Cuando el panorama económico se ve ensombrecido por la incertidumbre ante la reaparición de la inflación y una posible recesión mundial, la industria turística nacional presenta cifras muy auspiciosas. Durante el primer semestre de 2008, el turismo generó ingresos por mil millones de dólares -22 por ciento más que el año pasado-, y el número de turistas creció más de nueve por ciento, para encumbrarse por sobre un millón 400 mil personas.
Esto significa que las metas de Sernatur, de alcanzar los dos mil millones de dólares de ingresos para el Bicentenario, se adelantarían en dos años, lo que revela cuán dinámica puede llegar a ser la industria turística en el futuro, como estas páginas lo han venido advirtiendo hace ya casi dos décadas. Es cierto que una parte del aumento de los ingresos puede deberse a que se está midiendo en dólares, moneda que se ha devaluado, lo que explicaría la discrepancia entre el mayor aumento de los ingresos y el menor aumento de los turistas, pero, en cualquier caso, las cifras son suficientemente importantes como para que los agentes económicos relacionados con el turismo aprovechen las señales para intensificar sus esfuerzos.
El turismo internacional que se está desarrollando en nuestro país no es masivo, sino más bien de nicho, asociado a ciertas características únicas de nuestra geografía, como las Torres del Paine o San Pedro de Atacama, o de nuestra cultura, como la Isla de Pascua, o asociado a lo remoto de nuestra ubicación, que atrae a un creciente número de cruceros marítimos. Pese a ser un turismo selectivo, la demanda potencial requiere una inversión en infraestructura muy superior a la existente, que permita construir circuitos turísticos que la satisfagan. Por ejemplo, la Patagonia chilena se ha transformado en un nombre glamuroso, que se identifica con sus atributos de lejanía y belleza natural -con bosques nativos, glaciares, campos de hielo y canales únicos en el mundo- y una geografía con nombres asociados a la historia de la navegación y al viaje de Darwin en el "Beagle", que dio lugar a una de las teorías científicas más exitosas de la historia. A eso se agrega la fascinante y trágica historia de las cinco tribus nativas -onas, hausch, yaganes, alacalufes y tehuelches-, que atraen poderosamente al turista sofisticado. No obstante, la infraestructura turística es aún incipiente, y la complementación con los circuitos argentinos tiende a ser erróneamente resistida por ambas partes. Éste es un desafío para el Gobierno y las industrias del transporte, hotelera y de servicios, pero en este rubro los órganos estatales y el sector privado se han desenvuelto con agilidad.
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Posteado por: Alejandro Vial Latorre 14/07/2008 10:18 [ N° 1 ] |
Con los precios que cobran no es de extrañar que la industria turística nacional obtenga los resultados que muestra. ¿Cómo es posible que un día en las termas chilenas cuesten casi lo mismo que un viaje a Buenos Aires, traslado y hotel incluidos? |
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