidense.
Al margen de la oportunidad de los cambios, en Ecuador es motivo de polémica que Correa haya designado en el cargo de Sandoval a su secretario personal, Javier Ponce, un periodista conocido por sus críticas a las FF.AA. y a quien acusan de "menoscabar por años el prestigio" de los militares. Las intenciones del nuevo ministro de Defensa son "transparentar" las actividades castrenses, especialmente en lo que se refiere a las actividades de coordinación con otros países. Los oficiales salientes han rechazado tajantemente la denuncia de Correa acerca de cualquier actividad ilícita. Sin embargo, el Presidente ha insistido en la necesidad de hacer investigaciones.
Aún es prematuro juzgar sobre los cambios que el Presidente Correa quiere implementar en las fuerzas militares para someterlas al control civil y reducir su influencia política, según se ha dicho, pero se espera que ellos se hagan desde una perspectiva profesional y que no intervengan factores ajenos, capaces de crear malestar en los cuarteles, lo que podría afectar la frágil estabilidad y gobernabilidad de Ecuador.
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Posteado por: Ramón Zañartu Covarrubias 14/04/2008 11:50 [ N° 1 ] |
Visité Haití años atrás y lo que se ve allí le encoje a uno el corazón. |
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Posteado por: Roberto Finat Díaz 14/04/2008 12:41 [ N° 2 ] |
Fuerza ONU, Minustah, ya ha causado 5 muertos y 100 heridos a bala entre los haitianos desarmados que protestaban con la angustia del hambre. |
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