Como se analiza con mayor detalle en esta misma página, las evaluaciones comparadas sobre competitividad de las naciones indican que la principal debilidad de Chile es hoy su capital de innovación. Ha alcanzado con éxito etapas de desarrollo basadas en recursos humanos y mano de obra relativamente baratos, y luego en la eficiencia en los procesos de producción, pero el logro de mayores niveles de desarrollo depende ahora de su capacidad de innovar en el diseño de procesos y productos. Esto, a su vez, depende de que el país cuente con una masa suficiente de profesionales con conocimientos y destrezas del más alto nivel.
Además de los sabidos problemas en calidad de la educación y su desconexión del mundo laboral, también debe resolverse el cómo dar un salto cuantitativo y cualitativo en materia de educación superior y de posgrado. Esta clase de formación crea importantes externalidades positivas para la sociedad, por lo que hay buenas razones para financiar con fondos públicos becas de estudios superiores y de posgrado.
Desde el año pasado, el Gobierno intentó ese salto en materia de posgrado: las becas aumentaron 10 veces -de 200 a dos mil anuales-, y su otorgamiento dejó de estar a cargo de Mideplan, que había sido criticado por falta de imparcialidad, y se entregó a Becas Chile, sistema dotado de un comité de ministros, una secretaría ejecutiva y un comité técnico, que debía coordinarse con Conicyt y con un comité asesor creado para este fin. Este diseño resultó inadecuado e insuficiente para evaluar más de cuatro mil 500 postulaciones, lo que llevó a que en agosto pasado renunciara la plana mayor de la secretaría ejecutiva. Además de una gestión deficiente -por ejemplo, en el cumplimiento de algunos plazos-, la falta de claridad en atribuciones y procesos fue el marco para que, sin consulta, el encargado del programa cambiara las ponderaciones de los factores de evaluación, lo que finalmente llevó incluso a la renuncia de la presidenta de Conicyt.
Notoriamente, no ha habido una elaboración suficiente de la política de becas para posgrados ni de los mecanismos para la selección de becarios. Entre otras, quedan abiertas, por ejemplo, preguntas relativas a cómo se integra bien al sistema de educación superior chileno; cuán selectivo o masivo debe ser el programa; si debe existir o no una orientación relativa a qué carreras o programas vale la pena financiar, o si deben o no definirse los planteles extranjeros que merecen recibir estos fondos. Dado el nivel de ingresos de Chile, el fomento de convenios entre las universidades chilenas y planteles internacionales de alto nivel podría ser, quizás, una alternativa más beneficiosa. Y, tal vez, cabría simplificar el procedimiento, aprovechando las capacidades de selección de las mejores universidades del mundo, exigiendo que el postulante esté aceptado en instituciones que ocupen altos lugares en rankings internacionales especializados.
Estos interrogantes deben despejarse, para que la actual política de becas, sin duda bien intencionada y necesaria, no resulte enormemente costosa para Chile.
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Posteado por: Alejandro Lecaros 24/10/2009 09:58 [ N° 1 ] |
“Depende ahora de su capacidad de innovar en el diseño de procesos y productos” Ese es el tema. Desafortunadamente nuestra comunidad científica ha pechado históricamente para desarrollarse en ciencias básicas. Le tiene horror al “Lucro”. Se ha enfatizado que la deficiencia es en patentes, es decir, en la generación de conocimiento apropiable. Pero nada, no hay peor sordo que el que no quiere oír. La comunidad científica insiste en controlar al CONICT para asegurarse que los fondos se dediquen a los conocimientos básicos, y no a las aplicaciones. Así cuando. No sacamos nada con meterlo fondos a la investigación, éstos son rápidamente desviados a la investigación básica, como los fondos del royalty en innovación que terminaron financiando estudios sobre la antigüedad de la cordillera de los andes. Se necesita LIDERAZGO pero no se ve por ninguna parte. |
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Posteado por: sr oreste assereto 24/10/2009 10:36 [ N° 2 ] |
Otra consecuencia de la politica de nombrar comisiones, grupos de discusion sin tener ideas claras de que es lo que se persigue. |
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 24/10/2009 11:58 [ N° 3 ] |
El Tema de Conicyt y Becas Chile es otro de los grandes escándalos en los Gobiernos de la concertación que meritará un mayor estudio y revisión. Es una vergüenza para el gobierno, el Ministerio de Educación y el país en general. Esperamos que no sea un refugio de hijos, parientes , amigos de próceres de la concertación y de los partidos Políticos que la integran, en desmedro de otros ciudadanos independientes. Al mismo tiempo hay que revisar toda la operación del CONICYT que llama a dudas. |
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Posteado por: HERNAN SAEZ IGLESIAS 25/10/2009 09:19 [ N° 4 ] |
La política estatal de becas y de innovación es hija de la incompetencia. Los fondos del Cobre en vez de ir a armamentos debieran ir a ésto: un sistema educacional adecuado, con profesores debidamente entrenados y remunerados debe ir acompañado por becas e investigación que en un gran porcentaje apunte a resolvere problemas urgentes, como reducción de las demandas de agua por la minería; nuevos métodos para impedir la degradación que esta industria provoca en el entorno y gente, en especial, tecnologías menos dispendiosas de energía y agua en el cobre |
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