La reunión hemisférica de los consejos para las relaciones internacionales de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, EE.UU., México y Uruguay, celebrada en Santiago, debatió los contrastes entre el positivo afincamiento de la legitimidad democrática y el persistente crecimiento de la casi totalidad de las economías latinoamericanas, y los insignificantes avances de su integración regional, la debilidad de sus instituciones y organizaciones políticas internas e interamericanas y el anacronismo de sus aparatos estatales. Con ocasión de este encuentro, también se consignó un mayor interés de Canadá en América Latina y la sensibilidad de la diplomacia de EE.UU. para abordar sus diferencias con algunos gobiernos de la región, en particular con Venezuela y Ecuador.
Es probable que el conjunto de las deficiencias institucionales y de gestión pública explique que América Latina se sitúe a la zaga en el ritmo de expansión del resto de las economías emergentes, incluso de África. Más importantes aún son los riesgos de frustración de las legítimas aspiraciones de bienestar de sus pueblos, alentados por expectativas económicas promisorias que no son satisfechas debido a las ineficiencias generalizadas del sector público, a las limitaciones impuestas a los privados y al retraso de los dirigentes para modernizar las acciones e instituciones políticas.
Particular importancia se atribuyó a la insuficiente inversión en infraestructura y a la ausencia de políticas públicas pragmáticas que permitan aprovechar los significativos potenciales energéticos de Latinoamérica, tanto para el progreso de las naciones como para su comercio internacional e integración vecinal. A este respecto, nuestro país sobresale negativamente por la deficiente calidad de las comunicaciones viales y ferroviarias con Bolivia y Argentina, por la reducida matriz y estrechez energética, por la nula interconexión eléctrica con sus vecinos y la frustrada conexión gasífera con Argentina. Estos rezagos son inquietantes, porque su corrección requiere de visiones de largo plazo y de acciones persistentes que hoy no se vislumbran. Asimismo, son indicativos del predominio de la retórica en la prioridad y en el estado de las relaciones vecinales de Chile.
Los debates anuales de los principales consejos para las relaciones internacionales de América entregan una perspectiva independiente de la diplomacia oficial, sólidamente fundada en la solvencia de las instituciones participantes. Sus análisis y su influencia son útiles y deberían ser considerados por nuestra Cancillería y por las demás de la región.
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