Sigue elevándose el ritmo al que está subiendo el desempleo: si en la medición de diciembre-febrero pasado creció en 1,2 puntos porcentuales respecto de igual período de 2008, en la más reciente medición (marzo-mayo) subió 2,3 puntos. En las dos mediciones intermedias, las alzas estuvieron entre ambos guarismos. La trayectoria de esta tasa está, pues, levemente por sobre la que se observó durante la crisis asiática. Un factor positivo es que la tasa de empleo -esto es, el número de personas que está trabajando respecto de la población de más de 15 años- es actualmente 1,2 puntos más alta que en el período equivalente de 1999: en términos relativos, hay alrededor de 150 mil personas adicionales trabajando en marzo-mayo de 2009 respecto de igual trimestre móvil de 1999. Esto sugiere que, efectivamente, en la actualidad la economía está mejor preparada que entonces para enfrentar la desaceleración económica.
Por cierto, esta situación podría cambiar en los próximos meses. Para 2009 se espera una caída en el producto algo mayor que hace una década (nótese que la producción industrial registró en mayo pasado su peor caída en 27 años: -15,2 por ciento). Si ello ocurre, no debería extrañar, y sería injusto atribuirlo enteramente a la política económica vigente. El análisis de algunos indicadores específicos da cuenta del impacto de la crisis actual; por ejemplo, los términos de intercambio han caído ahora a una tasa que es casi el doble de la registrada a comienzos de 1999. El comercio internacional se ha reducido significativamente y las principales economías del mundo han tenido retrocesos profundos en el último trimestre de 2008 y en el primero de 2009. Asimismo, en el primer trimestre, respecto del inmediatamente anterior, el producto cayó 5,7 por ciento en EE.UU.; 14,7 por ciento en Japón, y 9,7 por ciento en la zona Euro. Esto da cuenta de la velocidad con que se ha producido el ajuste: respecto del mismo trimestre del año anterior, las variaciones en la producción para dichas economías son -2,6, -9,1 y -4,6 por ciento, respectivamente. En cambio, el mismo ejercicio para el primer trimestre de 1999 arrojaba sólo 4,2, -0,6 y 2,1 por ciento.
Es evidente que la crisis asiática fue un fenómeno más localizado y de efecto global modesto. Así, la magnitud de su impacto en Chile se debió a gruesos errores de política entonces, que ahora no se han cometido. En estas circunstancias, la economía chilena está respondiendo razonablemente bien. Con todo, más reformas estructurales en años previos habrían permitido un desempeño superior, porque no son suficientes las buenas políticas macroeconómicas. Nuestro país, siempre afectado por los vaivenes económicos internacionales, debe autoimponerse un permanente impulso modernizador.
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Posteado por: omar w. salazar salazar 05/07/2009 16:41 [ N° 1 ] |
¿Impulso modernizador? ,estara en el manual de la concertacion, Max habra dicho algo con respecto a esos terminos, que sera se come, es algun repuesto de maquinaria,habra que hacerles una clase magistral,para explicarles esto. |
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Posteado por: Juan Lagos Ibanez 08/07/2009 08:22 [ N° 2 ] |
FAVOR DDE VERIFICAR, la crisis cuenta con alternativas de soluciones reales, faltando sólo la voluntad y compromiso de nuestras autoridades que me consta, las tienen en sus escritorios y no hacen la pega para lo cual solo deben HACER, HACER, HACER ... |
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