Nuestro sistema de educación superior es muy dinámico. Las diversas universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica innovan en su oferta de carreras buscando satisfacer las necesidades del mundo laboral y las demandas de los jóvenes postulantes. A este fenómeno se agrega la expansión en la matrícula de algunas carreras y la apertura de otras nuevas que antes presentaban una oferta más restringida.
Ello puede generar variaciones entre un año y otro en la distribución de los postulantes a las diversas instituciones de educación superior. Algo que obviamente también ocurre con los postulantes de altos puntajes. Eso es importante de tener en cuenta cuando se analiza la caída en la matrícula con derecho a AFI (los 27 mil quinientos más altos puntajes) en universidades tradicionales. En los últimos años los alumnos que aportan AFI se han reducido levemente, en particular en las universidades Católica de Santiago y Valparaíso.
Así, por ejemplo, en los últimos años varias universidades privadas han consolidado carreras de medicina que atraen a jóvenes de altos puntajes que, a pesar de ellos, no entraban a universidades como la Católica y la Chile, por tener éstas un número pequeño de cupos. En el pasado esos estudiantes elegían una carrera en el área médica y biológica que les permitiera acceder internamente a dicha carrera o los ayudase a prepararse para rendir nuevamente la PSU. Ahora, en cambio, tienen la posibilidad de estudiar en universidades privadas que han logrado construir programas de calidad en esta área.
Algo similar se puede plantear respecto de carreras de alta demanda como las ingenierías y el derecho. Ha ayudado al desarrollo de estas carreras o a la expansión de su matrícula en instituciones privadas la existencia de crédito con garantías estatales y becas. Hasta hace algunos años contaban con financiamiento de esta naturaleza sólo las instituciones del Consejo de Rectores.
Hay otros fenómenos que también influyen en esta situación. Uno de ellos es el aumento en el número de jóvenes de promociones anteriores que rinden de nuevo la PSU. En este último proceso hubo casi 70 mil, es decir, el 29 por ciento del total, los que obtuvieron un puntaje promedio que fue superior en 41 puntos al de los que rindieron la prueba por primera vez. En cambio en el proceso anterior habían sido casi 61 mil. Ahora bien, los jóvenes de promociones anteriores no les generan AFI a las universidades, pero si son de altos puntajes, seguramente privilegian las universidades más selectivas, de modo que revisar sólo la evolución de los puntajes con AFI puede distorsionar el análisis de cómo están eligiendo los postulantes entre distintas instituciones de educación superior.
En todo caso la competencia por atraer a los mejores estudiantes es bienvenida. Ello sólo puede contribuir a mejorar la calidad del sistema terciario. Ninguna de las instituciones que lo componen destaca particularmente en el concierto internacional y para satisfacer ese objetivo es provechoso que nuestras mejores universidades sientan la presión de los demás actores del sistema. Muchas de ellas van a tener que adaptar su estructura a esta nueva realidad, donde su liderazgo comienza a ser puesto en duda. Su desempeño en investigación y docencia es aún muy superior, pero la falta de flexibilidad para adaptarse a las nuevas circunstancias puede jugar en contra de ellas.
Esa situación tiene mucho que ver con la manera en que las facultades han capturado a la universidad, provocando una sobreespecialización de las distintas carreras que puede llevar a los jóvenes postulantes a buscar alternativas de formación más articuladas y adecuadas en comunión con lo que parecen ser las demandas actuales del mercado laboral.
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Posteado por: sr oreste assereto 22/04/2009 11:22 [ N° 1 ] |
El problema en Chile no es la educacion superior, que copiando a lo que se hace en USA y Europa se mantiene al dia. |
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Posteado por: pepo danmar 22/04/2009 11:34 [ N° 2 ] |
Tres acotaciones: Primera, excelente y claro el artículo, felicitaciones a quienes lo redactaron, una estupenda visión a vuelo de pájaro de la educación superior chilena actual. Segunda, ¡Mucho cuidado! la Ministra en días pasados se manifestó satisfecha con la "reingeniería" que le hicieron a la educación básica y media, (opino personalmente que fue una chapuza y que quedó hecha un desastre), y comentó que le quiere meter el diente a la educación superior. Tercera y final: ¿Corresponderá que la ágil y eficiente FNE inicie investigación por colusión de precios en colegios y universidades? |
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Posteado por: René González González 22/04/2009 15:42 [ N° 3 ] |
Y tenemos a las universidades como pirañas tras la mejor carne. A la caza de los recursos que traen los alumnos privilegiados. |
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 22/04/2009 19:27 [ N° 4 ] |
La universidad ha de aplicar criterios de responsabilidad social a su propia gestión interna y a su labor formativa e investigadora, incorporando en los planes de estudios aspectos relativos a la ética y la responsabilidad social y ambiental, sin olvidarse de promover y lograr la efectiva vigencia del principio de igualdad de oportunidades en el acceso a la enseñanza superior y favoreciendo la inclusión educativa de colectivos con especiales necesidades. |
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