El anuncio del secretario general del Supremo Consejo de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, acerca de la necesidad de revisar la legalidad del traslado a Alemania del mundialmente famoso busto de Nefertiti, en 1913, pone de relieve la magnitud que está alcanzando el movimiento internacional que promueve la restitución a sus países de origen de piezas patrimoniales valiosas y que permanecen en museos de Europa y algunos de Estados Unidos.
La gran mayoría de los objetos reclamados fueron extraídos de sus sitios de origen en el período del colonialismo europeo durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, que coincide aproximadamente con el nacimiento y la valorización de la arqueología moderna y la formación de los grandes museos históricos. De ahí que su restitución constituya en muchos países demandantes una reivindicación que adquiere dimensiones nacionalistas y sea una causa popular.
Los países afectados parecen buscar que se cree un movimiento de solidaridad internacional, pues jurídicamente sólo existe la posibilidad de apelar a la Convención de la Unesco de 1970, que intenta frenar el tráfico de bienes patrimoniales. Pero este instrumento -suscrito por la mayoría de los países- no tiene efecto retroactivo, por lo que no puede invocarse para recuperar piezas extraídas durante la época de colonialismo.
De los afectados por las demandas de restitución, el Museo Británico es tal vez el más representativo, pues sus edificios albergan piezas de multitud de regiones que fueron parte del Imperio Británico. Esa institución invoca en su favor que sus colecciones tienen, precisamente, un carácter universal; son un acervo que presenta un panorama global de todas las culturas del mundo, y son visitadas anualmente por varios millones de personas.
La enorme importancia económica adquirida por la industria del turismo incide en las peticiones que plan- tean países como Egipto, Grecia, Turquía o, últimamente, China, que han emprendido la construcción de grandes museos para captar parte del público internacional.
En una escala menor, tampoco nuestro país escapa a algunos requerimientos respecto de su patrimonio cultural y, a su vez, también ha sido muy afectado por la extracción de piezas arqueológicas en extremo valiosas. Es el caso de algunos moáis que se exhiben en museos de Europa y Estados Unidos, sin que se conozcan bien la fecha ni el procedimiento de esos traslados.
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Posteado por: sr oreste assereto 31/10/2009 10:14 [ N° 1 ] |
La posicion de Alemania, Inlaterra , USA y otros , de que en los paises de origen la burocracia local no era capaz de cuidar las antiguedades , no se sostiene mas en la era moderna. Bajo el ala de la UN estas obras deben ser devueltas a los paises de origen , de tal manera que se conserven y expongan en el mejor estado, reconstruyendo, si es necesario el entorno con la arquitectura de la epoca. Estos paises tambien deben acceder a organizar muestras itinerantes de los objetos por todos los paises del mundo. Porque las estatua de la Nefertiti la pueden ver solo los Berlinenes y no los Santiaguinos?. |
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