La severidad de la crisis económica y el multilateralismo promovido por Obama han conducido a asociar las mayores economías con las principales naciones emergentes: Brasil, Rusia, India y China (BRIC), más México y Sudáfrica. Hasta muy recientemente, las grandes potencias industrializas agrupaban el cerrado grupo de los G8, conformado por EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá, más Rusia, y prescindían del resto. Sus cumbres permitían la coordinación de más de la mitad del producto mundial, el grueso del comercio y, a excepción de Rusia, se unían en torno a políticas compartidas. Paralelamente, las cuatro mayores naciones emergentes, los BRIC, el mes pasado, en Ekaterimburgo, Rusia, decidieron celebrar su primera cumbre y programar la siguiente, en 2010, en Brasil. Pese a la diversidad de intereses, los participantes alcanzaron acuerdos significativos para actuar en bloque en materias financieras y aunar esfuerzos en los campos más variados, tales como ayuda humanitaria, energía, desarrollo científico y políticas ambientales.
La globalización y el complejo panorama económico se contraponen a la marginación de los emergentes, que están en el umbral de desplazar a algunas de las potencias tradicionales, a muchas de las cuales superan ampliamente en población, extensión territorial y recursos naturales. Ante esta realidad, el G8 reaccionó invitándolos a todos a su cumbre en L'Aquila, Italia, con el compromiso de mantener estos encuentros periódicos, formalizar las consultas, incrementar la cooperación y adoptar decisiones conjuntas en los temas globales, ampliando de hecho el G8.
Estos acontecimientos, alentadores para el multilateralismo, son relevantes para la diplomacia de nuestro país y la del resto de los latinoamericanos, marginados de estos acuerdos. Obligan a promover nuestros intereses mediante la intensificación de los vínculos con los países integrantes de esos grupos, particularmente con Brasil y México.
El nuevo panorama también replantea el absurdo de Unasur, excluyente de México: mientras las grandes potencias lo reconocen e incorporan, Sudamérica lo excluye.
Esta exclusión es otra muestra de las ineptitudes para abordar la integración latinoamericana, estancada por décadas y con pocas expectativas de progresar debido a falta de pragmatismo, ideologizaciones crecientes, divisiones y desencuentros, e incluso enemistades personales entre sus líderes, que interrumpen el diálogo entre los países.
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Posteado por: ulrico schmidt weidmer 27/07/2009 11:48 [ N° 1 ] |
UNASUR es un invento brasilero y la exclusión mexicana es porque Brasilia quiere dejar muy claro quién es el lider sudamericano. No esta mal, no pueden ser otros que ellos. |
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Posteado por: Mey Isat I. 27/07/2009 16:40 [ N° 2 ] |
Feroz gracia. |
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Posteado por: Mey Isat I. 27/07/2009 16:53 [ N° 3 ] |
Estamos viendo algo asi como Cronica de una muerte anunciada. |
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