Los avances científicos están haciendo técnicamente factible un número cada vez mayor de trasplantes de órganos. Poner esto en práctica de forma masiva, sin embargo, requiere de la implementación y del adecuado funcionamiento de un complejo proceso de diagnóstico y preservación, extracción y transporte de órganos. Los primeros pasos en esta línea se caracterizan, tanto en Chile como en todos los países que han construido sistemas de trasplante de órganos, por descansar en la buena voluntad de médicos y funcionarios que en la práctica donan tiempo para la cosecha e implantación de órganos, al igual que en la buena disposición de instituciones como las fuerzas armadas y carabineros para su transporte. Sin embargo, los recientes casos dados a conocer por la prensa ponen de manifiesto que es necesario avanzar hacia una política de trasplantes que resuelva los cuellos de botella que actualmente, por ejemplo en el caso de riñones, implican sólo 200 trasplantes al año y generan una lista de espera de mil 500 personas.
Si bien el trasplante realizado al ministro Pérez Yoma en marzo ha puesto el énfasis de la discusión pública en los criterios de selección para la asignación de órganos, las aclaraciones de la directora del Instituto de Salud Pública y de la Red de Salud UC permiten entender la priorización del trasplante del ministro. Siendo los 23 centros de trasplante del país los que ingresan a las personas a la lista de espera de una donación sobre la base de criterios clínicos definidos por cada uno y que pueden incluir la edad y la enfermedad asociada, los órganos disponibles (una proporción queda en el centro en que fallece el donante, de haber receptor compatible) son asignados por el ISP según criterios de compatibilidad -grupo de sangre, antígenos y anticuerpos- y del tiempo en lista de espera, con ponderaciones conocidas. Pudiendo perfeccionarse la difusión de estos criterios, la priorización del paciente que recibirá el órgano no había sido hasta ahora cuestionada. Los mayores cuellos de botella del sistema radican, en cambio, en deficiencias de nuestro sistema de salud, tales como la falta de especialistas -se requiere un neurólogo para declarar la muerte cerebral de un paciente- y la insuficiencia de unidades de cuidados intensivos -se debe mantener con vida al donante hasta la cosecha de órganos-. La experiencia internacional indica, incluso, que los mayores efectos en cuanto a aumentar la disponibilidad de órganos no se obtienen con políticas de fomento a la donación, sino que con el abandono de un sistema artesanal y la puesta en marcha de un sistema de trasplante de órganos cabalmente diseñado.
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Posteado por: Miguel Luis Argandoña Rivera 24/04/2009 14:14 [ N° 1 ] |
El año 2003 ingrese al J.J.Aguirre por una enfermedad catastrofica al riñon ,junto con un joven de 16 años . Tiempos despues nos fuimos juntos a una clinica privada en Providencia para continuar nuestra diálisis 3 veces a la semana por 4 horas . El con el tiempo fue transplantado , nunca mas le vi .Por mi parte renuncie a esta posibilidad , por mi edad - 55 años el 2003-( se me pregunto ).Al estar en clinicas se conocen tantos jovenes que esperan y siguen esperando hasta el día de hoy( 24-4-09) por una oportunidad de |
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