Cunden preocupaciones fundadas sobre el futuro de los medios de comunicación ecuatorianos en cuanto a su independencia respecto del gobierno. Los antecedentes no son alentadores. El Presidente Correa ha mantenido hace largo tiempo una relación tensa con los medios de su país, ha manifestado reiteradamente su intención de regularlos y apoyó abiertamente al Presidente Chávez en el cierre del canal de televisión opositor, RCTV. Por lo demás, es ampliamente sabido que ambos mandatarios comparten una agenda que promueve el control y la propiedad estatales en las más diversas actividades.
Hechos recientes profundizan el desasosiego sobre la evolución de la libertad de expresión en Ecuador. A 10 años de la crisis financiera de un grupo económico que fue protagonista del colapso bancario que causó importantes pérdidas a los ahorrantes, el gobierno procedió a incautar tres canales de televisión y numerosas frecuencias de radio pertenecientes al mismo. Esta medida, conducente a la recuperación de activos, podría haber pasado sin reproches de existir garantías sobre la ulterior operación sin restricciones de los medios incautados, y de haberse aclarado los procedimientos para una pronta y transparente venta a privados. Lamentablemente, no se han ofrecido esas seguridades, con el agravante de que hace pocos meses el diario "El Telégrafo" experimentó una situación similar y, finalmente, fue convertido en un órgano de prensa oficial. La desconfianza aumentó por la divergencia y renuncia del ministro de Finanzas y por el contexto de intimidaciones por el oficialismo en que se desenvuelve la prensa ecuatoriana.
Poco después, en esta misma semana, el Consejo Nacional de Radio y Televisión, controlado por el gobierno, anunció la revisión de las concesiones otorgadas a más de dos centenares de radios y canales de televisión.
Todo lo anterior debe considerarse en el contexto de la campaña del Presidente Correa en un referéndum para aprobar una nueva constitución que le permitirá reelegirse y perpetuarse en el poder, en un esquema muy similar al de sus pares en Bolivia y Venezuela.
Los acontecimientos en Ecuador podrían amagar la legitimidad del proceso político en ese país y son contraproducentes para el Jefe del Estado. Lo beneficiaría despejar sin más tardanza las dudas que ha despertado sobre el respeto al funcionamiento de los medios de comunicación en esa república andina.
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Posteado por: Carlos Dankert Stark 11/07/2008 11:45 [ N° 1 ] |
Notable aumento de las vocaciones dictatoriales marxistoides. |
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Posteado por: Leonardo Antonio Castro Balmaceda 12/07/2008 14:47 [ N° 2 ] |
En cuanto se habla de reelegirse un presidente, se agrega el término perpetuarse en el poder, lo que no es necesariamente cierto. Cuando se trata de un presidente de otro signo no se dice nada, caso Uribe en Colombia. Respecto de la libertad de prensa. ¿Por qué no se revela inquietud respecto de los medios de comunicación en Chile como la T.V. abierta? Dan todos lo mismo de modo uniforme. Sus noticieros son iguales, se privilegia el mismo tipo de noticias y se desperfila otras de carácter más crítico. Los lectores de noticias están pauteados basta oír el mismo vocabulario ya sea incriminatorio o elogioso; pero siempre con la misma visión sistémica. Creo que se salvan algunos programas de reportajes como Informe Especial o Contacto. Todo lo demás es idéntico. |
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