Sábado 24 de Enero de 2009
Dramáticas esperas de trasplantes

El caso dramático de una persona joven que requiere de urgencia un trasplante para mantenerse con vida se repite con cierta frecuencia en el país y conmueve a toda nuestra sociedad. Se suceden los llamados desesperados de sus familiares y amigos, las declaraciones de las autoridades y los informes clínicos. Los esfuerzos que se despliegan en estos casos conducen a desenlaces que pueden ser muy diferentes, pero que no parecen depender ni de la enfermedad ni de la atención profesional, sino de la eventualidad de que aparezca un donante en el momento oportuno. Dentro de ciertos márgenes, es inevitable que en estos casos jueguen un papel importante circunstancias que nadie puede controlar, pero en cada oportunidad queda la impresión de que el sistema nacional de trasplantes está lejos del óptimo y podría ser perfeccionado.

Las autoridades de salud, diversos parlamentarios y amplios sectores ciudadanos piensan que es necesario modificar la legislación, pues estiman que las dificultades se deben a la escasez de donantes. En Chile, la reacción usual a toda suerte de problemas consiste en buscar soluciones legales, modificando leyes, pero en el caso de los trasplantes, aunque por cierto pueden cambiarse las leyes para facilitar las donaciones de órganos, el problema no parece estar bien identificado. Al parecer, no es la falta de voluntad de los potenciales donantes lo que frena el número de trasplantes, sino la carencia de una red bien organizada que se encargue de detectar a los potenciales donantes, conseguir el consentimiento de sus familiares y, luego, cuidar y transportar los órganos.

La mayor parte de los donantes de órganos provendrá del sistema público de salud, por la simple razón de que en él se atiende la inmensa mayoría de la población. Asimismo, es probable que una proporción muy alta provenga de personas que fallecen por accidentes y que quedan con muerte cerebral y pocas probabilidades de recuperarse. Pero ante la gran demanda que experimentan los servicios de urgencia, las personas con muerte cerebral tienen baja prioridad para ocupar las salas de cuidados intensivos. El contacto con las familias y todos los pasos que deben darse a continuación deben estar en manos de un equipo operativo durante 24 horas, con cirujanos en condiciones de extraer los órganos y sistemas para preservarlos y transportarlos. Si el número de donantes se duplicara, el sistema de salud no tendría cómo procesar tantos casos.

En definitiva, la tarea más importante en este campo de las autoridades debiera ser fortalecer la red necesaria para mantener un sistema de trasplantes que dé respuesta eficaz a quienes sufren las graves enfermedades que sólo pueden recuperarse mediante el reemplazo de un órgano.

2 Comentarios publicados
Posteado por:
Edgard P. O.
25/01/2009 10:21
[ N° 1 ]

Lo central es poder profesionalizar el programa nacional de trasplante renal, que a la fecha funciona gracias al apoyo desinteresado de algunas ONG (Corporación de Fomento del Trasplante, Asodi), con la buena voluntad de los funcionarios del laboratorio de histocompatibilidad del ISP, la misma vocación de servicio público de los equipos de procuramiento y trasplante de los hospitales públicos. Años esperando una respuesta de la autoridad sanitaria, y como ha sido la costumbre, en respuesta a lo mediático, se propone una nueva comisión, más leyes. El ministerio del ramo podría enfrentar mejor las restricciones históricas presupuestarias de hacienda en la materia, licitando una asesoría abierta a equipos de expertos nacionales e internacionales, que permita de una vez por todas dimensionar el problema y encontrar soluciones adecuandose a la realidad geográfica y económica del país. Habitualmente nos olvidamos de todos aquellos chilenos que por el sólo hecho de vivir en regiones fallecen sin haber recibido información o la opción de un trasplante.

Posteado por:
Rodrigo Alegria Alegria
25/01/2009 14:44
[ N° 2 ]

Es bueno recordar que una alternativa muy promisoria al transplante heterólogo es la producción de órganos de reemplazo a partir de células del mismo paciente o de células indiferenciadas sometidas a manipulación genética.

Esa terapia implica el uso de células embrionarias, por lo que ha sido severamente cuestionada y limitada por la Iglesia Católica y el ex presidente Bush (quien alegaba consideraciones de bioética cristiana).

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