Está pronta a reunirse en Ginebra la Asamblea Mundial de la Salud, integrada por todos los países miembros de la OMS y máxima autoridad de esta organización que forma parte del sistema de la ONU. La tarea de la OMS es una de las más valiosas entre las que dependen de la diplomacia internacional, tantas veces criticada por sus dificultades para lograr acuerdos políticos. No obstante, en algunos campos que requieren un enfoque más técnico y que tienen serias consecuencias para la población mundial, los organismos internacionales cumplen una labor insustituible. El sistema de vigilancia epidemiológica, por ejemplo, que procura una alerta y una respuesta rápidas a la aparición de nuevas enfermedades, sólo puede ser abordado por una entidad multilateral que asegure la participación de todos los países de la Tierra. No obstante, en años recientes se ha producido un distanciamiento de los criterios técnicos sanitarios, lo que puede llegar a comprometer los esfuerzos en favor de la salud mundial. Así, consideraciones puramente políticas han impedido que Taiwán forme parte de la OMS. Es lamentable que se excluya a dicho país, pues se trata de un centro muy activo en el comercio internacional, y por sus puertos y aeropuertos circulan millones de toneladas de carga y otros tantos millones de pasajeros. Como es evidente, podrán también atravesar las enfermedades. Por tanto, la exclusión de Taiwán constituye una falla técnica de la OMS que no debería prolongarse.
En ocasiones anteriores, varios países han representado la incongruencia entre aspirar a una vigilancia y "aplicación universal" del reglamento sanitario, y excluir a una nación por diferencias políticas y diplomáticas con otro miembro. Chile, mediante un acuerdo de la Cámara de Diputados, hace tres años aprobó una moción, con respaldo del Ministerio de Salud, para que Taiwán fuera admitido como observador en esa organización. Pero, pese a que los principales brotes de nuevas enfermedades han ocurrido en Asia, la situación no se corrige y, al parecer, se va agravando, puesto que las autoridades de la OMS han adquirido nuevos compromisos con China para asegurarle que en ninguna circunstancia se comunicarán con las autoridades sanitarias de Taiwán sin la autorización de Beijing.
Es natural que una organización técnica no quiera tener dificultades con un país como China, pero son demasiado contundentes los argumentos para la incorporación de Taiwán a la OMS como para que ésta pueda mantener su prestigio si se niega a recibirlo como observador.
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Posteado por: Francisco Javier Parra V. 18/05/2008 16:58 [ N° 1 ] |
EL TIBET, OK. ¿...Y TAIWÁN QUE...? El mundo libre ya no puede seguir mirando con complacencia ni tolerando, por razones de oportunismo económico, la alegre aplicación, por parte de un gobierno de un país como el de China comunista, de la doctrina enunciada bajo la fórmula de que “los fuertes hacen lo que pueden y los chicos y débiles sufren lo que deben”. Si la humanidad quiere seguir bajo el amparo de la libertad, de los derechos humanos y del progreso, debe ponerles freno a las malas actitudes del régimen comunista de China continental, y optar definitivamente por el reconocimiento de la soberanía de Taiwán no solo en la Organización Mundial de la Salud, sino en la propia Organización de Naciones Unidas. Buen tema, para las oraciones del Dalai Lama. |
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