Casi todo el mundo lo sabe: mientras más rico un país, menor es su natalidad. Critilo observa que puede haber muchas explicaciones. Por ejemplo, que criar hijos en las economías más desarrolladas puede ser más costoso. O bien, que se da mejor vida a menos prole, que vida menos buena a más descendientes. Incluso, que no es necesario pensar en los hijos e hijas para el sustento de la vejez.
Estas consideraciones parecen interesantes, incluso razonables, pues en la naturaleza diferentes especies tienen distintas estrategias reproductivas según el ambiente que habiten. Así, en ambientes inciertos por presencia de predadores o factores climáticos, algunas especies se multiplican más aumentando las probabilidades de supervivencia. La especie humana es diferente de las demás porque, en algunos lugares del mundo, ha podido moldear su entorno.
La novedad, recientemente comunicada, es que parece que, superado cierto umbral de bienestar económico, la natalidad vuelve a aumentar. Si así no fuera, los países ricos solamente podrían mantener su población permitiendo la llegada de inmigrantes, lo que no siempre es grato. Es, sin duda, un tema para reflexionar.
ANDRENIO
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |